"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 3 de junio de 2013

Crónica de la manifestación de ayer contra la minería a cielo abierto en Santiago de Compostela.

El pasado domingo 2 de junio de 2013 nos reunimos en Santiago de Compostela un gran número de personas, con objetivo de sumar nuestra voz a la lucha contra los proyectos de minería a cielo abierto que con el amparo de la neoliberal y corrupta Xunta de Galicia de Feijoo, una multinacional canadiense pretende llevar a cabo en diferentes puntos de la geografía galega, destacando el caso de lugares como Corcoesto o Forcarei, donde el inicio y desarrollo de un proyecto de estas características tendría consecuencias nefastas e irreversibles para el medio ambiente y para todas las personas que habitan los alrededores.

La manifestación, que según algunas fuentes fue la más multitudinaria desde los años de movilización contra el desastre del Prestige en las costas galegas, reunió en la Alameda, desde donde arrancó siendo alrededor de las 12:00 de la mañana, a varios miles de personas, algunas procedentes de diferentes movimientos sociales y luchas más amplias y otras simplemente deseosas de oponerse a esta enésima catástrofe.

Durante la manifestación, que avanzó desde la Alameda hasta la plaza de Galicia, continuando luego por la calle Doutor Teixeiro para recorrer varias calles del centro y luego entrar en la zona vieja para concluir en la famosa Plaza da Quintana, se corearon consignas como “Esta mina no la queremos, si la hacéis la volaremos", "Ni arsénico ni cianuro, queremos aire puro", "La mina, la mina, la mina contamina", "Explosiones a cielo abierto dentro del Parlamento" o "El agua no se vende, el agua se defiende" y en su seno se podía percibir la presencia de diferentes sensibilidades políticas o sociales. Desde grupos ecologistas reformistas hasta colectivos ciudadanistas, asociaciones vecinales de las zonas afectadas, algún partido político de izquierdas con afán oportunista, colectivos de la izquierda independentista, distintos sindicatos y un bloque anarquista y antidesarrollista que surgido ante la necesidad de introducir un componente anarquista entre tanto batiburrillo izquierdista, avanzaba con banderas verdes y negras, rojinegras y negras portando una pancarta con el lema “Si hacéis del monte ensalada haremos de las ciudades churrasco”, un lema un pelín especista pero que igualmente me pareció de los mejores en comparación a lo que se podía ver en las demás pancartas.

Cabe señalar que durante el transcurso de la manifestación, si bien la mayoría se contentó con pasear y corear consignas, fueron realizadas numerosas pintadas contra la minería y contra el expolio capitalista de la naturaleza y la tierra y se atacaron varios símbolos del capital y sedes bancarias responsables a su vez de la especulación medioambiental y de vender bosques, montes, valles y rías a cambio de aire envenenado y polvo, con resultado de daños en cristaleras y cajeros automáticos. Además, se animó el cortejo manifestante con petardos y botes de humo. Sin embargo, no se produjeron enfrentamientos con la policía y que se sepa no ha habido detenciones ni problemas hasta el momento. Una buena primera impresión con alto número de asistentes a la convocatoria, en una cálida mañana de domingo que esperemos no tarde en repetirse. Porque contra las minas nuestra postura está clara, y es la negativa más rotunda, y nuestra herramienta para hacerla oír debe ser la acción directa y la lucha, pues la lucha es el único camino.

Día a día este sistema enloquecido por la mercancía y el lucro aboca al mundo a una lenta agonía. Nos rodea una civilización insostenible que nos acerca al punto de no-regeneración de toda la fauna y flora que en sus ecocidas proyectos destruye a un ritmo cada vez más peligroso y vertiginoso. Decía un viejo proverbio de la tribu india de lxs Cree que sólo cuando el último río haya sido contaminado, el último bosque talado y la última especie animal o vegetal haya sido extinguida, nos daremos cuenta de que el dinero no es comestible. Esperemos que dicho proverbio no sea profético y tengamos el sentido común de percatarnos antes de que sea demasiado tarde.

Algunas personas dirán que dejamos solxs a lxs minerxs que viven de esto, pero ¿os habéis preguntado, ya que hablamos en absurdos términos obreristas (absurdos porque de nada sirve tener trabajo si destruimos la naturaleza de la cual depende nuestra supervivencia y el mismísimo futuro), cuántos puestos destruirá el avance depredador de estos proyectos? El capitalismo especulativo ha echado las cartas, pero nosotrxs romperemos la baraja.

Ninguna mina más, ¡Su progreso es nuestra muerte!

Para finalizar, dejo un vídeo de la marcha y una foto del bloque anarquista, que tomé del blog Abordaxe (aquí):