"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Recomendar la lectura a la policía puede ser peligroso.

Sacado de Abordaxe (aquí)

En las protestas del otro día, 1 de diciembre, en México DF, con motivo de la toma de posesión del poder del presi Peña Nieto, un anciano, armado con una peligrosa arma llamada "Libro" (mortífera y capaz de destruir con un sólo gatillazo escuadrones enteros de antidisturbios, dejando sus miembros cercenados y sus vísceras esparcidos por la carretera y haciendo además que todos sus vehículos blindados se chocasen unos con otros y saltasen por los aires) se acercó a uno de los numerosos escuadrones de maderos desplegados en la ciudad, y equipado con ese peligroso artefacto, de índole terrorista y gran peligrosidad, decidió recomendar a los agentes su uso. Mal hecho.


La cosa es que cuando se cayeron las caretas pacifistas y comenzó el mogollón, un grupo de antidisturbios decidieron acercarse al anciano y agradecerle que este hubiese invertido unos segundos de "su" "vida" en intentar que un puñado de bastardos descerebrados leyesen, para ver si de esa manera recuperaban un poquito el sentido común. Por lo visto fue en vano, aunque en cierto modo comprendo a los mercenarios. Recomendarle que lea a alguien que carece de masa encefálica puede resultar ofensivo.

Además, eso de leer... es muy peligroso. ¿No veis que leyendo se adquiere conciencia crítica?, eso te permite nada menos que criticar. ¡CRITICAR!, ¿os lo imagináis? Ni que esto fuese una democracia. Luego claro, la peña querrá opinar, pensar por ellxs mismxs, y entonces empezarán a querer tomar decisiones y se darán cuenta de que no necesitan ni al Estado, ni a las grandes corporaciones ni a sus instituciones y mecanismos y comenzarán a discernir con los deseos del capital... ¡Menudo pifostio nos pueden montar! ¡De eso nada!, ¡aquí todo dios pegadx a la tele!, si lees algo, que sea alguna novela mediocre de estantería del corte inglés o alguna revista del corazón, que eso no hace daño, pero de lecturas inteligentes ¡nada!, o tendremos que aplicarte un correctivo por no hacer caso a lo que dicta el Ministerio del amor (para quienes no os hayáis leído 1984, de Orwell, aquí encontraréis a qué me refiero).