"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 25 de abril de 2013

Octavilla repartida en las calles de Génova (Italia) en solidaridad con lxs detenidxs del 15-O

Esta octavilla ha sido distribuida por las calles de la ciudad italiana de Génova en el marco de la solidaridad con las personas detenidas en los disturbios que tuvieron lugar la tarde del 15 de octubre de 2011 en Roma, con motivo de la convocatoria global del 15-O que, pese a proceder de sectores ciudadanistas y movimientos de masa terminó derivando en algunas ciudades europeas en fuertes disturbios y enfrentamientos con las fuerzas policiales.

Ni la izquierda, ni lxs paletxs que deciden seguir mendigando migajas en vez de armarse y asaltar la panadería no para acaparar nuevamente el pan sino para destruir las máquinas y a aquellxs que lo utilizan como moneda de cambio con la cual adquirir su dominio sobre la vida, pudieron frenar una jornada de revuelta que a muchxs nos gustaría reproducir en nuestros lugares de residencia, pues violencia es una vida vacía de contenido, donde la intensidad es un psico-activo en forma de pastilla, la sinceridad una mentira organizada por televisión, los sueños son modelos físicos inalcanzables tras los escaparates de los centros comerciales y la soledad cautiva al tumulto, preso en medio de una turba sin rostro que camina hacia el abismo mientras persigue el ideal de "éxito" creado por la industria publicitaria. Destruir la fábrica social, volar por los aires la normalidad, romper todo rol, pauta, comportamiento programado para matar la creatividad, la autonomía y el deseo. Enterrar esta civilización para construir sobre ella una vida en comunidad, libre, digna y alegre.

La difundo, tal y como la encontré en Contrainfo (aquí), quienes han traducido desde la original publicada en Informa-Azione (aquí):

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LA REVUELTA ES VIDA

El 4 de abril da comienzo el proceso por el que están imputadas 25 personas por la revuelta del 15 de octubre en Roma.

Pero, ¿qué pasó aquél día? Una movilización mundial contra las políticas de austeridad que se anunciaba como la típica protesta pacífica y moderada en las calles de la capital. Lxs típicxs políticxs de izquierda, ya preparadxs para reciclarse y cabalgar en la ola del descontento, contribuían a hacer de los eslóganes solo palabras vacías, esperando así poder evitar el nacimiento de una expresión real y radical de la protesta.

Pero hicieron mal las cuentas, para miles de personas no era posible “indignarse” y lloriquear contra las medidas de austeridad, no era aceptable desfilar para mendigar modificaciones al sistema: ¿por qué no lanzarse todxs juntxs contra quien nos explota y oprime cada día?

Se atacaron bancos y empresas de trabajo temporal a lo largo del recorrido de la manifestación, se destrozaron las cristaleras.

Solo una miga, una pequeña parte de la violencia que cada día estas oficinas ejercen sobre pobres y explotadxs se devuelve al remitente.

La marcha continúa y lxs manifestantes se lanzan contra un cuartel del ejército italiano, ventanas destrozadas y el edificio queda parcialmente destruido por un incendio. Esta es una respuesta instintiva y lógica al terror y la devastación que “nuestrxs héroes/heroínas” causan con las bombas lanzadas sobre las poblaciones en territorios de guerra como Irak, Libia, Afganistán. Una expresión de rebelión contra quien cotidianamente bombardea, viola y masacra alrededor del mundo.

Algunxs entre lxs participantes y organizadorxs disponen de servicios de orden ad-hoc para impedir cualquier acción que no esté en línea con la exhibición pacífica deseada por ellxs, hacen cordones no para protegerse de la policía, sino para bloquear a posibles “facinerosxs”, preparadxs para contraponerse físicamente defendiendo los lugares y los símbolos del poder, se rebajan al rol de la policía, agrediendo a lxs demás manifestantes, fotografiándolxs, llamándolxs fascistas e interviniendo de manera activa ayudando a la policía a identificarlxs.

Las fuerzas del orden cargan duramente contra la parte de la manifestación que ya había llegado a la plaza San Giovanni, donde la manifestación debería terminar como un mitin político, premeditado por varios grupos y partidos para promover una solución democrática a la situación de exasperación que había llevado a esa jornada.

Esta carga es la gota que colmó el vaso, es la chispa que desencadenó el deseo de revuelta entre lxs manifestantes. Los policías que aporreaban a lxs pacifistas con las manos levantadas se verán obligadxs a retirarse por lxs que entienden que las manos es mejor usarlas para lanzar adoquines arrancados del suelo de la plaza.

El blindado de los carabinieri que intentaba deliberadamente embestir contra la muchedumbre haciendo absurdos derrapes en una plaza repleta es asaltado, el acelerado conductor se salva de milagro y se prende fuego al vehículo, iluminando San Giovanni y los corazones de quienes eligieron no bajar la cabeza.

En la parte de atrás del furgón en llamas, alguien trazó la pintada A.C.A.B CARLO VIVE. Solo más tarde se descubrirá que, ironías del destino, aquel blindado provenía justamente de Génova y del cuartel de Bolzaneto, después de años de peticiones de “verdad y justicia” sobre los hechos del G8, la única justicia posible llega de la mano de la nueva generación de encapuchadxs.

Carlo, asesinado por haber elegido la vía de la revuelta frente a la de la resignación de una protesta-farsa, después de años de pálidas conmemoraciones, vive verdaderamente, entre todas aquellas personas que rodean y asaltan la camioneta.

Los días posteriores, los mass-media lanzan llamamientos a la delación y la infamia, se pide a la población todavía agitada por la furia destructiva de la manifestación que aporten vídeos y fotos a la policía con el fin de ayudar a la identificación y el arresto de lxs "violentxs".

En el trascurso de poco más de un año, 41 personas son denunciadas, investigadas, sometidas a medidas cautelares o arrestadas por delitos como devastación y saqueo o resistencia agravada a oficial público. Los arrestos son aislados, desarrollados en diferentes momentos, con sordina. Lxs individuxs son encarceladxs y procesadxs, velozmente condenadxs con el menor clamor posible, el objetivo de golpear unx a unx tiene la finalidad de aislarlxs y con ello apagarles anímica y físicamente. El objetivo es hacer sentir a lxs imputadxs que están solxs, indefensxs y, por qué no, intentar empujarles al remordimiento, ¡al arrepentimiento! Este juego que lleva la justicia de Estado puede tener efectos devastadores y, de hecho, ya ha habido efectos; 16 condenas en un año con penas  gravísimas de entre 2 y 9 años. En parte, ¡debidas a elecciones del procedimiento que miran a reducir los daños! Cierto es que no se puede reprochar a quien haya escogido defenderse con rituales sumarísimos o negociaciones en este clima de soledad creado ad-hoc, pero conscientes de esto podemos empuñar el arma de la solidaridad de manera que estas diferenciaciones no se repitan otra vez, de manera que nunca jamás nadie se pueda sentir abandonadx, ¡que nunca a nadie le entre la duda de si merecía la pena!

No podemos permitir dejarnos infectar por el virus del remordimiento, en vez de eso, podemos confirmar que de Génova a Roma, de Atenas a Londres todo fuego de revuelta ha sido alimentado por el mismo espíritu de rabia que siempre nos calentará el corazón.

Cuando la revuelta explota todo cambia, las ciudades se turban, nuestros corazones laten al unísono, todo es alcanzable y atacable.

Le toca a lxs que sueñan darle un giro a la rutina de las calles que se atraviesan cada día con la alegría de la revuelta, nos toca a todxs nosotrxs romper con el aislamiento que querrían crear entorno a cada imputadx: las tres mil personas en manifestación en Teramo como respuesta a las primeras condenas por devastación y saqueo, los ataques a los bancos y a la policía desencadenados en la manifestación del 16 de marzo en Milán en memoria de Dax, asesinado por lxs fascistas en 2003, todas las acciones directas y las manifestaciones de solidaridad que tomaron vida durante este año demuestran que es posible hacerlo.

Hoy, aquí en Génova, como en muchas otras ciudades de Italia, salimos a las calles para expresar nuestra solidaridad con todxs lxs imputadxs y arrestadxs por los hechos del 15 de octubre de 2011.


Que el eco de nuestros gritos de rabia se difunda por calles, valles y ciudades.
Solidaridad con todxs lxs presxs