"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

martes, 21 de mayo de 2013

Preparando el terreno - La prensa y la represión

En el terreno de la represión la prensa juega un papel esencial. Para mantener el orden dominante y la imperturbable sensación de que todo va bien que ha colonizado el imaginario colectivo a través de la manipulación de los deseos, el Estado siervo del Capital necesita que el carácter exclusivamente político de cada golpe represivo permanezca oculto, para de ese modo presentar a las personas peligrosas para su sistema como delincuentes comunes a lxs que aplicar unas represalias estándar (condena a X años de prisión, multa de X dinero... que vienen recogidas en códigos legislativos y son, en la teoría, y sólo en la teoría, iguales para todxs, algo que la mente del/de la ciudadanx demócrata medix se cree de verdad). Con esto se consigue alejar del pensamiento de la mayoría el fantasma de la represión a las ideas y prácticas que plantean un cambio de raíz dentro del actual status-quo y tratarlo todo como que hay una democracia (donde tú puedes "participar" con tu voto, y si no te atienden es porque "no procede" y te jodes) y dentro de esa democracia "no-participativa", una serie de individuxs presuntamente empeñadxs en alterar la tranquilidad y el bienestar, todo un peligro para la sociedad que hay que contrarrestar, legitimándose de esa forma toda intervención represiva posterior que, sin embargo, no busca en la mayoría de los casos castigar unos delitos concretos (¿cuántas veces hemos visto que se encausa a compañerxs con acciones y sabotajes que ni siquiera han ocurrido?), ni tampoco a unas personas específicas (capturar a lxs auténticxs culpables o a alguien a quien presentar periodísticamente como tal no les importa), sino unas ideas. En resumen, la prensa es la encargada de crear la mentalidad que legitime luego los ataques estatales a unas ideas que traen consigo el germen de un cambio que destruiría de raíz los entramados de opresión y autoridad. Estas ideas son aisladas socialmente para evitar su contagio mediante la criminalización y encarcelamiento de una serie de personas que, a modo de cabeza de turco, serán instrumentalizadas por la industria mediática como las "terroristas" que justificarán la embestida del Estado y sus cuerpos represivos y jurídicos dirigida contra todas las demás.

De esto nos habla un texto publicado en el número 8 del periódico anarquista Aversión de Barcelona, con fecha de mayo de 2013 y que además fue escrito sólo unos días antes del golpe represivo iniciado en Sabadell, cuyo eje central son precisamente las mentiras y campañas sensacionalistas aparecidas en medios como 20 minutos, la Cadena Ser o La Vanguardia, entre otros muchos, lo que no hace sino confirmar lo que dice el siguiente texto, es decir, la relación sinérgica entre los aparatos represivos policiales y los grandes medios de comunicación.

Texto recibido en el correo electrónico, agradezco a lxs compañerxs el envío.

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Preparando el terreno - La prensa y la represión.

Aquellos y aquellas que odiamos a la prensa por su rol de servidorxs de los intereses de lxs poderosxs no nos sorprendemos de su papel activo en las campañas represivas ni de su actuación como confidentes policiales. De hecho, una regla básica del «intercambio» es esta: recibir algo a cambio de algo que se da. Y obtener información fresca (de la policía) significa ofrecer algo a cambio (por parte de la prensa).

Sería interminable un análisis minucioso de cómo la prensa colabora codo a codo y de manera activa con la represión en la creación de enemigxs a combatir, ya sean grupos y sectores sociales enteros o personas en concreto. Y en esto no existe excepción, ya que más allá de la supuesta dirección política en los medios de comunicación —quitando, claro, los realmente libres, o algún que otro periódico marginal1— lxs que tienen la última palabra siempre serán quienes los financian.

No vamos a tocar los linchamientos de grupos sociales para justificar modificaciones penales o exclusiones, pero no está de más recordar cómo utilizan contextos concretos de descontento social, como los disturbios en las huelgas de estudiantes o en las huelgas generales, para justificar el endurecimiento penal, desviando al mismo tiempo totalmente la atención de los motivos reales del descontento.

Los ejemplos que aquí queríamos tocar son los relacionados con cómo la prensa —más concretamente los periódicos— se centran en alguna figura (en nuestro contexto durante mucho tiempo fueron lxs okupas y actualmente lxs antisistema, en ocasiones también definidxs simplemente como «vándalxs») con el objetivo de preparar el terreno para un «golpe» o para lo que sea conveniente en ese momento.

No es casual que el 24 de abril pasado, un día antes de las protestas convocadas ante el Congreso, un artículo publicado en Europa Press se titulara «Anarquistas radicales italianos visitan Madrid para adoctrinar a grupos antisistema»2. El título, sinceramente, promete más que el artículo en sí. La pregunta sería ¿en qué se basan para hacer esta afirmación? Obviamente, como ellxs reconocen, en «fuentes policiales». También comunicaron que estas «visitas son continuadas en el tiempo y no están necesariamente supeditadas a un hecho concreto». El texto finalmente no deja de ser un corta-pega de otras noticias pero relacionándolas entre sí. Unos días más tarde, esta vez en Italia, el título de una noticia ya nos deja un poco más perplejxs: «El terrorismo actual se llama anarquía»3, artículo que relaciona con anarquistas el suceso de Roma del pasado 28 de abril, en el que Luigi Preiti, un hombre desempleado, abrió fuego contra dos policías, dejando claro que su objetivo era disparar contra políticxs. Pese a que el hecho no tiene nada que ver con anarquistas, el periodista sabe hacer su trabajo: navega entre el hecho concreto pasando por el ataque contra el directivo de Ansaldo Nucleare el año pasado, y aclarando que uno de los detenidos por este caso, Alfredo Cospito «se jactó en la red de haber participado en los enfrentamientos del 15 de octubre de 2011 en Piazza San Giovanni en Roma», hablando también de las relaciones con Grecia y Barcelona4. Luego de analizar diferentes sucesos acaba con advertir que pese a que los disparos a los policías en Roma, a los que se refiere el artículo, no guardan relación con anarquistas, cosa más que obvia para cualquiera, nos advierte de que existe un peligro de «terrorismo quizá menos organizado que el de las Brigadas Rojas, pero generalizado, penetrante y capaz de golpear según programas menos ambiciosos que los de los grupos marxistas-leninistas».

Al afirmar que «antiguamente tenían la tortura, ahora tienen a la prensa» Oscar Wilde obvió que peor aún, las dos cosas son contemporáneas y cómplices, que a lo peor de la brutalidad represiva se le unió lo peor de la persuasiva. Se puede decir que pocas veces la prensa y lxs periodistas ocuparon un rol de servilismo como el de ahora. En el ensayo de 1890 donde hace esta afirmación, agrega: «De inmediato buscaron al periodista, lo encontraron, lo desarrollaron e hicieron de él un industrioso y bien pagado sirviente. Es muy lamentable, para ambas partes. Detrás de la barricada puede haber mucha nobleza y heroísmo. Pero, ¿qué hay en el fondo detrás del artículo [periodístico] sino prejuicio, estupidez, hipocresía y disparate? y cuando estos cuatro factores se unen constituyen una fuerza terrible y se transforman en la nueva autoridad».

Post scriptum

Luego de escribir las líneas precedentes nos topamos con un artículo que confirma todavía más nuestra visión de la instrumentalización periodística. La noticia aparecida en Cadena Ser «Grupos anarquistas españoles diseñan estrategias conjuntas con italianos y griegos»5 que no sólo va en la misma línea que las anteriores, sino que también «profundiza» más en la creación del enemigo interno. Según la periodista, la policía alerta sobre la «infiltración» de grupos anarquistas en «movimientos sociales como el 15-M, la protesta de lxs minerxs o las plataformas sociales creadas contra la reforma laboral. Al parecer «la policía tiene constancia de que activistas italianxs y griegxs están diseñando estrategias conjuntas con activistas españolxs “en un intento de organizar su actividad”. El Triángulo del Mediterráneo está formado por grupos anarquistas de Grecia, Italia y España, países dirigidos por la Troika. Según la policía, mantienen relaciones “no sólo a nivel ideológico sino también como soporte estratégico”. Sus activistas se organizan en pequeños grupos en los que cada componente, dice la policía, “goza de total autonomía individual”». Luego analiza unos recientes atentados reivindicados por anarquistas (o no) y acaba nombrando —con nombre y apellido— a algunos compañeros italianos que participaron en las jornadas contra el TAV en Barcelona (diciembre de 2011). Esto último, utilizar nombres y apellidos de personas que no están ni procesadas ni acusadas es algo nuevo aquí, aunque no en Italia. Es muy común allí que antes de algún golpe represivo la prensa prepare terreno hablando de personas o describiéndolas, práctica que también se ha imitado en Chile o en Grecia.

No sirve de nada emparanoiarse con los posibles pasos represivos, no es esa nuestra intención con estas líneas. Sólo queremos poner en evidencia, una vez más, que el rol de los medios de comunicación y la prensa es el de crear un terreno propicio para la represión, anticipándose a ésta, y cuando ya comienza a ser palpable, justificarla.

1 Claramente entre éstos no tanto aquellos que sobreviven gracias a los anuncios.
4 Desde hace años a lxs periodistas de ambos lados del Mediterráneo les encanta relacionar estos puntos, que en su momento llamaron mediáticamente «el Triángulo del Mediterráneo».