"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Una reflexión atropellada sobre los suicidios.

Antes de nada, diré que la razón por la que no trato en este blog todos los suicidios que ocurren es, básicamente, la frecuencia con la que estos tienen lugar. Es triste, sí, pero es la verdad. No daría abasto, y para colmo no puedo enterarme de todxs, pues algunos no salen siquiera en los medios (ojos que no ven...). En este caso, sin embargo, he querido difundirlo por dos razones. Por un lado, que quería razonar unas reflexiones sobre el suicidio como una salida a la desesperación, y por otro, porque creo que es importante mostrar una respuesta a un hecho concreto que me gustaría resaltar: El trato mediático a este incidente. Empezaré con esto último, y como una imagen vale a veces más que mil palabras, echad un vistazo:

Hace unos días, una mujer entró en una sucursal bancaria de la ciudad de Castellón (Valencia) y una vez dentro se prendió fuego a lo bonzo, en un intento de suicidio que finalmente resultó infructuoso (según informaron algunos medios burgueses, la mujer fue trasladada con vida al hospital, aunque en un estado de gravedad muy alto, por lo que ignoro si ha sobrevivido a los días siguientes).


Lo que os muestro es una imagen que encontré circulando por la red, en foros y redes sociales, y que muestra en la foto del titular superior, el trato que se dio en el Canal 24 Horas a la noticia de la mujer quemada a lo bonzo. Telediario del pasado lunes 18 de febrero a las 19:25 (aproximadamente). Como veis, ponen que se quemó a lo bonzo, es decir, que intentaba suicidarse. El motivo por el cual escogió el banco fue meramente simbólico, pues fueron ellxs quienes la arruinaron e indujeron al suicidio. En cuanto al titular inferior, es la misma noticia en el medio TVE (que para más inri, pertenece al mismo grupo que Canal 24-H), sólo dos horas después del superior (21:40 aprox.) y donde afirman que la mujer se quemó cuando intentaba quemar el banco, es decir, relegan su intento de suicidio a un segundo plano y centran la noticia en una supuesta intención vandálica de la tía, para así victimizar al banco y desviar la atención de lo realmente importante, que es la catastrófica situación que están generando las suicidas políticas (y nunca mejor dicho...) de un gobierno cada vez más totalitario y encomendado a la voluntad de las oligarquías neoliberales.

Este es el periodismo que tenemos. Reíros así de las atrocidades que provocan las políticas criminales que sustentáis con vuestras sucias mentiras. ¡¡¿Cómo podéis dormir tranquilxs por las noches, bastardxs?!! Ya caeréis...

En cuanto a la reflexión sobre los suicidios.

El índice de suicidios se ha disparado, pero para mí el suicidio es simplemente un reflejo del miedo que atenaza a esta sociedad, un atroz temor a lo desconocido, a lo que se sale de lo establecido, a lo que no está pronosticado, prediseñado, programado de antemano. Hemos cruzado el umbral representado en ese momento en el que, inevitablemente, todo saldría mal. Lo veníamos pronosticando, algunxs lo veíamos llegar, pero otrxs preferisteis encerraros en vuestras ilusiones socialdemócratas, aferraros a las ruinas de un mundo en derrumbe y ahora que habéis perdido vuestro soporte, enloquecéis. Lxs padres ven cómo sus hijxs no pueden estudiar y no encuentran futuro o se ven a sí mismxs durmiendo entre cartones al día siguiente, o contraen enfermedades por vivir en entornos (y tener unos hábitos) cada vez más insalubres, artificiales y tóxicos, pero no pueden permitirse los "remedios" que fabrican farmacéuticas asesinas ni tampoco ir al médico, mientras lxs ancianxs mueren en una camilla, solxs, en algún hospital horrible o en alguna residencia donde les mantienen todo el día sedadxs y drogadxs para que no molesten demasiado. El nihilismo de la sociedad sólo es comparable a su mediocridad. Un declive psicológico generalizado, cada vez más profundo y grave, lleva a la desesperación a adueñarse de nuestro ser, de nuestra voluntad, y eso causa que lxs más débiles y cobardes decidan acabar con sus propias vidas antes que afrontar un enfrentamiento con la bestia.

Cuando digo que me parece una opción cobarde, lo digo no partiendo de mis comodidades para elaborar osados juicios de valor sobre la última voluntad de una persona a la cual la única libertad que le resta es la de escoger cómo y cuándo terminar con su propia existencia (y ni eso, porque en este mundo ni siquiera tu vida te pertenece y si te suicidas pero fallas, la justicia aun por encima arremete contra ti, para "animarte a seguir viviendo"). No, mi objetivo no es ese y el corazón se me parte en mil pedazos cada vez que leo una de estas noticias, cada vez que desahucian a alguna de esas personas ancianas que conozco, cada vez que otra persona pasa a convertir un cajero automático de la ciudad en su nuevo dormitorio... Sin embargo, si algún día me encuentro con que lo he perdido todo, con que nada parece tener sentido, con que no quiero ver el mañana porque me da verdadero terror o con que no puedo mirar a la cara a lxs míxs sin sentirme avergonzado, vacío, destrozado, tengo muy claro que el suicidio no es una opción. ¿Por qué?, porque sobran alternativas, porque solxs no somos nada, pero juntxs podemos hacer grandes cosas y si de verdad queréis un futuro para vuestrxs hijxs, tirar por lo fácil me parece egoísta. Ya nos lo han quitado todo, ¿por qué dejar que nos quiten nuestras vidas? Personas como el hombre que quemó un banco en la localidad de Sotopalacios (Burgos) o el que arremetió armado con una maza contra otra sucursal bancaria en Valencia, destrozando los cajeros, los cristales y el mobiliario para luego agredir a los maderos que intentaron arrestarle reflejan, en mi opinión, que mucha gente todavía es consciente de que puestxs a no tener nada que perder, es mejor dirigir esa furia contra aquello que se lo merece y que la causa, que resignarse a morir como borregxs yendo al matadero (connotaciones especistas de la expresión aparte).

Es cierto que los sabotajes aislados, los bancos con las cristaleras destrozadas, las barricadas o los bombazos no van a cambiar gran cosa si no van acompañados de una labor cultural y social de base, y por eso es importante la construcción colectiva de espacios y herramientas de contra-poder que partan de la autonomía y de la horizontalidad, sin jerarquías, recuperando el sentido de comunidad que nos robaron. Pero es necesario avanzar atacando, rompiendo el asfalto para descubrir la tierra que hay debajo y echar raíces de nuevo en ella. Porque la demolición del mundo es una tarea urgente. Hacer piña, hombro con hombro y tirar para delante. Si hay alguien que se suicida, que sean banquerxs, grandes empresarixs, ministrxs, diputadxs, carcelerxs, maderxs, psiquiatras y demás bastardxs causantes de este desastre, cuando vean que no nos amedrentamos, que ni sus talegos, ni sus hostias, ni sus pelotas de goma, ni sus torturas, ni sus multas, ni su actitud prepotente y fascistoide pueden intimidarnos.

Porque lxs culpables de todo esto tienen nombre, apellidos, dirección y lo más importante, miedo.
Contra la metástasis del cáncer capitalista sobre el putrefacto organismo social, nuestra rabia organizada.