"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

miércoles, 23 de enero de 2013

Baja el consumo de drogas convencionales y se dispara el de somníferos y anti-depresivos.

"En el interior del espectáculo del capital el placer es mortal. Todo es lúgubre y funeral, todo es serio y ordenado, todo es racional y programado, precisamente porque todo es falso e ilusorio." Alfredo María Bonanno, en El Placer Armado.

Ayer una noticia hablaba en la radio de que ha bajado el consumo de todas las drogas excepto las pastillas para la ansiedad y el insomnio, que siguen subiendo. Esto debería hacer pensar a la gente en la clase de "vida" que llevamos.

Vivimos en una sociedad psiquiatrizada, empastillada y envuelta en un stress crónico insostenible, esclava del tiempo, de las ilusiones incompletas suministradas por la publicidad y la pornografía genocida del márketing y de los horarios que nos sumergen en rutinas y turbinas de consumo, que nos devoran la alegría y nos ensombrecen los días, nos frustran, nos agobian, nos hacen sentir insignificantes, nos matan los sueños, nos hacen víctimas de la heterodependencia tecnológica y nos reducen a mercancía explotable al servicio de una industria que cada vez nos necesita menos para funcionar y para la que sólo somos un excedente más que consumir.

En tal panorama, lo normal es que surjan trastornos y gente que no sea capaz de soportar el ritmo atroz, pesado, casi militar, con el que "avanzan" las cosas. Lo raro, en cambio, es que no haya saltado ya todo por los aires.

Lo que pasó en Connecticut hace unos meses (refiriéndome a la matanza protagonizada por un chaval de 20 años que entró en una escuela armado y se cargó a 20 niñxs y 6 adultxs para luego suicidarse cuando llegó la poli) es un reflejo más de esto, uno de tantos. ¿Quién se olvidó de los similares episodios que tuvieron lugar en Collumbine hace años? En aquella ocasión, con su cinismo habitual, los medios no culparon en absoluto a todo el sistema cuya imagen limpian sin cesar sus mentiras, sino que acusaron al músico Marilyn Manson de incentivar con sus canciones y sus espectáculos el trastorno de los asesinos. En un conocido documental, preguntan a Manson qué opina de esas acusaciones y de lo que sucedio. Su respuesta fue "Yo opino que esto deberían habérselo preguntado a esos chicos que hicieron la matanza, antes de que fuese tarde para intentar entender lo que sentían". ¡Touché!, ¡un punto para Marilyn y que se joda Hollywood!

Comparaba Ted Kaczynski (más conocido por estos lares con el pseudónimo de Unabomber) la actual sociedad industrial con un buque que, comandado por locxs y necixs, se dirigía inexorablemente hacia el desastre y el colapso.

Cada vez hay más suicidios y las enfermedades mentales aumentan cada día que pasa. Brotes psicóticos, gente destrozada, violencia sin sentido. Miedo, un miedo atroz que nos disuade de hacer lo que de verdad queremos hacer para caer en decisiones que no nos pertenecen, en valores uniformes que no son los nuestros y en un automatismo que hace de la vida una sucesión de experiencias ya vividas, de cosas ya vistas.

La pregunta es: ¿Qué pasará cuando no haya pastillas suficientes? Toda esa ira, esa degeneración de lo humano hacia una suerte de neurosis generalizada y de la estructura social reconvertida en un caos enjaulado de relaciones interpersonales mutiladas no podréis alienarla eternamente con antidepresivos, elocuencia socialdemócrata y consumismo y los psiquiátricos lamento deciros que tampoco darán abasto para siempre. No podéis esconder las consecuencias de vuestro fracaso y al margen de revoluciones y movimientos revolucionarios, hay gente llena de odio, chavales que crecen víctimas de las atrocidades psiquiátricas y gente torturada en cárceles, manicomios y CIE's. ¿Creéis de verdad que empirulando a la peña solucionáis el problema?

Los parches terminan rompiendo y dejando al descubierto un mundo en derrumbe. Alicia no está ya en el país de las maravillas, por lo que, como decía Bonanno, mejor dejemos que vuele la lechuza.