"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

domingo, 17 de marzo de 2013

Una sospecha de bomba obliga a despejar una sucursal bancaria en Ferrol (A Coruña, Galiza)

El otro día publiqué en este blog (aquí) una noticia sobre la detonación, en la madrugada del pasado sábado 9 al domingo 10, de una potente bomba en una sucursal de NovaGalicia Banco en O Rosal, y de que la responsabilidad del ataque, aunque como de costumbre apunta al independentismo radical no estaría clara para algunas fuentes.

Pues no ha pasado ni una semana cuando otro hecho, en esta ocasión un tanto extraño, devuelve a los titulares los ataques a sucursales bancarias.

Resultó que el pasado jueves en la sucursal de NovaGalicia Banco ubicada en la calle Galeano de la ciudad galega de Ferrol, en la provincia de A Coruña, alguien dejó abandonada, quizá por despiste, una maleta en la puerta. Al llegar lxs empleadxs a primera hora de la mañana a cumplir su jornada laboral, alarmadxs por la posibilidad de que se tratase de una bomba, avisaron a la policía, que se presentó allí y tras desalojar el edificio y asegurar la zona, inspeccionaron la maleta. Al final no había explosivo ninguno, ni nada extraño. No obstante, como apuntan en Galiza Livre (aquí, de donde saco la información para esta noticia) estos temores no son infundados ni gratuitos.

En los últimos años, las sucursales bancarias en Galiza han sido objeto de numerosos ataques por quienes ya no toleran sus estrategias especulativas, sus abusos ni sus acrobacias financieras cuyas nefastas consecuencias terminamos pagando lxs mismxs de siempre, es decir, el pueblo que no sólo no tiene la culpa sino que tampoco ve beneficios por ningún lado. Tanto en ciudades más grandes como Vigo o Santiago de Compostela, como en otras como Pontevedra e incluso localidades pequeñas como Illa de Arousa u otras, se vieron pintadas, cajeros automáticos destrozados a golpes, cristales apedreados o ataques con bombas o con artefactos incendiarios, como por ejemplo el que tuvo lugar en O Rosal. Especialmente, NovaGalicia Banco (antes Caixanova y antes Caixagalicia) lleva años sufriendo estos ataques y ahora, las personas afectadas por el fraude de las preferentes de esta entidad están llevando además su rabia más allá de los límites institucionales llegando a amenazas de muerte contra lxs directorxs de las sucursales y contra lxs políticxs que consienten (y se benefician de) esta situación, y llevando a cabo sus propios ataques, que antes eran patrimonio casi exclusivo del anarquismo y el independentismo de corte más radical (no quiero decir con esto que todos los ataques fuesen cosa de anarquistas o indepes, ojo, pero sí una mayoría de ellos).

La extensión de la violencia contra los bancos y contra el capital en general entre la población y la ruptura del pacto social que conduce a las masas a seguir tolerando los engaños y cagadas de su economía asesina es algo que preocupa a las instituciones del Estado y a las propias directivas de esas y otras entidades financieras, y no sin razón. Como casi todo en esta vida, la paciencia tiene un límite y la máquina se está calentando. Esperemos que reviente cuanto antes.

Dejo para cerrar esta entrada una foto de la puerta de la sucursal donde fue encontrada la maleta sospechosa: