"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 21 de febrero de 2013

Sobre la situación de Aurelia y el contexto especulativo en el centro de A Coruña.

Quiero dar difusión al presente escrito, que encontré en el blog "Horizonte de sucesos" (aquí) y que bajo el título "Y mañana más... (aunque la urbanista Aurelia Rey no haya estudiado en la ETSAC ni esté colegiada en el COAG)" reflexiona sobre el proceso de desahucio que afronta Aurelia Rey, una mujer anciana de A Coruña, de 85 años y residente en el nº 9 de la calle Padre Feijoo. Aurelia atraviesa actualmente una situación de desahucio que representa la eclosión de un proceso de mobbing inmobiliario y hostigamiento del cual viene siendo víctima desde hace una temporada. Cabe señalar que la mujer lleva viviendo en el piso desde hace más de 30 años, y que cuando llegó por primera vez este estaba hecho una mierda, siendo ella la que de su bolsillo ha ido teniendo que volverlo habitable. Ha trabajado duramente toda su vida, y ha tenido además cargas familiares. Ahora, sobrevive con una pensión no contributiva de 375 míseros euros, de los cuales 165 son para pagar el piso, situado en la que con el paso de los años se ha convertido en una de las zonas comerciales "de alto standing" de la urbe, donde otros alquileres más "modernos" superan los 600 pavos al mes. Ahora la quieren echar, porque su vivienda está situada en un lugar de interés para especuladorxs y poderes económicos internacionales que pretenden hacerse con todo el barrio para sustituir las improductivas y poco rentables viviendas alquiladas en escenarios de moda, vinotecas, opencores, pisos de lujo y demás lugares adaptados a los caprichos de la clase más pudiente de Coruña, transformando toda la zona, junto con la vivienda de esta mujer, en lo que tiene que ser supuestamente el centro de una ciudad moderna.

Nuestra solidaridad debe estar con ella. Si la tocáis a ella, nos tocáis a TODXS, y si nos tocáis a todxs, nos vamos a acabar cabreando.

---------------------

Los intentos de desahucio de Aurelia Rey que se están produciendo estos días en el número 9 de la calle Padre Feijóo de A Coruña son un acontecimiento perfectamente consecuente con un sistema urbanístico-inmobiliario injusto, pero asumido como inevitable por buena parte de la opinión pública.

Esta vez no se trata de la estafa hipotecaria común (promovida por las políticas estatales de fomento de la propiedad y el endeudamiento ciudadano como única forma de acceso a la vivienda) que hoy dominan el debate público por la incontrolable difusión de imágenes bochornosas de desahucios y suicidios relacionados con la cuestión. En este caso, hablamos del mobbing inmobiliario de toda la vida, es decir, de la utilización de la ingeniería legal más sofisticada para llevar a cabo una operación urbanística de primer orden: la sustitución de una población precaria y normalmente envejecida por otra más afortunada en la ruleta de distribución de rentas, formada por colectivos más jóvenes, probablemente más guapxs y “creativxs”, y seguramente más consumidorxs, es decir, buenxs ciudadanxs.

En términos urbanísticos (y aunque comienza a fraguarse mucho antes), el contexto de este desahucio tiene un punto de inflexión en la creación de una nueva centralidad comercial a nivel metropolitano en el barrio donde vive Aurelia desde hace 34 años. Un ámbito que, a través de la reconstrucción del mercado municipal de la Plaza de Lugo, se inserta en un rápido proceso de reconversión en un “centro comercial abierto” capaz de atraer a las principales marcas transnacionales, en este caso, a todos los contenedores-Inditex y alguna otra empresa global como Fnac. Un proceso que, junto con la construcción de media docena de nuevos centros comerciales en el área metropolitana, ha terminado por desplazar la centralidad comercial desde la Pescadería (Calle Real, San Andrés, etc.) hacia este primer ensanche de la ciudad.

A partir de este momento (2006), la presión sobre la zona se dispara de forma “natural”, produciendo una revalorización inmobiliaria del ámbito culminada hace unos meses con el anuncio de la compra de la mayoría de los bajos comerciales de la calle Compostela por Inditex, con el objetivo de continuar el proceso de transformación del barrio en infraestructura comercial de gran escala, ahora ya como aventura capitalista comandada por un conglomerado empresarial cuyo máximo accionista es el supuesto tercer ciudadano más rico del mundo (y vecino de la ciudad) - N. del blog: Aquí se refiere nada más ni nada menos que al señor Amancio Ortega, líder del imperio Inditex.


En este contexto, los intentos de desahucio de Aurelia no son más que una consecuencia de un sistema en el que las plusvalías generadas por la actividad urbanística pública (en este caso, la reconstrucción de un mercado municipal y la creación de una plaza peatonal rodeada de bajos comerciales -gracias al soterramiento del tráfico rodado-) son capturadas en exclusividad por lxs propietarixs del suelo, y no por el común de la ciudadanía, que somos quienes en realidad las producimos a través de las inversiones realizadas por las instituciones públicas.

A partir de ahí, diferentes estrategias legales nacidas, sobre todo, a raíz de normativas como la “Ley de medidas de fomento y agilización procesal del alquiler y de la eficiencia energética de los edificios” o la “Ley de medidas de agilización procesal” (eufemismo del conocido “desahucio express”) aprobadas por el PSOE en 2009 y 2011, se convierten en instrumentos facilitadores del acoso a la población indeseable desde el punto de vista de la maximización de los beneficios para lxs arrendadorxs.

Una cuestión apoyada además en discursos confusos como el de las llamadas “rentas antiguas”, que, por ejemplo en este caso (126 €), supone más del tercio recomendado de los 356 € que cobra la inquilina como pensión, por lo que no sólo no se trata una renta antigua, sino que es demasiado alta para una persona que no se acaba de mudar a una vivienda “por encima de sus posibilidades”, sino que lleva residiendo en ella desde hace más de tres décadas.

La supuesta injusticia con lxs arrendadorxs que esgrime la doctrina capitalista ante estas situaciones se basa en el supuesto de que los precios de los alquileres los debe fijar únicamente el fluctuante valor del suelo, y no las capacidades económicas de lxs inquilinxs ya establecidxs en un lugar. Una cuestión que, al ser primordial para la “sostenibilidad” de un mercado tan especulativo como el inmobiliario, ha sido introducida en el aparataje legal correspondiente hasta el punto de dejar en manos de las administraciones públicas la responsabilidad exclusiva de proveer de alojamientos a precios sociales para la población precaria. Y esto es algo que tiene importantes consecuencias para la ciudad, dado que el sistema de consecución de suelo público con el que funcionamos en la actualidad (basado principalmente en el “crecer para conseguir” y, por lo tanto, ligado a las grandes operaciones en suelos urbanizables en los bordes urbanos) nos lleva a que estas poblaciones puedan ser expulsadas a la periferia cada vez que el mercado decida transformar un determinado barrio como proyecto empresarial urbano.

La conclusión que desde el urbanismo se puede sacar de este fenómeno parte de un principio muy claro: el patrimonio urbano no está formado únicamente por objetos o espacios, sino también por formas de vida que cultural y técnicamente aportan valor a la ciudad. Por lo tanto, el desahucio de Aurelia no es un tema desvinculado de la urbanística al que sólo podemos atender como ciudadanxs indignadxs. El urbanismo tiene suficientes argumentos técnicos para demostrar la importancia del fomento y la conservación de las formas de vida como la que representa esta ciudadana:

1) Aurelia no es sólo una individua, sino parte de una red de relaciones sociales tejidas en un barrio durante décadas: eliminar una pieza implica consecuentemente el debilitamiento de la estructura de la que forma parte.

2) Aurelia no es sólo una anciana más en un gueto gerontológico, sino parte una fauna humana diversificada compuesta por elementos asimilables tanto a lo local como a lo global: sus movimientos cotidianos (que no son los del garaje al centro de trabajo periférico como el de muchxs de sus vecinxs) aportan una necesaria diversidad (inclusiva) entre lxs nuevxs yuppies que abarrotan las vinotecas cool, o entre lxs modernxs con bolsas de tesoros recién adquiridos en Fnac o Zara.

3) Aurelia no es sólo una diferencia genérica y pasiva entre otras, sino una que forma parte de una máquina de resistencia inconsciente hacia el proyecto capitalista (no democrático) con el que se diseña el futuro de un determinado barrio de la ciudad. Esa cualidad de pieza natural, no vinculada a la reflexión sino a la acción vital disidente, la convierte en relevante casi como forma de urbanismo en sí misma, es decir, como cualquier otro instrumento urbanístico con el que influenciamos el devenir urbano derivado de las lógicas dominantes y problemáticas del Estado y el Mercado.

Estos motivos son más que suficientes para que lxs urbanistas tengamos algo que opinar al respecto, incluso sin entrar en cuestiones como la indignidad social que representa la expulsión de una anciana del barrio donde quiere y puede seguir viviendo, o como la lucha porque el derecho a la vivienda digna de la que hablan la Constitución Española (art.47) o la Declaración Universal de los Derechos Humanos (art.25) se haga efectivo más allá de las palabras.

Por cierto, para lxs representantes del COAG y la ETSAC que tanto claman últimamente por la dignificación de la profesión y su acercamiento a la sociedad: mañana es otro día. Y las formas de vida patrimoniales de muchos barrios de la ciudad seguirán necesitando nuestro apoyo (en forma de argumentos técnicos hechos públicos) una jornada más…


---------------------

Difundido este gran texto, que analiza bastante bien la situación que se vive en este y otros barrios tanto de la ciudad de A Coruña como de otras tantas del Estado, difundo también una entrevista traducida por mí desde el Sermos Galiza, a Aurelia:

---------------------

Ha sido un día intenso, ¿Cómo se encuentra?

Hay que hacer fuerza y no desanimarse, pero esto no deja de ser una molestia. Aun estoy comiendo ahora aquí con una vecina que vino a saber cómo estaba (son las seis de la tarde).

¿Cuánto tiempo lleva en esta casa?            

Desde 1979.

Con un contrato de renta antigua…

¡No! No tengo ningún contrato que no me lo quisieron hacer. Entré aquí con una tía mía, que ya murió, la cuidé yo hasta la muerte, con 90 años. El piso era de María Pereira, la propietaria del edificio, pero lo gestionaba él (Manuel González, que fue presidente del Deportivo de A Coruña). Pagaba 15.000 pesetas, que de aquella era mucho dinero, e insistí en que hicieran un contrato. Me daban largas porque así no le pagaban a Hacienda.

¿Cuándo le empezaron a poner trabas?

Ya hace tiempo. Ya me llamaron para un juicio verbal que era una farsa. No hacían más que preguntarme si subía y bajaba por el ascensor. De tanto que me aburrieron acabé diciéndoles que no, que iba hasta el noveno piso en helicóptero. Fue el hijo de la adueña quien me llamó y no sé qué quería. Ahora dice la prensa que les debo un mes de alquiler. El mes ya se lo pagué (abril de 2012, cuyo alquiler demoró en llegar) y como no aparecía en el ordenador me hicieron pagarlo por segunda vez. Yo tengo aquí los recibos. De esto hace dos años ya. Me hicieron ya la corruptela esa para echarme de casa.

Querrán sacar más dinero por el alquiler, al estar en tan buen sitio…         

¡Yo ya les pago suficiente! Cuando llegué el piso era inservible, no servía para vivir en él. Estaba hasta sin pintar. Aun no tiene ni calentador de agua, pero lo fui poniendo yo a mi manera, y ahora me quiero quedar en él. No tengo por qué ir a ningún asilo. En el verano aun fui a la playa y me baño, y los vecinos me ven venir con las bolsas de la compra. Me defiendo perfectamente por mí misma, tan bien como tú o incluso mejor.

El desahucio estaba fijado para hoy. ¿Usted ha llegado a ver la orden?

No. Lo que nos hicieron hoy fue de una falsedad tremenda. Estuvieron ahí los chicos desde la primera hora de la mañana y dijeron que ya podía quedarme aquí. Entonces se fueron a comer, y cuando marcharon vinieron ellxs (antidisturbios y funcionarixs judiciales) Les salió mal porque la calle volvió a llenarse de gente. Yo me encerré aquí con algunas vecinas. Vimos fotos y cantamos algo para distraernos. Les pusieron una cadena en el portal, abajo y hasta aquí arriba ya no fueron capaces de llegar. Si me van a echar, si tienen la orden esa, ¿por qué no la ejecutan por las buenas en vez de golpear a la gente?

---------------------

Por último, dejo un vídeo de una de las concentraciones ante la vivienda de Aurelia, ocurrida el lunes 18 y convocada por la plataforma Stop Desahucios de Coruña, donde se observa cómo la policía carga contra vecinxs y solidarixs que cruzaron el cordón policial que intentaba impedirles llegar a la vivienda de Aurelia, donde los maderos pretendían efectuar el desahucio pese a que desde el ayuntamiento dijeron que este se aplazaría. Las cargas por cierto fueron negadas por el bastardo delegado del gobierno en Galiza, el señor Juárez. Será que no tiene acceso a imágenes de la prensa o que directamente es ciego.

Cabe decir que en ese suceso un grupo de ediles y funcionarixs del ayuntamiento fueron también golpeadxs, cuando se opusieron al desahucio de la anciana, y un bombero fue expedientado por negarse a cortar la cadena que atrancaba la puerta principal del edificio.

Sólo añadiré que a quienes gritan "Estas son nuestras armas"... ¡Está visto que no funcionan!, ¡habrá que empezar a pensar en cambiar de táctica!

Maderos, Cerdos, Asesinos.
Fuego a las inmobiliarias.