"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

viernes, 21 de junio de 2013

Conversaciones sobre veganismo.

Aclaración previa: Mi intención con esto no es hacer proselitismo ni quedar de listillo pedante. Considero que la propaganda no debe tener la función de “convencer” a la gente de que tenemos razón, de que estamos en lo correcto y que nuestra posición es la Verdadera. No creo que exista la Verdad, cada persona tiene la suya, pero hay cosas que no son relativas y considero que más allá de posiciones subjetivas el respeto es fundamental, y aunque cada persona tiene su propio círculo de lucha (unxs limitan la lucha a la liberación humana, otrxs la ampliamos a la liberación de lxs animales y del propio equilibrio natural) yo creo que todx ser capaz de sentir y pensar merece consideración y respeto. Esto no implica que la destrucción de la flora no me importe (claro que me importa) pero si tengo que elegir entre alimentarme de plantas o animales, mi elección está clara por razones obvias.

Si quieres creerte los argumentos expuestos en este escrito puedes hacerlo, si no, también. Tú mismx. Yo sólo intento responder de manera argumentada y sostenida a las principales cuestiones que suelen aparecer cuando le dices que eres vegano o vegana a una persona que no lo es, y que no tiene nociones sobre el tema. Por un lado, mi intención es facilitar la argumentación a las personas que estén comenzando en esto, y por otro, motivar en cada persona que aun sea parte semi-consciente de la explotación animal (en tanto que saben que matan animales pero desconocen que no es necesario realmente o que no es positivo ni para su salud, ni para el medio ambiente), el surgimiento de un debate introspectivo que le lleve a replantearse seriamente sus hábitos y las consecuencias de estos, y a tomar una decisión en firme por el cambio.

Lo que sigue es un escrito planteado como una conversación entre una persona vegana (yo) y un interlocutor inexistente, pero que plantea las típicas preguntas que suelo encontrarme cuando debato de estos temas con peña que come carne, lácteos y demás. Algunas se quedan en el tintero (por ejemplo, no hablo de animales marinxs), por falta de tiempo, por pereza y porque si no el texto sería probablemente interminable. Espero que, pese a todo, se le encuentre utilidad.

Hasta que todas y todos seamos libres. Por la liberación animal y de la tierra.

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- Yo acepto que con el veganismo puedas sobrevivir, pero eso sano no es porque algo te falta, algún nutriente te falta.

- ¿Ah sí?, ¿cuál?, dime uno, venga.

- Las proteínas animales, por ejemplo. ¿Me lo vas a negar?

- No, no te lo niego. En efecto, me faltan proteínas animales, pero lo que no comprendo es qué tiene eso de malo. Las proteínas animales, entre otros efectos nocivos sobre nuestra salud, causan osteoporosis (derivada de la pérdida de calcio que causa en nuestro organismo la digestión de dicha proteína, tal y como demuestran varios estudios al respecto), disfunción renal (derivado del nitrógeno liberado en la sangre al digerir la proteína animal, que genera presión sobre los riñones y provoca una disminución progresiva en la función renal, llegando incluso a un riesgo de perderla totalmente pasados varios años) y si quieres continúo poniendo ejemplos. Ninguno de estos problemas se ha asociado al consumo de proteína vegetal, la cual es totalmente válida como sustitutivo de la animal, además de ser más sana y muy fácil de obtener (basta con combinar adecuadamente legumbres, cereales y frutos secos para tener la proteína completa).

Además, ¿de dónde crees que obtienen los animales las proteínas? O bien de los productos vegetales (herbívoros) o bien del consumo de la carne de otros animales (carnívoros y, en algunos casos, omnívoros). Podríamos decir que somos omnívoros, pero lo cierto es que nuestro intestino posee características más próximas a las de un herbívoro, y las dificultades que nuestro organismo tiene para metabolizar los componentes nutritivos de la carne son sólo una consecuencia de esto. Además, nuestra naturaleza no está ligada a la ingesta de carne como mucha gente cree y de hecho, la inclusión en nuestra dieta de cadáveres de otros animales obedece a una etapa en la que la búsqueda desesperada de proteínas y calorías ligada a unas condiciones de existencia concretas y para nada comparables a las actuales, forzaba dicha inclusión, que sí es natural a diferencia de la acción de comer carne hoy, cuando lo que comemos (mejor dicho, lo que coméis) son filetes plastificados cargados de sustancias químicas de ganado criado en la cautividad de un ambiente desnaturalizado, torturado, sometido a un fuerte estrés, con sus instintos violados y alimentado, para colmo, con pienso transgénico cancerígeno. En otras palabras, alma de cántaro, si yo viviese en la selva y tuviese que sobrevivir como fuera, comería carne, pero eso no quiere decir ni que sea necesario ni que sea sano. Ah, y si comes carne cruda la terminarás palmando al poco tiempo. ¿Eso no te dice nada?

- Bueno, sí, pero ¿y el hierro? Eso sólo se encuentra en la sangre de lxs animales y en sus tejidos. Si no comes carne tendrás anemia de hierro en poco tiempo.

- Eso no es cierto. El hierro está presente en numerosos productos vegetales, como por ejemplo las lentejas. El hierro está en la sangre de lxs animales porque lo han obtenido de su dieta. Es decir, una vaca, un/a cerdx o una gallina no son capaces de sintetizar hierro, sus organismos no pueden crearlo "de la nada". Es cierto que el hierro presente en la sangre de lxs animales tiene una proporción de absorción hasta un 20% más alta que el de origen vegetal, debido a su estado ya soluble y con una estructura que ahorra su transformación previa a su absorción. Sin embargo, lo que llamamos "hierro no-hemo", es decir, el hierro presente en los vegetales, se absorbe sin problemas combinando su ingesta con alguno de los elementos que estimulan la absorción del hierro, como por ejemplo la vitamina C. Acompañando, por ejemplo, un plato de lentejas que lleva hierro con un vaso de zumo de naranja o cualquier otro producto que contenga ácido ascórbico (nombre de la vitamina C), soluciona el problema.

- Eso tendría que verlo yo, pero bueno. Igualmente, está en nuestra naturaleza comer carne, los animales se alimentan de otros animales, es ley de vida.

- No, como ya te expliqué antes, no está en nuestra naturaleza comer carne. Se debe únicamente a una etapa concreta que limitaba mucho las vías para satisfacer nuestras necesidades nutricionales. Las condiciones de entonces quedaron atrás hace muchísimo tiempo, por lo que eso no sirve como excusa. Además, ya he dicho antes que llamar "natural" a lo que hacéis vosotros, comprar carne en supermercados y bocaterías de animales procesadxs y transformadxs en simples productos, es un verdadero insulto a la propia naturaleza.

En otro orden de cosas, los animales que se comen entre sí tienen una verdadera necesidad de hacerlo y sólo cazan aquello que se van a comer. Nuestra civilización ha instrumentalizado de manera sistemática especies enteras, asignándoles un valor de uso vinculado a la clase de servicio que su explotación ofrece. Esto es cruel y conduce a una forma de esclavitud y sometimiento, autoridad y abuso, completamente innecesarias, injustas y que tienen efectos devastadores no sólo sobre lxs animales no-humanxs, también sobre lxs animales humanxs y su calidad de vida, y sobre el medio ambiente que es destruido para satisfacer los requerimientos y necesidades mercantiles de las industrias especistas.

Ley de vida es que una leona mate a una gacela en la sabana africana, pero no que tú compres en la tienda del barrio pedazos de animales sometidos.

- Ya pero ¿entonces si la carne es de animales criados en libertad?, ¿eso te lo comerías?

- No. El concepto de domesticación me asquea y me parece la naturaleza de toda forma de dominación. Al domesticar a un/a animal, al considerarlx "tuyx", lo que haces en primer lugar es arrebatarle su libertad y obligarle a servirte, valiéndote únicamente de tu interés a la hora de justificarte. En segundo lugar, es coartar sus instintos y marcarles cauces de desarrollo sujetos a lo que a ti te conviene (limitar su libertad de movimiento, de procreación, de exploración del medio, de relación, obligarle a comer lo que te interesa a ti, coartando su instinto de cazar o recreando la experiencia de la caza con presas igualmente domesticadas, mercantilizadas y sometidas y un largo etcétera). En tercer lugar, es generar una relación de dominación, que tiene como base la misma naturaleza prejuiciosa que motiva el racismo, el sexismo y demás conductas que sí condenas, es decir, el creerte con derecho a explotar o menoscabar a ese otro ser únicamente porque das por sentado que por raza, especie, sexo, nacionalidad, orientación sexual... eres superior cuando realmente no es así, al mismo tiempo que evitas por todos los medios plantearte realmente tus conductas y la posibilidad de que esa criatura también desee ser libre y feliz.

Todo esto por no hablar de que para poder comerte a un/a animal antes tienes que matarlx y teniendo alternativas creo que no tienes derecho a hacerlo.

- ¿Feliz un/a animal?, ¿deseos un/a animal? Los animales no son felices y no desean cosas.

- Eso también es mentira. Limitar la aparición de sentimientos y de un principio de voluntad, más o menos complejo según la especie, al ser humano, es una de las principales falacias que fundamenta la cultura antropocentrista que, a su vez, es origen y fin a la vez del Especismo. Cuando un/a perrx te ve aparecer en casa y se pone a ladrar y correr, a saltar y mover el rabo, a restregarse contra ti y darte lametazos en la cara, ¡eso es alegría y amor! Es una criatura que te identifica como alguien a quien aprecia y por quien daría la vida y a diferencia de lo que muchas personas dan por sentado, esto no se debe en absoluto a una cuestión netamente instintiva, ni tampoco a que el perro "te huele" y sabe que eres tú pero "no ama". No. El/la perrx sí sabe que eres tú (¿cuántos perros hay que ante una persona que no conocen reaccionan con indiferencia o agresividad y luego con sus amos son dóciles y encantadores?). El/la perrx no te identifica sólo por el olor, y aunque así fuese, ¿qué más da que el cariño y alegría que le produce tu presencia venga motivado por el olor?, ¿acaso es menos válido identificar a alguien por el olor que por la vista?, ¡ambos sentidos valen lo mismo!

Lxs animales no-humanxs sí desean. Cuando encierras al/a la perrx en casa porque tienes que marcharte y no quieres que se escape por si se pierde o le sucede algo malo, y él/ella rasca con sus patas la puerta mirándote fijamente, te está pidiendo que le sueltes. Cuando un/a perrx te pone las patas en las piernas y ladra, te está pidiendo que le acaricies, que le abraces, que le cojas en brazos. Cuando un/a toro llora mientras le torturan, suplica que pare la agonía. El deseo es algo irreal, es un reflejo de la voluntad que tanto animales no-humanxs como humanxs tenemos. Racionalizar de un modo u otro dicho deseo no es indicativo de su no-existencia, sino simplemente de una percepción diferente del mismo relacionada con nuestra obvia capacidad de razonar de manera mucho más compleja que muchxs animales no-humanxs, lo que a su vez nos lleva a una cuestión vital a la hora de interpretar el deseo humano y compararlo con el de lxs demás animales:

Nuestros deseos son básicamente materiales y forman parte de una cultura y de un sistema y estilo de vida que produce en serie deseos innecesarios (tecnología, dinero, una casa más grande, un coche, fama...). Estos deseos, obviamente, no forman parte del imaginario de un/a animal no-humanx, pero otros deseos realmente primarios como la libertad, el rodearse de otros seres que transmitan cariño, afecto y protección, cubrir las necesidades nutricionales u otros sí están presentes en lxs animales no-humanxs, y de hecho, con mucha más intensidad al no existir deseos secundarios o directamente accesorios y prescindibles que nublen la persecución de los vitales. No se trata sólo de pulsión vital, es cierto que estas intervienen y que el instinto juega una parte importante del papel pero ¿acaso no es lo mismo con lxs humanxs?

- Bueno, pero leche sí tomarás ¿no?

- No.

- ¿Y por qué?, si no matan al animal para sacarle la leche. Además, sin leche ¿de dónde sacas el calcio?

- A diferencia de la cultura homogeneizada en la mayor parte de la peña, las vacas, las cabras y demás animales no tienen leche "porque sí". Su producción de leche está ligada a la experiencia del embarazo. Lo que bebéis es leche materna. No existe "leche a secas", pero tenemos tendencia (asquerosa, por cierto) a llamar "leche" a la leche de lxs demás animales y limitar la nomenclatura y el concepto de "leche materna" sólo a la de las hembras humanas.

Para que tú puedas tener leche, el/la animal tiene que quedarse embarazadx y de ese modo producir leche para la cría que nacerá pronto. Lo que se hace normalmente en las principales empresas lácteas (es decir, las que producen la leche con las que luego se fabricarán el 90% de los productos lácteos o con leche que consumes diariamente) es violar (sí, violar) a las vacas introduciéndoles por sus genitales un tubo (que muchas veces ni siquiera está adecuadamente esterilizado) que las insemina artificialmente. Esto hace que estén embarazadas y que comiencen a producir leche. A continuación, se les inyectan hormonas que estimulen la producción de leche y se comienza con su extracción, que se realiza mediante máquinas automatizadas que causan muchas veces lesiones en las ubres, además de estrés y dolor a la vaca, que vive 24 horas del día enganchada a la máquina, sin libertad de movimiento, sin ningún tipo de ambiente natural en el que desenvolverse, sin ningún instinto libre, convertida en una fábrica de leche, de beneficios.

Cuando una vaca pare a la cría (ternero o ternera) esta es separada de su madre (nuevamente, profundo estrés al ver cómo se llevan a su hijx, imagínate que hiciesen eso contigo, que te quitasen a tu bebé después de nacer y nadie hiciese caso de tus gritos -o mugidos). A la cría la tienen temporalmente alimentada con piensos especiales pobres en hierro para asegurar que la carne y el músculo se mantengan tiernos, y al poco tiempo es asesinada para convertirse en la carne que terminará en tu plato.

Por otro lado, cuando la vaca deja de producir leche, se inicia el proceso otra vez. El embarazo constante, totalmente antinatural, provoca en la vaca graves heridas internas, desgarros en los genitales y una fuerte zoocosis (conductas psicóticas o neuróticas derivadas de una exposición prolongada a hábitos artificiales y a la inhibición de sus instintos naturales).

Por otro lado, con las vacas lecheras caseras el procedimiento no es tan atroz, pero igualmente se trata de leche que no es para ti, sino para una cría, y que para que tú, que no la necesitas, la puedas consumir, otrx animal que sí la necesita deberá prescindir de ella. ¿Te gustaría que te hubiesen privado de la leche materna al nacer sólo por capricho? No ¿verdad? ¿Por qué entonces haces tú lo mismo con otrxs animales?

A lo largo de la historia de la evolución de las especies, la leche de cada especie se ha ajustado milimétricamente a las necesidades específicas de cada cría, interviniendo en dicho proceso decenas de variables que hacen que la leche de un/a animal no sea válida para otrxs, e incluso dañe su metabolismo o provoque problemas diversos.

Una pregunta, dado que consideras que la leche de vaca es apta para consumo humano, ¿eres capaz de imaginar en tu cabeza a un/a oso/a tomando leche de perra?, ¿y a un/a tigre mamando leche de antílope? No, ¿verdad? Pues entonces...

Lxs humanxs nacemos con una enzima denominada “Lactasa” que es la que permite la digestión y metabolización de la lactosa, azúcar presente en la leche. A partir de los 3 años de edad, aproximadamente, dicha enzima desaparece y ya nunca la recuperamos, por lo que la digestión y metabolización de la leche se vuelve muy difícil y es por esto por lo que la lactosa es uno de los elementos que más alergias causan. Además, la caseína es una sustancia que nuestro cuerpo no es capaz de digerir o que, si lo hace, deja siempre restos, que se adhieren a las paredes mucosas intestinales formando alrededor una densa capa que dificulta que estas puedan absorber otros nutrientes sí esenciales e importantes.

Centrándonos en el calcio, este está presente en numerosos productos de origen vegetal. Por supuesto la leche tiene calcio, ¿cómo no va a tenerlo si va destinada a un/a ternerx que tiene que crecer de unos 40 kg a unos 160 kg en sólo 6 meses?

Existe el mito de que cuanto más calcio, más fortaleza en los huesos, pero la cantidad total de calcio en nuestro organismo y el valor que esta adquiere en cada momento dependen de la manutención de un equilibrio que no sólo tiene que ver con la ingesta sino que participan más factores, de los cuales los dos más importantes son la eliminación correcta de calcio mediante orina y heces y la estimulación de su absorción. Este mito está estrechamente relacionado con otro mito, hoy día mayormente publicitario y sostenido y fomentado por la ignorancia de la mayoría de consumidorxs, que se tragan los anuncios donde el color blanco de los huesos se asocia subliminalmente al color blanco de la leche al mismo tiempo que se bombardea con publicidad donde el mensaje es que para estar y crecer sanos y fuertes es necesario tomar leche. Ergo, la imagen que se crea en la mentalidad común es que la leche es buena para los huesos. Mentira. En la práctica, las cosas son distintas.

Lo primero que hay que comprender en todo esto es el papel de eje central que cumplen en todo esto los intereses económicos de unas pocas empresas que se benefician de diferentes maneras de la producción, transporte, venta y consumo de productos lácteos o de productos que llevan leche. Desde las empresas que venden el ganado, hasta las propias industrias que producen y venden el producto final, pasando por empresas de transporte, empresas de márqueting, industrias farmacéuticas que se hacen de oro fabricando más y más venenos (perdón, medicinas) para paliar los síntomas que produce el consumo de leche y tratar enfermedades derivadas del mismo, al mismo tiempo que en sus congresos, consorcios y exámenes escolares a los niños recomiendan reiteradamente su consumo... Un círculo vicioso de codicia y falsedad que sólo alimenta por un lado la explotación, hacinamiento y tortura de animales y por otro la promoción de unos hábitos alimentarios nada saludables pero basados en la publicidad y lo que nos dicen las mismas entidades financieras interesadas.

Destaca también que los mismos que nos dicen lo bueno que según ellos es tomar lácteos, nos dicen también lo bueno que es tomar carne. El consumo de proteínas animales (presentes en la leche y, obviamente, en la carne) provoca la acidificación de nuestro cuerpo debido a la alta relación azufre-calcio que tienen estas proteínas. Este fenómeno obliga a nuestro cuerpo a eliminar calcio de los huesos porque se trata de una sal alcalina, con el objetivo de paliar dicha acidez. En definitiva, pierdes calcio mientras crees que lo consumes.

A partir de los 25 años (aproximadamente y por norma general) se detiene el proceso de formación de nuestro esqueleto y la masa ósea empieza a perder, progresivamente, el calcio, que ya no recuperaremos de la misma forma. Su índice de regeneración mengua con el tiempo, y si aun por encima le metemos productos de origen animal, entonces la descalcificación se acelera. Para colmo, las industrias lácteas se aprovechan de esto para vendernos leches enriquecidas con calcio cuyo origen suele ser huesos molidos y procesados para obtener de ellos calcio, sintetizarlo artificialmente o extraerlo de otra leche y añadírselo a la leche enriquecida. ¿Quieres beber leche materna de otro animal? ¡Pues toma dos tazas!

Donde más osteoporosis hay es, casualmente, en los países donde más lácteos se consumen. Si presuntamente son tan buenos, ¿por qué sucede esto?

El calcio, además, no sólo está en la leche. Eso es parte de la mitología alimentaria fomentada por cuatro listillos con intención de forrarse a costa de nuestra salud física y mental. Algunos alimentos vegetales ricos en calcio, y con una proporción incluso mayor que la de la leche, son el sésamo (700 mg), almendra (270 mg), brócoli (210 mg), judía blanca y lentejas (126 mg) y otros (mg por cada 100 gramos de porción comestible del alimento dado).

- Bueno, no sé, ¿y huevos?, ¿de eso comes?

- No. Igual que las vacas en la industria láctea, las galinas carecen de la menor libertad de movimiento, no reciben luz solar, comen pienso transgénico y sólo se mantienen con vida mientras dura su vida útil, igual que un aparato de tecnología cualquiera que pasado un tiempo se rompe, lo tiramos y hala, a comprar otro. Las comparaciones son odiosas.

Por si esto fuera poco, cuando las gallinas ponen huevos (periódicamente, pues el huevo no es más que la menstruación de una gallina) estos son incubados artificialmente (quienes hayáis visto la película Matrix recordaréis aquella escena en que se mostraba cómo las máquinas gestaban artificialmente fetos humanos para convertirlos en combustible para ellas mismas, macabro ¿verdad?). Cuando nacen hembra, son criadas y convertidas a su vez en esclavas, pero si nacen macho, son asesinados en masa. O bien se les introduce en compartimentos para gasearlos, o bien se les arroja vivos a una trituradora mediante una cinta transportadora (por si alguien lo piensa lamento decirle que no, no estoy exagerando, podéis comprobarlo consultando las investigaciones en granjas de diferentes organizaciones e/o individualidades animalistas y/o anti-especistas) o bien se les tira al suelo y se les pisotea como si fuesen un globo lleno de aire en medio de un cumpleaños, por mencionar sólo 3 ejemplos de las más atroces formas de morir que padecen estas pequeñas aves recién nacidas.

- Ya, bueno, eso es cierto que es una atrocidad, pero no siempre es así. ¿Qué pasa con la gente que tiene gallinas en casa, en una huerta, y las tiene a su aire?

- En ese caso, yo (y hablo sólo por mí, porque este tema es polémico) considero que lo inaceptable se encuentra en cómo racionalizamos y tratamos a esa gallina. Si seguimos viendo a la gallina como una fábrica de huevos, si nos ponemos a comerciar con los huevos y a ella la tenemos como un mero surtidor inanimado de beneficios, para mí, aunque el sufrimiento sea infinitamente menor, no se es distintx de quien las mantiene hacinadas en fábricas. Hay que decir además que la mayoría de gente que tiene gallinas en casa las ha comprado, lo que implica una conversión de la animal en mercancía, algo igualmente despreciable (comerciar con animales es comerciar con vidas ajenas, así que si estás en contra de la trata de blancas, adopta y no compres o estarás cayendo en una gigantesca contradicción; sí, acabo de comparar la trata de blancas por mafias despreciables con la venta de animales en tiendas y granjas, ¿pasa algo?, ¿he hecho saltar la alarma de lo “políticamente correcto”?, vaya... cuanto lo siento).

Si por el contrario, esa gallina que vive en una huerta con humanxs no ha sido objeto de intercambio y se la respeta, no acabando con su vida aunque deje de poner huevos (y por lo tanto de ser “rentable” desde un punto de vista especista, su manutención), en ese caso no tendría inconveniente en comer el huevo y no creo que exista inconveniente ético en un caso como este. Esto me ha traído varios encontronazos con peña vegana que va de purista y luego es sólo pose y moralismo. Lo único malo que encuentro en comer un huevo que una gallina en esta situación ha puesto y que no ha sido fecundado es el efecto nocivo que el consumo de proteínas animales etcétera pueda tener sobre nuestra salud, pero eso ya es problema de cada persona y de cómo decida cuidarse siempre que no perjudique a tercerxs.

Conozco el caso de compas que tras rescatar varias gallinas de una granja, las mantuvieron en una finca que unx de ellxs tiene en el campo. No es muy grande, pero para las gallinas era el paraíso. Cada vez que aparecía un huevo, lo recogía y se lo comía. Le han tachado de especista, yo no creo que sea así y de hecho, yo también lo hago, y he sido increpado duramente por ello. Allá cada unx con su "purismo". Por supuesto, esta postura como todas las demás está abierta a debate y si alguien conoce un buen motivo para cambiar esta conducta estoy abierto a que me lo exponga.

- Pero eso también sería utilizar a un/a animal ¿no?

- No necesariamente tiene que existir un componente utilitarista en este caso. De existir, sí lo condenaría.

- Bueno, pero si no tomas carne, ni huevos, ni lácteos... ¡¿entonces qué comes, lechuga!?

- ¿Y tú qué comes, hamburguesas? La pregunta está orientada del mismo modo.

Ser veganx no implica ser aburridx cocinando ni perderse la variedad. Comemos frutas, frutos secos, legumbres, hortalizas, verduras, raíces, cereales... Combinar y ser creativxs a la hora de mezclar los alimentos no sólo nos permitirá llevar una dieta equilibrada, ética y sana, sino también aprender trucos de cocina y motivarnos para aprender a cocinar y a hacernos nosotrxs lo que de otro modo compraríamos ya hecho, porque la mayoría de recetas veganas se pueden hacer en casa contando con los ingredientes necesarios, que salvo cosas muy concretas, no son difíciles de conseguir ni inaccesibles en su precio.

Al mismo tiempo, tampoco implica privarse de las texturas e incluso de sabores muy parecidos al del queso o la carne. Con maña, práctica y experimentando podrás sorprenderte a ti mismx a la hora de jugar con los sabores y crear alimentos que no distan tanto de los que comías cuando incluías la agonía animal entre tu dieta y hábitos.

- Pero para satisfacer la demanda de alimentos para veganos, si todo el mundo lo fuese, serían necesarios muchos terrenos, no daríamos abasto.

- Realmente, la mayor causa de esto es la propia explotación industrial de animales. ¿Sabes que aproximadamente el 95% de la producción mundial de soja y el 44% de la de cereal se destina a consumo para ganado que luego irá a consumo humano? Esto devasta los terrenos y arrasa con las pequeñas cosechas, provocando que al mismo tiempo, cada año fallezcan entre 40 y 60 millones de personas de hambre, que podrían abastecerse comiendo el fruto de los cultivos si esas tierras se usasen de forma más responsable pues una vaca come lo que diez personas pero diez personas no comen de una vaca, o no al menos alimentándose de la misma manera ni satisfaciendo sus necesidades nutricionales.

Abandonar la explotación animal como concepto y pasar a un uso responsable de la tierra vinculado a una propuesta de antidesarrollismo práctico que acabe con el concepto urbanita y el entorno consumista que este engendra, derivaría progresivamente en una ruralización de la sociedad y en la disponibilidad cada vez mayor de tierras. Esto por supuesto conlleva un proceso demasiado largo que se pierde de vista en el tiempo. Por otro lado, para cubrir las necesidades nutricionales de una persona vegana no son necesarios grandes derroches de recursos y generalmente depende más del modo en que se coma que de la cantidad.

- Ya, pero los productos veganos además son caros, y esto provoca que el veganismo a veces sea más un concepto urbanita y pijo, que una alternativa real.

- Es cierto que este sistema de muerte nos hace vivir en ciudades, completamente desnaturalizados y alienados de nuestras necesidades reales, conduciéndonos a comer basura de laboratorio y "alimentos" (los alimentos alimentan, por eso pongo comillas) plastificados con conservantes cancerígenos sólo porque son lo barato y lo que nos podemos permitir frente a los precios prohibitivos de la comida ecológica, consecuencia de que el Estado no da ayudas a esta (tampoco estoy solicitándolas, que conste, cuanto menos se meta el papá Estado mejor) y que por lo tanto la única manera que tienen de subsistir lxs pequeñxs agricultorxs es subir los precios de sus productos. La culpa no es suya, es de la macro-agricultura salvaje de Monsanto y demás genocidas que arrasan con todo a su paso monopolizando el sector agro-alimentario y condenando a muerte por inanición o a la miseria y la explotación a tres cuartas partes del planeta.

Sin embargo, con una dieta bien programada y planteada, variada y responsable, unida a un estilo de vida sano alejado del consumo de drogas, haciendo ejercicio (regularmente o no, pero bueno) saliendo de casa habitualmente, no haciendo vida sedentaria y visitando el campo o el monte habitualmente, no debería ser muy complicado ni muy caro completar las necesidades de nuestro cuerpo. Obviamente si me encuentro por la calle a un sin-techo que devora un bocadillo de jamón que alguien le ha llevado porque es lo primero que se echa a la boca en varios días, no se me ocurrirá darle un sermón anarcovegeta porque igual me rompe la cara, y con toda la razón del mundo. Pero tenemos que tener presente que la mayoría sí tenemos opción y que igual que podemos okupar viviendas en manos de bancos y propietarixs especuladorxs para hacer frente al chantaje de la economía y al fraude hipotecario, podemos reciclar lo que fruterías y tiendas desechan, podemos crear huertos urbanos en nuestros barrios, podemos contactar con cooperativas ecológicas y echarles una mano trabajando a cambio de alimentos, etcétera. Las opciones son infinitas, esto por no decir que la mayoría de peña que curra y cobra un salario, más o menos elevado, es capaz de comprarse alimentos y donde compras carne, puedes comprar verduras, frutos secos, hortalizas, fruta y demás y poco a poco aprender a tener una alimentación vegana sana y económica. Lo demás me parecen excusas.

- Pues la verdad, no sabía todo esto o no lo había reflexionado. Quizá me replantee el veganismo, pero que conste que también hay muchos estudios que niegan esto y corroboran la necesidad de ingerir, al menos de vez en cuando, carne, lácteos...

- También hay estudios que "prueban" (dicen probar) la existencia de vida inteligente en otros planetas, de fantasmas, de lagartos gigantes en el Lago Ness, de reptilianos alienígenas que controlan desde sus naves nodriza el destino de nuestro mundo y si me apuras, la existencia de hadas, elfos y gnomos (no es broma, se llama elfología). Esto, per se, no da peso a sus argumentos y menos en una época en que infinidad de “estudios” son en realidad mentiras compradas por entidades con intereses depositados en que dichas versiones se extiendan entre la población, no sólo en el campo alimentario, sino también en el de la psiquiatría, por ejemplo (ver sino, como sólo un ejemplo de tantos, el psiquiatra que “descubrió” el TDAH – Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad, reconociendo que este no existió jamás y que se lo inventó para enriquecerse con la venta de los fármacos para su “tratamiento”, algo que, por otro lado, quienes presuntamente lo padecemos sabíamos desde hace mucho, mucho tiempo, pero que ahora es oficial).

En definitiva, me da igual los estudios que haya. Todavía estoy esperando argumentos con la consistencia y seriedad suficiente como para desarticular todo esto que te he expuesto y refutar la restante cantidad de argumentos, razones, hechos y conclusiones que fundamentan el veganismo como un estilo de vida saludable.

En fin, planteártelo o no depende únicamente de ti. El cambio está en tus manos y puedes seguir teniendo un cementerio en el estómago o empezar a escuchar la rabia de quienes siguen presxs y torturadxs en cada lugar de este mundo maldito.

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Texto elaborado con la información obtenida de diferentes fuentes a lo largo del tiempo, de las que destaco los panfletos y fanzines de la Asamblea Antiespecista de Madrid y el libro "Manual para una dieta vegana", 3ª edición, editado por Ediciones La Revuelta.

Gracias a todxs lxs que diariamente promueven el veganismo y la liberación animal en palabras y hechos.
Hasta que todxs seamos libres...