"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Sobre la represión en Chile tras las protestas estudiantiles del pasado 8 de mayo.

Compañerxs de la publicación Refractario (aquí) enviaron información sobre la represión desatada el 8 de mayo en el contexto de una nueva jornada de lucha estudiantil donde los disturbios y prácticas de ataque al poder desbordaron otra vez a quienes pretenden reducir las luchas a deprimentes súplicas de migajas, reforzando la figura del Estado y de las instituciones.

Son varios los casos que comentan.

En Valparaíso, un joven de 22 años, Ricardo San Martín, resulto gravemente herido tras ser atropellado por un vehículo lanzagases (con la matrícula Jo10, perteneciente a la 7 comisaría) mientras se encontraba en medio de los disturbios que tuvieron lugar a las afueras de un recinto universitario.

Por otro lado, tenemos el curioso caso de otro joven que fue acusado de robarle la porra a un policía. Sin embargo, según informan lxs compas, lo sucedido sería que el policía, en el ejercicio de sus funciones dentro de la UFRO sofocando y reprimiendo los enfrentamientos callejeros, habría perdido su porra, que sería luego encontrada por un chaval que, efectivamente, la habría recogido y llevado consigo para luego dejarla. Sin embargo, horas después este joven es detenido por maderos que se encontraban infiltrados dentro de la universidad, acusado de haberle robado la porra al otro policía. Aunque fue acusado de hurto, finalmente su causa quedó en nada una vez llegó a los tribunales pues no se pudo demostrar con consistencia alguna que el joven robase la porra.

En Santiago de Chile fue detenido Fernando Droguett, apodado "Chombo", compañero involucrado en diferentes luchas, incluyendo activismo animalista y antiespecista, de 17 años. Según informó Refractario, este compa habría sufrido un accidente en 2011, cuando se quemó en una fogata realizada en el interior del liceo amunategui, donde él estudiaba, mientras estaba tomado por estudiantes. Fernando quedó gravemente herido, con el 50% de su cuerpo quemado. Tras recuperarse parcialmente (tiene todavía graves heridas y ha de llevar un traje especial en varias partes de su cuerpo) le detienen acusándole de llevar cócteles molotov y los medios burgueses, olvidando, como de costumbre, la presunción de inocencia, ya han hecho su festín criminalizando y señalándole como culpable, además de llenarse la boca insinuando que el accidente que sufrió en 2011 pudo haber tenido otras razones (intentando vincular ese hecho con el supuesto porte de molotovs que imputan al compa).

La prensa burguesa habría mostrado en sus reportajes botellas de plástico con pintura blanca que tenían una mecha precaria y han pretendido que esos artefactos (de naturaleza extraña) pasen por cócteles molotov. Ahora el compañero, que se mantiene firme y digno pese a la represión y las infamias mediáticas, está en la calle en libertad con cargos por porte de bombas molotov, a espera de juicio. ¡Fuerza y ánimo para él!

En circunstancias parecidas fue detenido Carlos Leal, estudiante de secundaria, que según diferentes testigos habría sido cargado con 5 molotovs por parte de la propia policía, y estaría en la calle ahora (ignoro si con cargos o sin ellos).

El mismo día 8 de mayo, otro joven fue detenido en circunstancias extrañas. Tras participar en la protesta estudiantil, César Reyes, estudiante de secundaria de 17 años, se dirigía hacia el liceo Barros Borgoño cuando un coche se detiene bruscamente junto a él. Del vehículo se bajan varios individuos que sin mediar palabra comienzan a pegarle, le ponen una capucha en la cabeza y lo introducen dentro del automóvil. Antes, el joven logra gritar "¡me están secuestrando!", y su acompañante, otro joven, logra huir, apuntando la matrícula del vehículo donde metieron a su amigo. Los estupas, en busca de una justificación para semejante escenita, se ponen a acusar al joven de haber robado un ordenador, logrando así que la gente que contempla estupefacta la detención no intervenga, al dar por hecho que si dice eso el "joven delincuente" se merecía ese trato. Así piensa el/la ciudadanx demócrata medix, qué le vamos a hacer... Cabe destacar que esta táctica represiva, oscura y propia de regímenes de totalitarismo férreo, cuenta con numerosos antecedentes en Chile, tanto durante la dictadura como tras ella en la supuesta democracia moderna, y de hecho, fue la aplicada para detener al compa Cristobal Franke, apodado Mono, en 2011.

Tras haber contactado con la persona que anotó la matrícula del coche de policía secreta, se interpone un recurso de amparo a favor de César y se descubre que al parecer estaría bajo tutela de la policía de investigación (PDI).

Mientras tanto, el compa secuestrado ilegalmente es golpeado y maltratado con vejaciones, insultos y amenazas dentro del vehículo mientras lo trasladan, y es cambiado varias veces de un coche a otro para desorientarlo, siempre con la cabeza cubierta por una capucha.

Una vez llega a la BIRO (Brigada de Investigaciones de Robos Oriente), se percata por fin de que ha ido a parar a la PDI pero la dinámica no varía. Le obligan a desnudarse, le esposan a una silla y continúan golpeándole, además de obligarle a decirles su contraseña de Facebook para que diga cuáles de sus amigxs de la red social participan en disturbios.


Los maderos, no sé si en un arrebato de "inteligencia" o si porque simplemente su infantilidad les impide leer críticas en redes sociales a sus actividades y son incapaces de no entrar al trapo, cometen el fallo de comentar usando la cuenta de César pero hablando de su detención y de su situación en tercera persona, es decir, los maderos utilizan la cuenta de César para criticar al propio César y a sus amigxs y compañerxs y para alabar la intervención policial, haciéndose pasar por alguien ajeno a la detención, ni poli ni manifestante, pero que alaba igualmente el abuso. Para más aclaración, dejo los propios comentarios, que alguien tuvo la idea de capturar en pantalla antes de que los borrasen:


La policía, tras lucirse jugando al niñato que ciber-discute en Facebook para entretenerse en sus aburridas vidas, maderos comparecen en una rueda de prensa señalando que el joven está detenido bajo acusaciones de haber incendiado una caseta de seguridad ciudadana. No obstante, es muy difícil que él pudiese haber quemado esa caseta porque según la propia madera fue quemada durante el mediodía, y el joven fue detenido a las 15:30 a bastantes kilómetros del lugar donde se produjo el incendio. Este dato, sin embargo, "se les olvidó" a la hora de realizar su rueda de prensa con sus amiguetes de los mass-media. Para fundamentar sus acusaciones falsas, la policía dice basarse en fotografías tomadas por maderos infiltrados en la manifestación donde se produjo el ataque incendiario a la caseta policial, en las cuales se vería a un encapuchado merodeando por allí, que sería supuestamente el responsable de quemar la caseta y cuyas ropas, según la policía, coincidirían con las del joven en el momento de su detención.

Finalmente, el joven, por suerte, se libra de las manos de la PDI y es trasladado al centro de "justicia" donde se le formaliza por "daños" (un delito menor) y, sorprendentemente, el propio juez, ante las evidentes consecuencias de las palizas y maltratos que sufrió César durante su estancia en dependencias de la policía de investigaciones, reconoce que los métodos policiales son "cercanos a los de una dictadura".

En el exterior del centro de in-justicia se realiza una concentración donde se dan cita amigxs y compañerxs de clase de César, familiares, compañerxs de lucha y personas solidarias, que pese a la fuerte presencia policial que militariza el espacio que rodea el centro de justicia, no se amedrentan y permanecen hasta que César sale finalmente en libertad con cargos por un delito de daños a la espera del juicio. Tras salir y encontrarse con lxs demás, César narra su detención en este testimonio:


Y esto es todo, afortunadamente. Ahora queda permanecer atentxs a actualizaciones informativas y ver cómo se desarrolla la situación de estxs compañerxs, además de aprender del hecho probado de que una vez más, la policía dictatorial y la democrática no cambian sus métodos, sólo sus siglas, conservando el contenido represivo y asesino de su cometido.