"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 28 de febrero de 2013

Una reflexión muy pero que muy necesaria.

Quiero compartir una serie de reflexiones brillantes que encontré en Indymedia Barcelona (aquí). Una crítica a ciertas dinámicas que se vienen repitiendo en el gueto desde hace una buena temporada, en una suerte de inercia mimética, y que urge replantear y cuestionar de raíz, por no decir que es importante acabar con ellas cuanto antes, pues sólo conducen a afán de protagonismo, espectáculo, confusión, enaltecimiento de actos que han pasado en realidad sin pena ni gloria y la evaluación de los distintos métodos de lucha basada en la absurda relación por la cual cuanto más fuego y cristales rotos causa, más mola. Nos dirigimos hacia un futuro más que incierto, y caminamos en círculos. Llevo tiempo pensando que es necesario sentarse y hablar (en espacios adecuados, pues es un debate que no se puede ni se debe tener en cualquier parte ni con cualquier persona) sobre nuestras acciones nocturnas (y diurnas). Sobre nuestras ilusiones, objetivos y sobre lo que podemos hacer para alcanzarlos, tanto para construir aquí nuestras utopías como para desencadenar nuestras insurrecciones. Para vivir nuestras noches de guerra, pero también nuestros días de amor, con alegría, optimismo y confianza, conscientes de nuestras limitaciones, de nuestros miedos, de los que podemos superar y de todos los que tenemos que reconocer que aun nos vencen y nos frenan a la hora de dar lumbre a los deprimentes escenarios de este teatro.

Hay demasiado en juego...

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Comunicado de acciones anarquistas en Barcelona y respuesta a lxs nihilistas

Con este comunicado, queremos reivindicar las siguientes acciones, como parte de una lucha por la destrucción del Estado, el Capital, el patriarcado y todo sistema de dominación, una lucha para la creación libre de relaciones voluntarias y solidarias a nivel global y a nivel local; en otras palabras, una lucha por la anarquía.

5 de enero, por la noche, contamos un cuento a un niño sobre lxs maquis y la lucha anarquista contra Franco y contra la democracia.

13 de enero, cocinamos una comida saludable para una compañera que tiene una enfermedad crónica.

17 de enero, escribimos una carta a un compañero encarcelado por participar en un disturbio.

12 de febrero, cuidamos del niño de unxs amigxs quienes padecen precariedad económica y la obligación impuesta del trabajo asalariado.

16 de febrero, hablamos abiertamente con nuestrxs vecinxs acerca de la necesidad de quemar bancos y atacar a la policía para realizar nuestros sueños.

19 de febrero, dijimos a algunxs activistas de izquierda que lxs encapuchadxs no eran policías infiltradxs sino que éramos nosotrxs, y que era necesario y bueno encapucharse y tomar las calles por la fuerza.

28 de febrero, regalamos verduras de nuestro huerto a amigxs y vecinxs, sin dinero ni intercambio.

¿Por qué reivindicamos estas acciones? En los últimos meses, también hemos cruzado contenedores, quemado bancos, herido periodistas, roto los cristales de comercios y atacado a la policía.

Para nosotrxs, los ataques contra el sistema son esenciales en nuestra lucha. Pero nos hemos engañado a nosotrxs mismxs. Una lucha no consiste sólo en ataques. Los ataques NO son más importantes que la necesidad de cuidarnos, de mantener y difundir nuestra historia colectiva, de crear relaciones basadas en el regalo, la solidaridad y la reciprocidad, de imaginar nuevos mundos y nuevas luchas, de confrontar nuestro aislamiento y de establecer relaciones subversivas y honestas con gente de fuera del guetto categórico y político en el cual el Espectáculo nos esconde.

Se vuelve evidente que hemos perdido varias veces en el pasado, y que lo más duro de todo es la fractura histórica y la pérdida de nuestra memoria de lucha; es tener que empezar de cero. La hiperalienación, contra la cual el nihilismo es la respuesta lógica, no es más que el resultado de la derrota en luchas pasadas. Nos encontramos en una totalidad que hay que destruir, solo porque no queda nada de lo que construimos en el pasado. Para no perder todo cada vez que nos sublevamos, tenemos que sostenernos, no como individuxs aisladxs sino como una comuna, como una lucha colectiva y multigeneracional. Y esto no se puede conseguir a través de una priorización exclusiva de los ataques.

La jerarquía de tácticas perteneciente a la izquierda fue mínimamente transformada dentro del nihilismo: cogieron la punta de lanza, las acciones supuestamente más importantes, como las únicas que importaban, y se olvidaron de las demás.

Esto es una visión patriarcal y contraproducente. Esto es el olvido de todas las acciones—primero invisibilizadas por el patriarcado, después por el capitalismo, y por último por la izquierda supuestamente anticapitalista—que son necesarias para la vida y también para la lucha. La táctica más agresiva solo tiene sentido y tiene la posibilidad de ser sostenida dentro de un complejo de acciones de todo tipo siempre que sean libertarias y directas.

Al no entender que luchar significa llevar con nosotrxs un nuevo mundo que está esperando nacer en las cenizas del sistema de dominación, nos transformamos en meras armas contra el capitalismo, en herramientas dedicadas a destruir, sin las otras cosas que lxs humanxs necesitamos para vivir y luchar. Es el capitalismo que quiere tratarnos como herramientas. Nosotrxs no deberíamos hacer lo mismo.

La verdad es que nos entusiasma enterarnos de los ataques de lxs nihilistas y de otrxs compañerxs. Conocemos muy bien que la valentía y la rabia son dos de los elementos más importantes para rebelarse. Específicamente en Barcelona, nos pareció un error que en el último año fueron realizados menos ataques ilegales mientras aparecieron más oportunidades de participar en espacios amplios. Naturalmente, el aumento de ataques—llevados a cabo por nihilistas y por compañerxs más bien “sociales”—nos gustó. Y a un nivel global, nos reímos cuando nos enteramos del balazo en la rodilla al director de la central nuclear Ansaldo en Italia y estuvimos inspiradxs a leer cartas de compañerxs (nihilistas y otrxs) encarceladxs en Grecia quienes no se han rendido al miedo.

Pero demasiadas veces hemos visto compañerxs quienes, partiendo de la desesperación, la impaciencia, y la alienación, se lanzaron descuidadamente a la guerra contra el Estado que todxs nosotrxs vivimos diariamente. Ellxs siempre acabaron muertxs o en prisión, y a menudo en menos de un año. ¬¿Y después que pasó? Lxs compañerxs que sobrevivimos, hicimos todo lo que pudimos para apoyarnos y apoyar a lxs presxs, para no olvidar a lxs asesinadxs, para no dejar que ganase la represión, para no perder toda nuestra fuerza y no permitir una fractura histórica que nos quitaría nuestra memoria colectiva de lucha.

Pero poco a poco esta memoria se está perdiendo, y cada cuatro años aparece un nuevo grupo que descuida las otras tareas de la lucha para dedicarse solamente a la destrucción de nuestro enemigo común. Y cuando les apoyamos pero también les criticamos o incluso a veces sin tan siquiera criticarles nos llaman cobardes por dedicarnos a otras tareas (aunque también participemos en los disturbios o en acciones nocturnas), por discrepar con ellxs ideológicamente y por no glorificar su grupo o su federación informal.

Ellxs no saben cuántas veces ya han perdido porque una tarea que descuidan es la transmisión de la memoria. [1] En vez de una memoria profunda, viva y estratégica, solo tienen sus martirologías. Y entonces tenemos que presenciar cómo nuestrxs amigxs y compañerxs se convierten en símbolos—y al final en armas—de la ideología. Algunxs de lxs compañerxs muertxs sí que eran nihilistas. Pero dentro de la martirología nihilista también se recuperan compañerxs que no pertenecieron ni a una banda ni a otra o quienes pertenecieron claramente a la otra banda en esa división estúpida entre “sociales” y “antisociales” (como Lambros Foundas). Sus nombres e imágenes son usados para animar a ataques, a la destrucción total, sin parar a reflexionar sobre sus errores o los verdaderos proyectos y deseos que estxs compañerxs tenían cuando estaban vivxs.

Queda claro que tenemos que luchar lo cual conlleva posibilidades de muerte o prisión. Pero no significa que tengamos que celebrar la muerte o la prisión. El suicidio también es una forma de resistencia, pero no es revolucionario.

Queda claro que tenemos que recordar nuestrxs muertxs y prisionerxs, pero no significa convertirles en mártires o en héroes/heroínas.

En conclusión, queremos criticar el estado actual de la literatura anarquista, tal y como está basada desproporcionadamente en comunicados superficiales que carecen de contexto, análisis y reflexión, y que sólo valorizan los ataques y no las otras tareas que tenemos que llevar a cabo para mantenernos vivxs y fuertes.

Por supuesto, esto nos ayuda a enterarnos de las acciones clandestinas habidas por otrxs compañerxs. Nos da fuerzas y alegría leer que algún símbolo de poder ha sido quebrado o quemado. Pero es mucho más útil pensar (y escribir) acerca de estrategias de conflictividad, de acuerdo con cada momento y lugar, en vez de fomentar la visión cuantitativa de la lucha.

Rechazamos convertir nuestra rebelión en una ecuación matemática para medir nuestra rabia: cuantos más golpes e incendios produzcamos, más fuertes seremos; cuanto mayor sea el daño económico, más potente será la acción. Es el pensamiento de un economista, de un general o de un idiota.

Por todos estos motivos, decidimos escribir este comunicado para reivindicar una serie de acciones que consideramos igual de importantes como los ataques en la situación actual. Son acciones que hacemos cada semana, normalmente sin pensarlo dos veces ni publicarlo en internet. Las publicamos ahora para visibilizar una preocupación personal y una debilidad generalizada a lo largo del espacio anarquista.

¡CONTRA LOS COMUNICADOS!
¡POR LA ANARQUÍA Y TODAS LAS TAREAS DE LA LUCHA!

[nota 1: por ejemplo, “tampoco recordamos el pasado, porque lo odiamos... destruimos el presente.” desde el comunicado de “Anarquistas Nihilistas” de Barcelona, 25 de abril 2012]