"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 18 de abril de 2013

Novedad editorial de Bardo Ediciones - Anarquismo: Entre la teoría y la práctica, por A. M. Bonanno

Los compañeros de Bardo Ediciones (Barcelona), a quienes envío un saludo, mandan una reseña de su nueva edición, el libro "Anarquismo: Entre la teoría y la práctica", que contiene la transcripción de una charla de Alfredo María Bonanno, incombustible anarquista, y a la que doy merecida difusión tal y como yo la he recibido.

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¿Por qué editamos esta transcripción de una charla de Bonanno, casi veinte años después? Porque creemos que es útil a la hora de comprender un poco más  y profundizar en su concepción del anarquismo, de un  cierto tipo de anarquismo. En este texto Bonanno hace  un pequeño análisis de lo que para él son las dos formas organizativas más importantes que actualmente  posee el anarquismo, la organización de síntesis y la organización informal, y de por qué él apuesta por la segunda. Creemos que esta breve recopilación puede  servir como aporte para comprender un poco más lo que significa aquello que comúnmente se ha acordado en denominar informalidad.

 Vemos importante hablar de este asunto ya que muchas veces hay una confusión, tanto por parte de algunos defensores como por ciertos críticos de dicha forma organizativa que tienden a confundirla con una suerte de ideología. ¡Nada más lejos! Esta confusión también es aplicable a la idea que «informalidad» significa en sí «radicalidad» [1], cuando en realidad sólo se refiere a una forma —en este caso no formal— de organizarse.

 Somos conscientes de que cuando hablamos de informalidad evocamos algunos fantasmas del pasado y del presente que a muchos les gustaría olvidar. Pero  los que vemos en esta forma de organización una posibilidad muy válida creemos que es necesario aclarar algunas cuestiones y que estas clarificaciones resultan ser de vital importancia para quitar el velo que —ya sea conscientemente o no— se ha colocado al término y su definición. Y estos textos sirven para ello.  No vamos a tocar en profundidad las diferentes interpretaciones de lo que es la informalidad y lo que éstas provocaron (para bien o para mal) en el Estado español en el período en el cual lo que se dio a llamar insurreccionalismo irrumpió en este contexto geográfico. Para ello recomendamos la lectura del texto «La epidemia de la rabia en España», aparecido en la publicación Resquicios en dos partes en los números 4 y 5. Pese a no estar de acuerdo con todas las interpretaciones de la época y de los textos citados, reconocemos que este relato —aunque siendo sólo una apreciación— es de momento el único análisis realmente profundo de ese período y esa experiencia.

 Queríamos también hacer un breve apunte sobre la traducción. Muchas veces se atribuye la mala interpretación de las ideas «insurreccionales» provenientes de Italia a las malas traducciones. Hay que reconocer que pese al trabajo de traducción que muchos compañeros hicieron en el pasado para que podamos leer textos frescos [2], éstos brillaban poco, no todos pero sí la mayoría, por su calidad como traducción. Pero es una fácil salida atribuir las malas interpretaciones simplemente a esto. Por un lado, la cuestión de las malas interpretaciones —algo que no decimos nosotros sino que ha salido a flote a lo largo de distintos análisis— es muy relativo a qué se considere interpretación y, por otro, lo que sí quizás podríamos agregar es que muchas veces estas interpretaciones de los textos fueron hechas sin tener en cuenta (o quizás ésta sea simplemente una cómoda lectura a distancia temporal) los contextos, los debates internos, las experiencias acumuladas y que no eran letra muerta. La dificultad de explicar algo en una lengua diferente es también atribuible a la de intentar explicar algo a quien no está introducido en el tema, por lo cual se podría añadir que muchos problemas de «interpretación» escapan a la lengua en sí, y están más relacionados con la capacidad de saber de qué se habla [3].  Muchos de los textos que llegaron, como tantos otros que llegan o llegarán, por su frescura, su crítica —en muchos casos unas líneas críticas totalmente nuevas para nosotros y nosotras—, se transformaron en pequeños «manuales». Lo malo de ello es que a veces pasaron de ser manuales de consulta a mini-biblias o pequeños libros rojos (y negros) sagrados, matando así su sentido original. Algunos otros textos pasaron a ser lecturas imprescindibles, mientras que en su lugar de origen no fueron más que «otro de tantos» [4]. Pero los textos, sean cuales sean, siempre deben ser herramientas que contribuyan a la formación y a la crítica, a la teoría y a la práctica anarquista. En el momento que se toman como palabras sagradas pasan a la lista de los clásicos escritos en lenguas ya muertas. Como el mismo Bonanno reconoce al final del último texto que hemos agregado sobre la cuestión de la informalidad:

"Los problemas que aquí han sido simplemente esbozados, especialmente los aspectos positivos de una organización informal anarquista, merecen una profundización y un debate a los cuales invitamos a todos los compañeros interesados."

Es decir, que todo debe ser discutido, modificado, criticado, difundido, reproducido. ¡Que este pequeño libro sirva para ello!

Bardo ediciones

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Anotaciones de la reseña:

1. No es que creamos que el anarquismo no deba ser radical, todo lo contrario, pero lo que creemos necesario es que a la hora de hablar de informalidad se tenga en claro que de lo que se habla es de una manera de organizarse, que claramente implica un montón de cosas, pero siempre relacionadas con la forma. Y las burocracias, la traición y el «no ir a la raíz» de las cuestiones, por nombrar algunas cosas que se le atribuyen a los sectores más rancios del espectro libertario, no se dan sólo en la formalidad, ni esta de por sí las lleva implícitas.

2. Textos de Bonanno, pero también de Costantino Cavalleri, Guido Mantelli y demás compañeros y compañeras, muchxs anónimxs, incluso de aquellxs que se encontraban en la cárcel o escapaban del enésimo golpe represivo que tanto caracterizó a los años noventa en la península italiana.

3. Paralelamente, cabe señalar que muchas veces la mejor manera de conocer y profundizar sobre las ideas, las prácticas y el contexto de un lugar es ir precisamente allí y observar, escuchar, charlar, participar. Algo que antes se hacía más, o por lo menos con mucha más consciencia, resultándonos hoy en día fácil delegar a la ilusión de conectividad y omnipresencia que Internet propina y a la actividad de aquellxs compañeros y compañeras que siguen pisando el antiguo sendero del internacionalismo práctico. Una delegación que en nuestros entornos se añade, obviamente, a la falta de reflexión y debate propios que serían capaces de colmar, por lo menos parcialmente, una eventual falta de contactos con otras experiencias. De la misma manera, aunque hoy en día somos capaces a veces de reírnos del hecho de que dentro de ámbitos anarquistas siga habiendo una propuesta como el esperanto, en general el aprendizaje de idiomas en primera persona con una visión dirigida hacia una real superación de las fronteras estatales es algo que debería volver a ser considerado importante desde un punto de vista revolucionario.

4. Un ejemplo claro es el clásico Ai ferri corti, citado innumerables veces y considerado por muchxs de lectura obligatoria, el cual en Italia tuvo una acepción mucho más modesta que en el Estado español y América Latina. El texto ha sido reeditado recientemente bajo el título “Cuerpo a cuerpo con lo existente, sus defensores y sus falsos críticos” (Madrid, 2012).