"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

sábado, 23 de marzo de 2013

Continúan los abusos policiales en Setúbal (Portugal). Policía detiene y maltrata a cinco personas acusándolas de daños y de "tener carteles".


Info sacada de Abordaxe: Aquí.

Cinco personas fueron detenidas en la calle tras ser abordadas con actitud prepotente e intimidatoria por una patrulla de la PSP (Policía de Segurança Pública) por presuntos delitos de daños y por posesión de carteles (¿desde cuándo tener carteles es un delito?). Fueron trasladadas a la comisaría de la avenida Luisa Todi, donde esas personas fueron amenazadas y fuertemente presionadas y humilladas, y al menos una de ellas ha sufrido agresiones físicas de los maderos. Tras 4 horas de tortura policial fueron puestas en libertad.

Este nuevo episodio de abuso represivo viene a complementar la rutina habitual en este suburbio de la ciudad portuguesa de Setúbal, donde el racismo policial tiene por costumbre hacer la vida imposible a la población inmigrante o que posee pocos recursos, dentro de la dinámica clasista y racista a la que las "democracias" capitalistas nos tienen tan acostumbradxs. El objetivo de este acto vil es intentar meter miedo a la población para evitar la concentración que tuvo lugar hoy para declarar el fin de la tolerancia a los atropellos policiales y su violencia, y exigir el fin del terrorismo de Estado en el área de Manteigadas.

Aquí y aquí podéis encontrar dos comunicados, ambos publicados en Indymedia Portugal (y ambos en lengua portuguesa), que son interesantes para comprender el día a día en este barrio y no comprender el asesinato policial del joven de 18 años ocurrido hace unos días así como tampoco la actitud de matonismo empleada contra estas cinco personas como hechos aislados, sino como fragmentos de una violencia estructural cotidiana que tiene su origen en la exclusión social de las clases desfavorecidas y la existencia de desigualdades provocada por el capitalismo y sus ciudades de masa apilada en centros comerciales donde el urbanismo distribuye a personas vivas como productos de la estantería y condena a las menos rentables a padecer cotidianamente situaciones como estas.

¡La policía tortura y asesina!