"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

domingo, 17 de marzo de 2013

Otra reflexión personal sobre la escuela.

En el camino de la superación y demolición definitivas de este mundo, es importante identificar la escuela (pública o privada, no importa pues sólo cambia su financiación pero nunca su contenido) como uno de los principales medios de alienación y aprendizaje de la obediencia incondicional a la autoridad, la delación, la sumisión a la jerarquía que tú NO aceptas (nadie te pregunta si quieres o no quieres tener profesor/a, te lx imponen y punto y si no lx aceptas, ¡castigo y bronca de tus viejxs, que están tan alienadxs como quieren que estés tú!) y demás elementos nocivos que nos infectan y convierten paulatinamente en siervos dóciles y conformes.

Cada vez que te obligan a cumplir el ritual de levantar la mano para ir a hacer pis, o que te niegan el ir y te hacen estar aguantándote en clase hasta la hora del recreo. Cada vez que el propio recreo te prepara para el mundo en el que entre oficinas y bancos apenas cuentas con descansos, enseñándote además a comprender tu tiempo de esparcimiento como un premio por tu obediencia y tu conformismo y no como algo que te corresponde por derecho. Cada vez que en un examen o al hacer un ejercicio te enseñan a no colaborar con tus compañerxs para resolverlo todxs juntxs y aprender unxs de otrxs, sino a competir y a pisar a lxs otrxs para obtener tú la mejor nota y destacar, cuando te enseñan a poner el brazo para que el/la de al lado no te copie o a chivarte si ves que alguien trata de mirar tus respuestas, teniendo más afinidad y confianza en la autoridad que te hace estar encerradx en esas aulas contra tu voluntad, que en aquellxs compañerxs y amigxs que comparten el calvario "instructivo". Cada vez que nos inculcan la versión histórica de lxs poderosxs en sus libros de texto cuyos contenidos se encuentran al fin y al cabo manipulados y controlados por el Estado, que no permitirá que un pensamiento que pone en duda sus estructuras y privilegios sea visto de forma positiva. Todo eso forma parte de un proceso de domesticación y sometimiento que poco a poco se posa sobre todas las esferas de nuestra vida y mentalidad y actúa sobre ellas, perpetuando el discurrir mecánico, pesado y maloliente de la sociedad moderna y coartando desde que somos solo niñxs todo asomo de rebeldía o de negación de la autoridad, motivando sólo aquellas iniciativas que entran en la lógica que ellxs han preparado y obviando o incluso condenando las demás, porque no interesa dejar que nos desarrollemos de manera libre y natural sino encauzar nuestro crecimiento desde que pisamos por primera vez este maldito mundo.

Cuando un/a niñx no da los resultados esperados, se le considera "rarx" o se da por sentado que el problema lo tiene él/ella, y se le deriva a psicólogxs, pedagogxs, psiquiatras, educadorxs y demás "profesionales" y "especialistas" de mierda que no son más que asesinxs de la creatividad y una fuerza de choque al servicio del Estado, el Capital y sus intereses de control utilizada contra aquellxs que no encajan en la máquina, medicando a diestro y siniestro con drogas legales (psico-fármacos) a niñxs inocentes con mentes aun por crecer, patologizando su vitalidad y apagando sus sueños con pastillas.

Somos lxs niñxs del TDAH que drogasteis, somos los fracasos escolares, lxs del pasillo o la calle en horas de clase, los dibujos insultantes en el encerado antes de que llegase el/la profesor/a y sus pantalones llenos de tiza o pegamento por sentarse en su silla con esos aires de prepotencia. Somos las risas mientras explicaba sus infumables lecciones y las peleas en el patio por no tolerar las burlas, con nuestrxs hermanxs y colegas hasta el final. Somos las mentes brillantes que suspendían porque se pasaban horas leyendo panfletos y novelas en lugar de aburridos apuntes. Ni nos domasteis, ni nos domaréis. Vosotrxs seréis hombres/mujeres "de provecho", pero nosotrxs somos felices. Vuestra juventud está muerta en los pupitres, la nuestra vuela lejos como aquel día que cayó en nuestras manos La conquista del Pan y el Apoyo Mutuo de Kropotkin, aquellos libros sobre guerras y revueltas pasadas pero presentes y aquel texto anónimo titulado Ai Ferri Corti que nos enamoró con sólo 16 años, y que aun hoy nos lleva a intentar perder el miedo a pesar de que sea tan difícil.

Nunca seremos como vosotrxs, ¡Haz peyas!