"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 24 de junio de 2013

7 de julio - Manifestación en Madrid en memoria de Ramón Barrios.

Ramón Barrios era un chaval del barrio madrileño de Villaverde que se encontraba cumpliendo una condena de 12 fines de semana de reclusión en el centro de menores Teresa de Calcuta, yendo al centro de menores cada viernes y regresando a casa los domingos, por haber cometido un pequeño hurto siendo menor de edad.

El chaval no se drogaba, ni consumía ningún tóxico (salvo tabaco y quizás alcohol, nada que no consuma la mayoría de ciudadanxs, y con esto no estoy defendiendo el consumo de esa mierda), ni tenía problemas cardíacos, de respiración o de auto-control, pero la segunda vez que ingresó a su hijo en este campo de extermin... perdón, en este centro de menores, su madre recibió la noticia de que este había sido hallado muerto. Según carceleros y empleadxs del centro, "se puso nervioso, hubo que aplicarle una contención y murió".

A la familia le ponen todas las trabas posibles para impedir que puedan ver el cadáver antes de llegar al tanatorio, pero su insistencia y voluntad de saber qué le había pasado a un joven que dos semanas antes estaba perfectamente y que de repente, tras ingresar en ese lugar, muere de repente en circunstancias extrañas, les llevó a observar el cuerpo y fue ahí cuando el maquillaje no pudo cubrir las marcas de las palizas que habían pegado a Ramón. Hoy en día su madre, familiares, amigxs y solidarixs siguen (seguimos) buscando justicia, aunque nosotrxs creemos que la justicia no la hallaremos nunca entre sus jueces/zas, fiscales y demás bastardos que esconden bajo la alfombra carcelaria las consecuencias lógicas de una sociedad deshumanizada, desnaturalizada, enferma e injusta como esta, desplazando al margen de lo invisible los problemas que descompensan el falso bienestar y llevan a un primer plano la verdad: Que este sistema produce delincuencia, produce violencia, produce exclusión social, produce marginalidad.

Por eso el próximo 7 de julio se ha convocado en Madrid una manifestación en memoria de Ramón Barrios y por todxs lxs chavalxs muertxs en centros de menores. La manifestación saldrá a las 18:00 de Ciudad de los Ángeles e irá hasta Plaza Ágata. Para llegar a Ciudad de los Ángeles, pilla el metro en línea 3 (la amarilla)  y bájate en la parada con ese nombre.


Dejo a continuación el comunicado realizado para la convocatoria por la Asamblea Contra los Centros de Menores y la Coordinadora de Barrios.

¡Abajo los muros de todas las prisiones!

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Han pasado dos años desde que Ramón Barrios murió en el centro de menores Teresa de Calcuta. Ramón Barrios era un chaval de Villaverde que estaba cumpliendo una condena de 12 fines de semana por cometer un hurto siendo menor de edad. El segundo fin de semana, una psicóloga del centro acudió a casa de sus familiares a darles la noticia de su muerte. Parada cardio-respiratoria. ¿El motivo de la parada? No se sabe, estaba nervioso, le aplicaron una contención y murió. Fue en el tanatorio, cuando el maquillaje desaparecía, cuando aparecieron los signos de una paliza.

Aparentemente la realidad de estas cárceles para niños/as ha cambiado significativamente desde que hace unos años vieran la luz una serie de casos de malos tratos y muertes, muy comentados en los medios de comunicación. Sin embargo, el que lxs carceleros/as tengan más cuidado en los métodos de “contención”, el que lxs jueces/zas de menores hagan visitas de “control” a los centros (generalmente, como en el caso del centro de menores de Valladolid, Zambrana, previo aviso al/a la director/a del centro) no ha cambiado que nuestrxs chavales/as sigan encerrados/as, cumpliendo condenas en cárceles y sometidos/as a la autoridad, y la impunidad, de quienes se encargan de mantenerles encerrados/as, re-educándoles. Por eso, queremos recordar con esta manifestación a Ramón, porque su muerte no fue simplemente un “exceso” en la aplicación de unos métodos, ni un fallo en la ejecución de la ley de responsabilidad penal de menores, es decir una ley de enjuiciamiento criminal de niñxs y adolescentes menores de 18 años, fue la consecuencia lógica de una sociedad que encierra sus problemas, que mira para otro lado para no ver que existen personas, y entre ellas niños/as, que viven privados/as de libertad. Recordar a Ramón, es recordar que todavía existen muchxs chavales y chavalas encerradxs, que el Estado nos quita la capacidad y la posibilidad de gestionar nuestra vida y nuestros conflictos y después nos encierra. Y encierra a nuestros hijos/as, hermanos/as, compañeros/as, nietos/as, etc. arrebatándoles sus vínculos, sus afectos, sus lugares, su vida.

No creemos en sus leyes, no creemos en su Justicia. La respuesta a los problemas de nuestrxs chavales/as es la respuesta a nuestros propios problemas, a los problemas de nuestros barrios y pueblos. Y su solución no es, ni puede ser, en ningún caso la cárcel. La cárcel es la solución para los intereses del Poder. La cárcel, también las de niños/as, profundiza en el desarraigo, genera sufrimiento y muerte y perpetúa la marginación y la exclusión.

Quieren barrer los conflictos de esta sociedad debajo de la alfombra para que no se vean, para borrarlos. Para que no nos dé por pensar cuál es el verdadero problema y cómo lo queremos solucionar, nosotros/as mismxs. Les encantaría que nadie oyera hablar de Ramón, que nadie supiera que a un chaval de 19 años que estaba cumpliendo una condena en una cárcel le mataron a golpes. Nosotros/as no lo vamos a permitir, seguiremos luchando contra ellos/as, contra sus cárceles y contra su sociedad. Por Ramón, por nosotros/as y por todos/as los/as demás.