"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Sobre el fin del mundo, de este mundo.

La sarta de bromas y alusiones a la archiconocida profecía maya que se pueden leer últimamente en Internet es impresionante. Profecía la cual, presuntamente, pronosticaría lo que para unxs sería un cambio de dimensión y el fin del mundo que conocemos mientras que para otrxs sería el fin del mundo, en tanto que apocalipsis. Para mí, es una chorrada, la cual mola mucho como movida anecdótica pero nada más.

Lo que tengo claro es que no pasará nada. Este mundo es destruido a diario, por seres sin escrúpulos que han puesto a la vida por debajo de la economía en cuanto a relevancia, y que convierten formas de vida, deseos y espacios en lucrativas fuentes de ingresos, mientras todo a nuestro alrededor muere lentamente, dejándonos un teatro dantesco que algunxs intentamos arreglar día a día, entre panfletos, pancartas, debates, tropiezos y alguna que otra pedrada llena de rabia. Para los sectores más alucinados con el tema este, para la gente que, al menos, da señales de que parece tomarse en serio la movida (y ojo, que esto no va con ánimo de ofender a nadie, cada unx tiene sus cosas y mientras no intente lavarme a mí el coco con ellas ni obligarme a aceptarlas como mías, por mí como si quiere pensar que mañana verá unicornios y hadas del bosque), me gustaría preguntar: ¿Es de verdad tan relevante que el mundo supuestamente se acabe mañana* si cuando día a día tenéis la oportunidad de actuar para salvarlo de una catástrofe material y real, y no hacéis absolutamente nada?

El mundo cambiará algún día. Posiblemente no sea mañana, ni dentro de un año. No sabría concretar cuándo, o quizá sí. Quizá sí sepa. A continuación, sigue un texto que escribí hace unos días, sobre el único fin que me gustaría augurar a este mundo, y sobre el que me gustaría que sustituyese a sus catastróficos paisajes:

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El mundo cambiará el día en que lxs oprimidos de todo él, se alcen en armas y ardan comisarías, parlamentos, centros comerciales y ciudades, mientras alrededor de las llamas, entre las ruinas de los edificios y las estrechas calles donde atentos ojos de cristal vigilan todos nuestros pasos, nacen huertos comunitarios gestionados de forma libre por lxs vecinxs, cooperativas donde redistribuir las tareas de forma horizontal y no coercitiva, aboliendo el trabajo asalariado y las relaciones podridas que este genera y talleres, que funcionando de forma libre, con materiales reciclados o saqueados de los grandes almacenes y las fábricas donde lxs explotadorxs han establecido sus templos de culto al consumo, permitan crear nuevas formas de abastecer nuestras necesidades alejadas del productivismo y su lógica esclavista.

El mundo cambiará cuando el tiempo deje de ser una prisión constante, y no necesitemos relojes que marquen nuestras labores diarias ni nuestro tiempo de sueño, cuando se rompan las agujas que clavan nuestros pies a un lugar y un escenario concretos, sin poder elegir ni decidir realmente sobre nuestros momentos presentes.

El mundo cambiará cuando perezcan patrones, políticxs, jueces/zas, policías, carcelerxs y demás deserciones del ser humano, psicópatas uniformadxs y bastardxs adictxs al poder y la dominación sobre otrxs más débiles, calaña que llama "ejercer justicia" a obligarnos a vivir una vida infeliz y mediocre, con la pasión secuestrada y las ilusiones truncadas por la carencia económica en una existencia vacía pero llena de falsas oportunidades.

El mundo cambiará cuando caigan los muros de los mataderos, y de las granjas, de los laboratorios y los criaderos, y los animales dejen de ser las víctimas sistemáticamente destinadas a la agonía y el exterminio en el holocausto invisible del especismo, que les atribuye un valor de uso en función de su especie y obvia todos sus intereses para convertirles en máquinas de hacer dinero. Cambiará cuando esas criaturas puedan, poco a poco, ser liberadas, correr libres por entornos verdes una vez más, fuera de sus jaulas, mientras la humanidad recupera sus lazos con la naturaleza y vuelve a integrar en sus comunidades a las criaturas de otras clases.

El mundo cambiará cuando en las cárceles, la labor pedagógica se imponga ante la tortura y el aislamiento. Cuando la mentira del bienestar se derrumbe, y no necesite ser mantenida hacinando en prisiones antropófagas a aquellxs que, por razones estrechamente vinculadas al neurótico y nefasto funcionamiento de este sistema o sus distintas intervenciones en nuestras vidas, han cometido actos que les alejan de la norma social establecida y les convierten en perturbadorxs del orden privado de las élites. Cuando las segundas oportunidades no sean papel mojado, y en los patios amurallados y las celdas sin ventanas ni ventilación, vuelva a florecer compasión. Cuando la destrucción del capitalismo y su podredumbre acarree la desaparición de una mayoría de las causas de delitos y crímenes actuales, tales como el patriarcado, la propiedad privada, la violencia sin sentido, las prisas, la alienación, la falta de atención y exclusión a las personas con problemas mentales reales...

El mundo cambiará cuando en los psiquiátricos, la locura sea por fin vista como una forma de belleza interior, divergente con respecto a un paradigma de "Normalidad" que representa la verdadera esquizofrenia de nuestro tiempo. Cuando la creatividad deje de ser medicada con drogas y hostias. 

El mundo cambiará cuando en nuestros corazones dejen de habitar la amargura, el desencanto, la resignación y el miedo, y recuperen el espacio la sinceridad, el respeto, la humildad, la honestidad, la rabia y el afán por cumplir los sueños, pese a las dificultades y los fracasos. Cuando las sonrisas vuelvan a nuestros rostros, rompiendo las distancias que marcan las miradas tristes que se cruzan en vagones de metro y escaleras mecánicas donde nadie conoce a nadie.

Ese día, el mundo cambiará. Lxs niñxs dejarán sus videoconsolas portátiles en casa, y saldrán a la calle dispuestxs a llenarse de barro, a jugar en el parque hasta que anochezca y a hacerse mil rozaduras y heridas subiendo a los árboles y saltando charcos, sin miedo a la sobre-protección a la que les somete una sociedad paranoica, entregada a los cuentos de las farmacéuticas asesinas que con tal de vender sus pócimas, hacen que los padres y las madres no permitan al/a la niñx dar dos pasos sin estar encima suyo por si se cae o se lastima, sin comprender que es cayéndose como unx aprende a levantarse, y que es lastimándose como unx aprende que las imprudencias a veces salen caras.

En donde antes había escaparates de maniquíes y referencias de catálogo, encontraremos personas llenas de proyectos reconstruyendo lo que la furia y la venganza de lxs desposeídxs habrán arrasado, usando esos lugares como alojamiento, centros de reunión, almacenes o espacios de trabajo colaborativo, donde las cadenas de la hetero-dependencia y del miedo al/a la otrx se rompan y el apoyo mutuo guíe la armonía de los pueblos libres.

Caerán los monumentos, los ídolos y demás manifestaciones abstractas de la ignorancia humana, perpetuadas en el tiempo por siglos de normas hechas polvo, que encadenaron a la humanidad a una eternidad de servidumbre y obediencia ciega a dogmatismos cancerígenos. Vuestros templos religiosos, vuestras conmemoraciones a guerras absurdas en las que siempre murieron pobres y se enriquecieron ricxs y vuestras malditas tradiciones serán destruidas, y libre el pensamiento, vulnerados los protocolos y asaltados los convencionalismos, la imaginación será nuestra única ley. Ser vulgar no estará permitido.

Arderán todas las banderas, y caerán las fronteras que dividen a la humanidad bajo el odio racial, la xenofobia, el imperialismo, el chovinismo, el egoísmo y el canibalismo social. Todxs lxs que ahora se dejan convencer por vuestras mentiras y vuestras falseadas versiones de la historia, se verán así mismxs como lxs hijxs bastardxs de vuestras absurdas Patrias, destruirán la nación y sobre sus ruinas construirán la eternidad de un mundo sin gentilicios ni líneas divisorias.

Renacerán bosques donde ahora sólo hay vías de ferrocarril y autopistas innecesarias, diseñadas para agilizar y facilitar el desplazamiento de esclavxs y mercancías a los entornos urbanos donde unxs y otras son explotadxs como meros porcentajes de ganancias y pérdidas monetarias, además de convertir el derecho a viajar en un producto, creando espacios para los coches y los trenes restringiendo los de las personas. Con el tiempo, regeneraremos los cauces de los ríos y acabaremos con vuestros embalses y vuestras presas, para que el agua potable nunca vuelva a ser un lujo reservado. Las antenas de alta tensión y la estructura de telecomunicaciones serán destruidas, porque la comunicación entre las personas será cara a cara, con aquellxs con quienes convivimos, y no necesitaremos teléfonos ni entornos telemáticos que secuestren las emociones y el dardo de las palabras. Caerán muchos molinos de energía eólica, para que los árboles recuperen su sitio, y los restantes bastarán para abastecer las pocas herramientas que precisen de electricidad, mientras en las comunidades renacidas, los saberes ancestrales de la auto-suficiencia vuelven a ser de dominio público, tras rescatarlos del ocultismo burgués, donde eran escondidos al resto del mundo en los tiempos en los que privar a alguien de su derecho a curarse a sí mismx implicaba obtener dinero ofreciéndote tú a curarle, y por ello se acabó con las plantas necesarias para elaborar los remedios, y se ocultaron recetas, además de hacer desaparecer "misteriosamente" a quien, aun utilizando de forma correcta los ingenios del progreso, logró encontrar curas para grandes enfermedades y dolencias, cuyo fomento ponía en riesgo los ostentosos monopolios económicos de las grandes empresas; Tiempos oscuros cuando poder construir una casa contradecía los planes de las inmobiliarias y las grandes constructoras, y de lxs concejales llenxs de corrupción que se forraban con las tramas especulativas y, por ello, se puso precio al suelo, se echó a la gente de sus casas y se inventó la hipoteca, como una atadura vitalicia a cambio de vivir en sarcófagos de hormigón donde pasar las horas muertas mirando la televisión, comprando más muebles y pseudo-necesidades con las que llenarlos o desarrollando vínculos electrodomésticos y fobias a una realidad incomprensible y extraña; Cuando la posibilidad de tener una cosecha propia hacía que la gente no tuviese razón para pagar por los alimentos, lo que a su vez, significaba un motivo menos para poseer dinero, y entonces se empezó a poner precio también a la tierra y al derecho a utilizarla, de forma que sólo unas pocas manos privilegiadas pudiesen acaparar tal privilegio, dando los últimos retoques a una injusticia que se hizo más sofisticada cuando la insaciable avaricia de algunxs desaprensivxs enseñó que en los laboratorios se podía manipular la información genética de las semillas para crear híbridos artificiales, super-depredadores del mundo vegetal que acabasen con toda posibilidad de poseer cultivos fuera de la lógica marcada por el mercado, y la comida se convirtió en un lujo reservado. El hambre en el mundo será un atroz mito, y habrá comida más que suficiente reutilizando de manera responsable los recursos desperdiciados por el consumismo exacerbado. Viajar será toda una aventura, por los senderos que volveremos a abrir y no necesitaremos irnos a la otra punta del mundo porque nuestra realidad circundante será suficientemente plena y satisfactoria, aunque nada ni nadie salvo las condiciones del entorno impedirán a otrxs moverse a donde desee por sus medios, o asociándose con otros. La gente sabrá curarse y alimentarse, y una gran cantidad de las dolencias habituales desaparecerán, y creceremos aprendiendo a construir cabañas y a recolectar semillas, en vez de crecer entre vallas y reglamentos aprendiendo la obediencia incondicional a la autoridad que dispone los absurdos conocimientos que no nos sirven para nada pero que habremos de memorizar para acceder al ideal capitalista de "éxito", en recintos penitenciarios conocidos como "Colegios", "Institutos", "Escuelas", "Universidades", donde lxs técnicxs del poder adiestran a las nuevas masas reemplazables en el entrenamiento de la docilidad, el conformismo y la especialización.

Volverán a brillar las estrellas en los cielos despejados, y el petróleo se dejará dónde está, pues dejará de ser un recurso explotado tanto por el capitalismo salvaje como por algunxs que hablando lenguajes de crítica y oposición, reproducen sus mismos esquemas ecocidas y las mismas miserias de insuficiencia.

Caerán la familia y la pareja hetero-normativa, el amor se liberará y el sexo dejará de ser un mero instrumento reproductivo para ser una forma de placer sin límites, que cada unx habrá de disfrutar como considere y con quien considere (y lo considere a su vez) conveniente. Nos desnudaremos de los roles que marcan nuestras sexualidades, nuestro autoestima y nuestros cuerpos y follaremos hasta el amanecer en posturas prohibidas, entre gemidos y sábanas, conspirando contra la monotonía del género y la vergüenza.

¿Te parece utópico, imposible?, no lo es. ¿Te parece el fruto de una mente ilusa, soñadora, ingenua?, ¿te parece terrorismo, pensamientos peligrosos que nos conducirán al desastre?, ¿cuántas mentes ahora consideradas brillantes fueron en su día vilipendiadas y etiquetadas de ingenuas, y de peligrosas, perseguidas, encarceladas y en algunos casos, asesinadas?, ¿de qué tienes miedo, de abandonar tu estabilidad de cuenta bancaria, de cruzar el límite que separa la contemplación de la experiencia directa?

La incertidumbre no nos deja dormir, la impaciencia tampoco y en ocasiones, la rabia nos altera y nos hace reaccionar de maneras que a algunxs os cuesta entender. Corriendo, cantando, expropiando, rompiendo, quemando, sonriendo y creando todas las cosas que este sistema nos ha robado, y con las que podemos fabricar y materializar nuestros deseos y nuestras ideas en el momento presente. No podemos prometerte nada, salvo que serás feliz, y descubrirás nuevas maneras de incidir materialmente sobre lo que te oprime, aprenderás a soñar con lo imposible porque lo posible te aburrirá y te dará demasiado asco, y estarás tan locx de luchar por ello, que con el tiempo las opiniones de lxs demás te resbalarán completamente. Las represalias de quienes nos quieren desarraigadxs, sin objetivxs, apagadxs y convertidxs en reflejos de auto-compasión, te darán cada vez menos miedo, y sentirás en tu interior como cada multa, cada golpe o cada compañerx en calabozos es una razón más para seguir adelante, en un camino del que ya no querrás dar vuelta atrás. Es un camino difícil, pero nadie dijo que vivir fuese fácil. Es cierto también, que la frustración y la impotencia serán constantes. Que habrá momentos en los que querrás tirarlo todo por la borda, rendirte, e incluso desearías no haberte embarcado en tal travesía, pero mirando atrás, el pasado te parecerá peor que la más fea cara de lo que te depara el futuro.

Renaceremos, libres, algún día, y nada volverá a ser como antes. Pero para que eso suceda, es necesario luchar aquí, ahora. Organizarnos por todas partes para empezar ya a construir las alternativas que deseamos, dependiendo cada vez menos del sistema y sus estructuras e instituciones, y resistiendo con solidaridad y determinación a los ataques de quien, con el sometimiento y el control como premisas, buscará, sin duda, aplastar todo proyecto que se desarrolle fuera de su margen de intervención.

Por la realización de nuestros sueños. Por el fin de la sociedad de clases. Por la abolición del capitalismo y su imaginario prefabricado.

A todxs vosotrxs, Salud y Anarquía...