"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

sábado, 20 de julio de 2013

Mas allá del “Movimiento” – ¡ANARQUÍA!

El otro día recibí en el correo electrónico de la mano de un/a colaborador/a anónimx (a quien agradezco el aporte) el siguiente texto. Tras leerlo, y pese a que tengo discrepancias con algunos de los puntos que expresa su contenido, he decidido difundirlo aquí.

Mi intención al difundirlo no es dar por sentado que está en lo cierto ni asumirlo y reproducirlo como una nueva verdad revolucionaria suprema. Eso es tarea de lxs marxistas. Como dije, discrepo con varias cosas que señala, más concretamente en lo relativo a su crítica al libro "La insurrección que viene" y con algún detalle más puntual, pero este es otro tema y el lugar adecuado para el debate desde luego no es Internet. Mi objetivo tampoco es caer en un fetichismo nihilista que obedezca más a una reacción impulsiva contra el hartazgo que produce estar siempre perdiendo que a un análisis claro de cada situación, capaz de conducir a una conclusión exitosa o positiva. Lo que pretendo es aportar herramientas para el debate, esperando que el texto sea leído, compartido, rebatido, refutado, asumido o modificado por quien así lo desee, enriqueciendo el arsenal teórico teniendo siempre presente que la teoría no es una nueva profesión "revolucionaria" a la que dedicarse desde las seguras cimas de torres de marfil sino un medio para crear voluntades, y con ellas, anhelos e intentos.

Texto sacado de Flying Theory (aquí), que a su vez toman el texto del número 9 de la publicación insurreccionalista inglesa "325", correspondiente al mes de octubre de 2011. 

Aquí el blog de la revista 325 (en inglés).

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Mas allá del “Movimiento” – ¡ANARQUÍA!

“El mundo es una pestilente iglesia, codiciosa y falsa donde todos tienen un ídolo al que adorar de forma fetichista y un altar sobre el cual sacrificarse a sí mismos.” – Renzo Novatore

Un movimiento de anarquistas tendría que ser, o vosotrxs pensáis que tendría que ser, un proyecto colectivo de realización individual y libertad, apoyo mutuo y solidaridad, comunicación honesta y responsabilidad individual, de ataque violento contra instituciones, gestores y estructuras de dominación y alienación, contra la programación mental y las actitudes inconscientes, contra la reproducción de la sociedad autoritaria en nuestras interrelaciones, pensamientos y acciones.

¿Que es lo que tiene que ver el cúmulo de jerarquías casuales, tinglados ideológicos, clichés miserables, ghettos identitarios, aspirantes a líderes, deshonestidad y apuñalamiento por la espalda que vemos delante nuestro si miramos a la mayoría del auto-denominado “movimiento anarquista” con todo lo anterior? Muy poco excepto tal vez en las palabras o en una forma atrofiada. Claramente el movimiento está más interesado en proteger sus fortalezas ideológicas, reclutar seguidorxs, preservar el confort sofocante de sus escenas y, por encima de todo, seguir con su inofensivo hobby, que en la anarquía.

Navegar y tratar de encontrar un punto de referencia en el “movimiento” puede ser desorientador. Jóvenes o nuevxs compañerxs que integren el “movimiento” (o mas bien, la escena) son frecuentemente atrapadxs por una de las marcas de políticas pre-establecidas u obligadxs a elegir entre las falsas opciones de productos proferidos que ofertan los distintos tinglados políticos.

Siempre que un sistema de ideas está estructurado con una abstracción soberana en el centro -asignándote roles o deberes por su propio bien - este sistema es una ideología. Una ideología es un sistema de represión de la conciencia en el cual tú no eres ya un/a individux con voluntad singular sino un componente, una pieza.

En este mundo basado en la comodidad, la imagen de rebelión puede ser simplemente otro producto más, así como nosotrxs podemos mercantilizar, volver abstractas, y sistematizar nuestras propias expresiones de nuestros pensamientos y deseos en su forma alienada, su comodidad, una forma intercambiable, o sea, ideología. Incluso, de forma mas sutil y peligrosa, cuando no somos conscientes de lo que estamos haciendo. En la variedad de organizaciones ideológicas, en las escenas y en muchos de los medios anarquistas, una estrecha visión consensual de la realidad queda impuesta alrededor de parámetros específicos.

Libre comunicación que traspase los límites del discurso interior es neutralizada por ataques verbales y burla, exclusión física, alarmas de represión Estatal o no aceptación por parte de la sociedad, y simple rechazo dogmático de pensamientos contrapuestos. Como cualquier life-style o identidad en el mercado democrático de la sociedad, el anarquismo tiene sus ofertas empaquetadas, que se completan con actitudes, opiniones, estilos, actividades y productos, todos bajo accesibles etiquetas.

Debo mencionar, llegadxs a este punto, que como cualquiera que siente afinidad con otrxs de la tendencia anti-sistémica e insurrecional alrededor del mundo, soy consciente de que el “Anarquismo Insurreccionalista” o lo que sea, puede convertirse en una ideología en la que ser encasilladx, o incluso todavía mas fácil, una moda o estilo. Ciertamente, hace poco que esto parece ser cierto en algunos sectores. Pero quizás es debido a la influencia recuperativa de lxs intelectuales de Tiqqun, y su “La insurrección que viene”, un libro que como “El Llamamiento”, parece haber influenciado a muchxs jóvenes radicales, pero que parece haber sido escrito por Marxistas y en ninguna parte da validez a la auto-responsabilidad individual, la voluntad libre, el deseo y la conciencia. Su insurrección puede que esté viniendo, la mía ha llegado ya, es una revuelta individual.

El mensaje colectivista de “La insurrección que viene” tiene poco en común con la anarquía insurreccional: La teoría revolucionaria fluyendo de la sublevación apasionada del/de la individux para apropiarse de la totalidad de su vida, atacando todo control y explotación, buscando puntos comunes y afinidades con otrxs que dan lugar a la verdadera comuna: lxs amigxs y cómplices de la guerra de guerrillas contra la totalidad de la sociedad autoritaria.

Sin sistemas soberanos de moralidad, teoría, principios o abstracciones sociales irguiéndose por encima del/de la individux singular, el/la anarquista-nihilista ataca todos los sistemas, incluidos los sistemas de identidad e ideológicos, como obstáculos para nuestra propia realización. La lucha es no sólo contra la dominación de controlar la organización social y la ampliamente extendida tranquilización, sino también contra la programática represiva heredada y la fuerza de la vida cotidiana, y por tanto, nuestra lucha es una constante tensión en la cual aquello que debemos destruir y trascender es mucho mas obvio que el donde podemos acabar.

Para algunxs, enfrentadxs por esta realidad opresiva, es suficiente con aparecer con un sistema social alternativo, “justo”, y “razonable” (o “utópico”) en sus cabezas. Algunxs otra vez simplemente se aferran a esto como un agradable mundo fantástico mientras que otrxs desean que la sociedad cambie en realidad, ya sea surgiendo (o mas comúnmente) comprando dentro de una receta A o B (o un programa) para la transformación social, para la re-programación del sistema social. Esto es simplemente una forma de conciencia (sistémica) represiva.

Frecuentemente el visionar y trazar estos tipos de sistemas sociales alternativos (incluyendo los de muchxs anarquistas) es reducirse a simplificaciones como la del estrato gestor de esta sociedad de clases, a la vanguardia que es la responsable de la constante re-estructuración social del mundo moderno. Democracia en el lugar de trabajo, descentralización de la producción, tecnología “verde”, multiculturalismo y demás, son todos incentivados por el orden dominante, reforzándolo.

La teorización de sistemas sociales abstractos – y todos los sistemas sociales están basados en abstracciones – solo refuerza a la dominación. Pero si empiezas por tu propia vida y te niegas a ser un componente de nada, si rechazas representar a otrxs o que halla otrxs que te representen a ti, abrazando una inescrutable unicidad, sabiendo que todo a lo que te enfrentas en la vida son elecciones, entonces tú eres peligrosx para la autoridad y el orden, un microcosmos andante de anarquía.

Esto por tanto es un llamamiento a evitar las jerarquías casuales y las camarillas del movimiento anarquista oficial, a eludir los sistemas ideológicos y las identidades políticas, para saborear el placer de pensar por ti mismx, de dejarte llevar por tus deseos, por la dignidad de honestamente seguir a través de todos los caminos desconocidos, de la verdad, de la negación y de la pasión, sin colocar ninguna abstracción sobre ti mismx. En la guerra hasta el final, solo las elecciones importan, y solo tú eres el/la responsable de las elecciones que tomas.

Examina tus sentimientos y pensamientos, elimina todos los sistemas morales e ideológicos de tu ser, sé consciente de que el “sentido común” (o mas bien el consenso social racionalista) es el soporte más fuerte de lo existente, no tengas miedo del lugar a donde tu lucha interior (y exterior) pueda llevarte.

Destruye todos los ídolos, y de forma mas particular los ídolos revolucionarios.