"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 20 de diciembre de 2012

"Si esto no se soluciona habrá sangre"... Afectadxs por la nefasta política del PP obligan a suspender un pleno en el parlamento galego y amenazan a la clase política.

La situación es insostenible. Hay gente perdiendo la paciencia, y lo más importante, perdiendo el miedo. Gente quemando bancos que no escucha los cantos de sirena del pacifismo estúpido y sus batucadas ridículas hoy llamadas "protestas", como es el caso del hombre de Sotopalacios (Burgos), que prendió fuego a la sucursal bancaria donde era cliente de toda la vida tras ser estafado y después de que la entidad le embargase su finca, o como el hombre que, en Valencia, equipado con una maza, arremetió contra otro banco destrozando los cristales de la fachada, el cajero exterior y los muebles del interior, agrediendo además a los maderos que intentaron detenerle o como el no menos espectacular caso de lxs cinco desconocidxs que hace unos días lanzaron artefactos incendiarios contra el aparcamiento de una comisaría de policía en Murcia, dañando varios coches patrulla y destruyendo uno de ellos. Cada vez más suicidios, cada vez más tristeza en las miradas, cada vez más desesperación. Las familias siguen siendo destruidas por los desahucios y la ruina a la que nos conduce el neo-liberalismo tanto del PP como del PSOE y demás vampiros sin escrúpulos que nos chupan las ganas de vivir y la sangre, y es con sangre con lo que, al final, tendremos que regar el asfalto, porque parece que sólo a través del sonido de las armas se escucha a los pueblos y a lxs desheredadxs, a lxs sin-rostro, a lxs sin-voz que tienen voto in-útil, a lxs hijxs del engaño, a lxs nacidxs en la catástrofe. Porque no importa que naciésemos unxs en familias precarias, otrxs en familias de clase media y otrxs en familias de clase alta, porque la rebelión es una cuestión de compasión, de empatía, de tener un corazón que se encoja al mirar este mundo, y que no pueda quedarse sin hacer nada, viendo pasar los días sin pena ni gloria mientras la cosa no hace más que empeorar y lxs políticxs se burlan de nosotrxs prometiéndonos de nuevo el mismo futuro próspero que ya prometieron antaño a nuestrxs viejxs y que ahora nos están robando con una crisis inexistente que busca justificar los recortes, las privatizaciones y la construcción de un marco social, económico y político totalitario y abusivo, donde la ley de los ricos y sus privilegios asesinos se defienden con cárceles, brutalidad policial y mentiras de telediario.

No obstante, siempre hay burlas que son más hirientes y descaradas que otras, y esta historia comienza con gente que, como tantxs otrxs, está perdiendo la paciencia.

Según informaron Galicia Confidencial (aquí, en galego) y Abordaxe, donde yo leí la noticia de la que obtengo la información para redactar esto (aquí, también en galego), durante el pleno que tuvo lugar ayer en el parlamento galego en Santiago de Compostela, varias personas afectadas por las preferentes irrumpieron entre gritos de "¡ladronxs!", "¡mentirosxs!" o "¡hasta la muerte!" y amenazas dirigidas contra la casta política y lxs diputadxs del PP, que por cierto, tuvieron que abandonar el edificio mientras la sesión era suspendida por Miguel Santalices, presidente en funciones.

Uno de lxs indignadxs declaraba desesperado "Me quedé sin nada. Me lo robaron todo y esto no va a quedar así, aquí va a haber sangre..." Se trata del antiguo dueño de un conocido restaurante de la ciudad, humilde y autónomo, de toda la vida. Un día le expropiaron su propiedad con la excusa de que se encontraba dentro de los terrenos donde estaba proyectado el trazado del AVE y desde entonces, está esperando cobrar lo que le prometieron, mientras la "justicia" burguesa (esa que encarcela a las personas por robar una barra de pan o unas frutas con las que comer, porque prefieren mendigos muertos a gente intentando sobrevivir a la depredadora miseria capitalista) hace la vista gorda y mira para otro lado. Por si esto fuese poco, sus ahorros están en Nova Galicia Banco, entidad que hace poco tuvo su propio "momento de gloria", provocando que un montón de personas no puedan retirar su dinero, entre ellas, este hombre. "Estoy sin nada. He perdido mi negocio, cinco personas que estaban a mi cargo se han quedado en la calle, mis hijos están desesperados...", continuaba declarando el hombre, mientras los diputados abandonaban la cámara para resguardarse tras la policía, en las habitaciones contiguas, desde donde, de vez en cuando, asomaban la cabeza curiosos, para mirar a las víctimas de una decisión del gobierno que les deja, de la noche a la mañana, sin al menos el 40% de sus ahorros y las cuales seguían gritando.

Este hombre llegó a la cumbre de su dignidad cuando sentenció "Con el poco dinero que me queda pienso comprarme una escopeta de caza y luego ya veremos. Luego no digáis que hacemos locuras, porque a lo mejor nos estáis obligando a hacer esto... Y os sorprendéis de lxs que se matan por no tener nada". "Ya hubo alguno que fue apuñalado...", amenazaba, en relación a un caso de un director bancario que fue apuñalado en Baiona (una localidad de la provincia de Pontevedra).

Tras un buen rato de protesta y frialdad en las declaraciones, las siete personas abandonan el edificio mientras reciben los aplausos de los partidos de la oposición que, oportunistas, buscan expiar su parte de culpa. Algunxs incluso fueron a acompañar a la salida a lxs furiosxs asaltantes, para mostrarles su apoyo. Yo pregunto: ¿Dónde estaba vuestro apoyo hace unos años, cuando eráis vosotrxs lxs que especulabáis, cuando eráis vosotrxs lxs que disolvíais protestas a hostia limpia y lxs que limpiabais luego la imagen policial con manipulación informativa, cuando obedecíais los designios del gobierno central, imponiendo el capitalismo como ahora lo hace el PP? No nos hemos olvidado, y vosotrxs también tendréis vuestro castigo, podéis estar segurxs. Paciencia...

Argimiro Fernández, portavoz de la plataforma de afectadxs del Bajo Miño, ya había advertido a priori de lo que sucederá si las cosas no empiezan a solucionarse, cuando dejó claro lo que pensaba con comentarios como "Que tengan cuidado, porque empezaremos a ir a sus casas... (en alusión a lxs políticxs del PP) y que tenga cuidado sobre todo Feijoo (presidente de la Xunta de Galicia) que podrá ir al Rosal y entrar, entra, pero salir, no sale, a no ser que vaya con un ejército...". Por su parte, Ana Belén Álvarez, miembro de la misma plataforma, fue más allá y declaró que "Si tiene que morir alguien, morirá. Nosotrxs seguiremos luchando y no nos va a parar nadie. Aquí va a haber sangre y el río Miño va a correr lleno de ella...". Acusando al presidente español y al presidente de la Xunta de Galicia (ambos del PP) de ser lxs responsables de sus miserias por "mentirosxs y manipuladorxs", estas personas están dispuestas a llegar hasta el final. Y es que la paciencia tiene un límite, y como decía Massimo Passamani en uno de sus textos, cuando perdemos la paciencia, perder el miedo es cuestión de tiempo...

En la prensa burguesa han aparecido algunas crónicas de los hechos pero yo prefiero no enlazarlas y quedarme con esta. Si alguien tiene interés, puede buscar por su cuenta.

Es cierto que las reivindicaciones de esta gente no suelen ir más allá de recuperar el acceso a su dinero y el Estado de bienestar al que estaban acostumbradxs en su vida anterior. Sus aspiraciones no son libertarias, ni revolucionarias, ni muchísimo menos, y aspiran a recuperar su micropropiedad y punto. Pero si lo he difundido es porque considero que, a pesar de esto, han demostrado valor, dignidad y sobre todo, porque es interesante ver que entre los mansos rebaños del pacifismo, el altermundismo neo-hippie y post-moderno, y demás amagos de protesta pacificados, domesticados y mediatizados, cuando no directamente controlados por el poder, la rabia está desbordando a cada vez más personas, que se plantean, cada vez más seriamente, abandonar el rol contemplativo y pasivo y pasar a la acción, hasta las últimas consecuencias. Sólo queda por ver si aquellxs que durante tanto tiempo hemos llamado a la revuelta y a la destrucción de este mundo, sabremos estar a la altura si al final las palabras dejan paso a los hechos.

Esperamos ser superadxs, y esperamos participar en nuestra propia superación.
Un 10 a estas personas por su valor y su determinación.
Que las acciones traspasen las palabras, ¡que estalle la revuelta!