"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 29 de abril de 2013

Maddy Pfeiffer en libertad.

Extraído de Refractario (aquí)

Para quien todavía no esté al tanto, un Gran Jurado es un tribunal especial que se abre en EE.UU. cuando sucede algo que consideran de especial gravedad. Cuando una persona es llamada a declarar en un Gran Jurado, está obligada por ley a hacerlo y pese a que puede negarse, si lo hace es encarcelada por complicidad. Es decir, que si tú le dices a la madera todo lo que quieren saber, guay. Siguen investigándote, siguiéndote la pista, oliéndote el culo cada dos por tres, pero te puedes ir a tu casa. Pero si no sabes nada, o no quieres traicionar a tus amigxs y compañerxs, o simplemente, no quieres dar a la policía información que pueda serles de utilidad a la hora de detener y encarcelar a otrxs compañerxs que no conoces pero con lxs que compartes lucha, entonces papá Estado se pone de mala hostia y ¡hala! al talego.

El compañero Maddy Pfeiffer permanecía entalegado en EE.UU. por negarse a colaborar con el montaje de un Gran Jurado que, presuntamente, investigaba los hechos que tuvieron lugar hace un año aproximadamente, el 1 de mayo de 2012, en el centro financiero de Seattle, cuando una manifestación anarquista llena de encapuchadxs vestidxs de negro arrasó varios comercios, sucursales bancarias y símbolos y estructuras del poder. Qué casualidad que el Gran Jurado que dice investigar esos hechos se abrió ANTES de que dicha revuelta tuviese lugar. Esto nos lleva a pensar que una vez más, un episodio de venganza contra las propiedades de quienes dominan la vida matando, artificializando, encarcelando y manipulando se ha convertido en el pretexto para dirigir una nueva ofensiva estatal contra todo un entorno y espacio político antagonista, en este caso el anarquismo presente en la costa oeste de los EE.UU. No obstante, queda claro tras comprobarse la fecha de inicio de este proceso que lo que se criminaliza es el anarquismo, y no los hechos del 1 de mayo en Seattle, que por otro lado, para mí, y para muchxs otrxs, están plenamente justificados y legitimados y no necesitan explicación (digamos que unos cuantos escaparates reventados a pedradas nunca valdrán más que todas las vidas humanas y no-humanas que este sistema genocida y terrorista lacera, esclaviza y destruye día a día con total impunidad).

Pues bien. Finalmente, el compañero ha salido en libertad el pasado 11 de abril tras unos meses en prisión. Una buena noticia, sin duda.

El chivateo y la delación son prácticas deleznables que bajo ningún concepto han de ser asumidas e interiorizadas. Ninguna colaboración con los órganos represivos del poder.