"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

martes, 18 de junio de 2013

Frente al dominio del automóvil, ¡pilla la bici!

Coches, motos, gasolina, contaminación... las ciudades son cámaras de gas y su trazado está diseñado a voluntad de máquinas asesinas motorizadas, y no para las personas. Las calles peatonales son casualmente aquellas donde se concentrará el consumo, repletas de escaparates, y las demás están llenas de carreteras, coches, bocas de metro, estrés y ruido, escenario adecuado para que lxs esclavxs puedan desplazarse a tiempo a sus lugares de trabajo a cumplir, una mañana más, con su jornada laboral, consumiendo por el camino todo el oro negro que legitima sus negocios petrolíferos genocidas y contribuye a fortalecer lo que odiamos.

Frente a esto, algunxs salvajes huyen de los carriles civilizados y asaltan la normalidad ciudadana de incautxs peatonxs y conductorxs prepotentes. Son veloces y no atienden a razones, sus enemigos son la policía y los semáforos. Destruyen y huyen, doblando en las curvas cerradas, saltando en baches y desniveles, acelerando cuesta abajo, sin los pies en los pedales, con una sonrisa y el viento en la cara, libres de la celda de hormigón que les ahoga, libres, por unos instantes.

Fugarnos al monte y seguir pedaleando, rodeadxs de la naturaleza que aun no os habéis cargado, sentir que volamos y que dejamos atrás todo esto.

¿Y qué si se desmonta la cadena y no frenas a tiempo, y qué si la rueda delantera no responde como debería al aterrizar en el hormigón, se tuerce el manillar y das con la cara contra un muro o contra el suelo? El dolor es temporal, pero "¡que nos quiten lo bailao!". Corremos, soñamos, rompemos, ardemos, vivimos, más vivas que nunca, más vivas que cualquiera de vosotrxs.

Vivan las bicis. ¡Arranquemos el asfalto!