"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

viernes, 26 de abril de 2013

Cuando Prometeo no supo cruzar el abismo. Sobre lo sucedido ayer en Madrid.

Ayer fuimos muchas las personas que nos dimos cita en diferentes áreas de la sucia metrópolis de Madrid con motivo de la convocatoria que la plataforma En Pie había lanzado para el 25 de abril, llamando a "asediar el congreso".

En un principio, nuestras expectativas eran altas. Teníamos en mente que quizá esa fecha podría marcar un precedente nuevo dentro de la habitual dinámica de manifestación pacífica, mansa y borreguil que impulsan las mentiras de los medios de comunicación y mantienen partidos políticos de izquierda, sindicatos, organizaciones ciudadanistas y demás representantes subterráneos del orden social dominante. Del mismo modo en que Prometeo, Titán de la mitología griega, devolvió a lxs mortales el fuego que Zeus había decidido arrebatarles devolviéndoles así no sólo su potencialidad de negar la dominación existente, sino también de iniciar una concepción de la vida como esfuerzo hacia la autonomía y la no-dependencia de cualquier institución que, erigiéndose por encima del/de la individux, decidiese administrar sus conflictos de manera interesada, esta Plataforma apareció en un desierto de falsas luchas, amagos reformistas y pasos tímidos, con la intención de devolvernos el fuego y así, quizá, sólo quizá, poder volver a prender la mecha de insurrecciones durmientes en el mismo corazón de la bestia.

Confiábamos en que algo pasaría. Las detenciones previas de personas con cócteles molotov en Ciudad Universitaria o con garrafas de gasolina en el distrito de Fuencarral, así como las 11 detenciones aleatorias que se produjeron en el Campus de Somosaguas contra estudiantes que participaban en un encierro (ajeno a la convocatoria 25-A, pero afectado igualmente por la represión), invitaban a aventurar un incremento en la radicalidad de la protesta y una situación de desorden de la que poder extraer no sólo experiencias prácticas en enfrentamiento y auto-defensa, sino conclusiones que, tras un debate posterior, diesen como fruto avances en este sendero incierto que es la guerra social y la revolución. Sin embargo, esta vez nuestro Titán no supo dar la cara. Temeroso, Prometeo no pudo cruzar el abismo que separaba el Olimpo de las ruinas y así, una vez más, el Status-Quo, Dios al que, esta vez, había robado el fuego, venció.

El intento de provocar a la policía en Neptuno o salió de estupas o sinceramente, me gustaría saber qué tienen metido en la cabeza las personas que lo hicieron. La cantidad de antidisturbios presentes en la plaza y sus aledaños era muy superior a la de manifestantes, y su preparación para un enfrentamiento abierto también. Además, nos encontramos con que en la plaza Neptuno no había nada con lo que bloquear el ataque policial que se produjo. Ni mobiliarios con los que realizar barricadas o de donde recoger botellas que poder arrojar, ni vías de escape que no tuviesen, como mínimo, 5 furgones. Para colmo, el grueso manifestante lo componía gente que entre banderas republicanas con el escudo constitucional (les parecerá muy revolucionario enaltecer un régimen liberal-burgués, genocida y traidor, por eso de que es muy "guay" llevar banderas tricolor porque significa que eres "un progre modernx") y carteles con el lema "Violencia no, tampoco del Estado", generaban en muchas de nosotras un profundo sentimiento de vergüenza ajena. Tal coyuntura desembocó en que una vez que la policía cargó contra lxs manifestantes, mucha gente decidió dispersarse hacia Atocha, donde por fin se produjeron conatos de enfrentamientos dispersos pero poco efectivos, aunque valientes, que se saldaron finalmente con 15 detenidxs y algunos maderos y cerca de 30 manifestantes heridxs (yo no lxs conté, estas cifras proceden de medios "ciudadanos", que no burgueses, aunque en cierto modo no dista mucho una cosa de la otra).

Sí, se produjeron intentonas de resistir a la violencia policial. Sí, hubo acciones descentralizadas, no sé cuántas, ni me interesa una cifra, aunque me alegre que por lo menos algunos símbolos del poder que diariamente nos ahoga fuesen dañados en respuesta ya no sólo a un episodio concreto de violencia policial, sino a todos y cada uno de los días en los que nos vemos obligados y obligadas a despertar en este maldito mundo.

Lo que ha sucedido lo manipularán a conveniencia ahora unas y otras. Habrá quien en los medios o en sus tertulias progres hablará de grupos violentos que merodeaban encapuchados y vestidos de negro por dentro de la masa concentrada en Plaza Neptuno. Habrá quien, fiel al régimen, sacará sensacionalistas titulares que hablarán de una ciudad sumida en el Caos hacia el atardecer, aunque nosotras sabemos que eso no es verdad. Habrá quien, dentro de su pedrada insurreccionalista adolescente, intentará exaltar lo sucedido, atribuyéndose alguna clase de victoria respecto a la carga policial y la débil resistencia que tuvo lugar en Plaza Neptuno y que luego se diseminó por el centro de la ciudad cuando siendo alrededor de las 20:30 a algunas personas se les ocurrió zarandear las vallas que bloqueaban todo el perímetro del Congreso, provocando así la dispersión policial. Habrá quien diga que no ha servido para nada, que ha sido una pérdida de tiempo, exponerse a la represión inútilmente en nombre de un objetivo que, desde el principio, estaba abocado al fracaso.

Yo lo único que sé es que desde Internet se realizó una convocatoria a todas luces maximalista, grandilocuente y que pedía a la sociedad española un nivel de reacción que esta no está, ni de cerca, preparada para demostrar. Una convocatoria incendiaria, donde como si de una cumbre del G-20 se tratase, hablaban de Bloques Negros y llamaban a la realización de acciones descentralizadas de saqueo, sabotaje y corte de calles, así como difundiendo abiertamente sus tácticas y sus lugares y horarios de reunión. Muy mal hecho. Llamar en masa a la gente a actuar de una cierta manera y luego ponerles en bandeja a la represión difundiendo dónde y cuándo tendría lugar la fiesta no es una buena estrategia. Así, el Estado supo blindar sus estructuras y las de su amo, el Capital, con entre 1400 y 1500 antidisturbios, en una Madrid literalmente sitiada que sorprendió incluso a quienes, más o menos acostumbradxs a una presencia policial fuerte, nos llevamos una sorpresa al salir a la calle en dirección al centro.

Creo que de todo esto podemos remarcar, en primer lugar, aquella máxima de que Madrid no es Atenas y lo digo sin ningún ánimo de caer en una idealización irresponsable del contexto de la lucha social en Grecia y sus características. En segundo lugar, yo saco como conclusión que es un error fiarse de las ciber-convocatorias que no encuentran un reflejo en el día a día de la calle y de los espacios antagonistas donde se trata de proyectar una revuelta y una serie de alternativas conscientes al sistema. Hubo no poca gente que en los días (y semanas) anteriores a la jornada de ayer se llenaron la boca por Internet, con ciber-discursos insurrectos de lo más convincentes, pero lxs que estuvimos allí nos preguntamos ¿dónde estaba toda esa muchedumbre indignada?, ¿qué pasó, os quedastéis dormidxs?, ¿echaban un partido de fútbol en la tele?, ¿resaca?, ¿o preferíais quedaros en casa mirando en streaming lo que pasaba fuera? En tercer y último lugar, me gustaría destacar como la conclusión quizá más importante y a la vez evidente de todo esto, nuestra tendencia a hablar de perder el miedo, de insurrección, revuelta y venganza contra quienes día a día matan nuestros sueños enterrándolos entre nóminas, contratos, facturas y publicidad, pero a la hora de llevar ese discurso a la práctica en un entorno real, nos encontramos con que como siempre la policía y el Estado nos llevan ventaja y somos materialmente incapaces de llevar a cabo el enfrentamiento sin hacer el ridículo o sin tener que terminar el día yendo a las comisarías a preguntar por amigxs, compañerxs etcétera.

Espero que este escrito, así como otros que puedan surgir al respecto (esto es solo una serie de posturas que surgen de mi experiencia personal, la cual no se tiene por qué corresponder con las vivencias de otras personas que, en otras áreas de la ciudad o en otras circunstancias quizá tuviesen otra perspectiva de lo sucedido, no pretendo sentar cátedra ni que esto sea interpretado como única verdad sobre los hechos) ayuden a la reflexión y a que fallos que ya se vienen repitiendo demasiado a menudo dejen por fin de reproducirse dejando paso a un asalto al Olimpo con posibilidad alguna de éxito.

Está todo por hacer. Que se extienda la revuelta.
¡Solidaridad con lxs detenidxs y con lxs que dieron la cara más allá de los límites!