"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

viernes, 7 de diciembre de 2012

A 2 años de la masacre del talego de San Miguel (Chile)

El 8 de diciembre de 2010 se produjo un incendio en el interior de la prisión de San Miguel, en Chile. Algunas fuentes afirmaron que todo sucedió por culpa de un fuego que iniciaron unos presos en un motín (cuya supuesta existencia es cuestionable, pues el incendio se inició a las 5 de la madrugada, cuando todo el mundo está en su celda), mientras que otras fuentes sostienen que un preso que había logrado obtener de manera ilegal un teléfono móvil dentro de la cárcel consiguió hacer una llamada al exterior donde contó que el fuego fue provocado debido a un accidente causado por el precario estado de la instalación eléctrica del talego, en la cual se produjo un cortocircuito. Podríamos decir entonces que fue cosa del infortunio, pero está también el hecho de que la policía y los carceleros hicieron todo lo posible por retrasar la intervención de los bomberos y los servicios sanitarios, a los que mantuvieron en la puerta con diferentes pretextos durante más de media hora, mientras en el interior los presos morían asfixiados o quemados vivos en sus celdas. Por ende, la responsabilidad recae directamente sobre el Estado y sus instituciones y aparatos de gestión represiva, ya que, aunque el incendio hubiese sido accidental, la culpa de no dejar actuar cuanto antes a bomberos y unidades médicas es del personal de la cárcel, así como también el mal estado del cuadro eléctrico.

Al final, 81 presos murieron aquella fatídica noche, y hasta hoy nadie ha pagado por sus vidas arrancadas desde mucho antes del incendio, desde el momento que pusieron un pie en una institución de exterminio, utilizada por el sistema de la mercancía para aislar, torturar, deshumanizar, embrutecer y asesinar a todxs aquellxs que no encajen en su demente ingeniería social, bien porque son conducidxs al robo por las desigualdades sociales provocadas por la propiedad privada y el reparto injusto de los bienes, bien porque la histeria y el estilo de vida enfermizo les causan graves problemas psicológicos que derivan en la comisión de atrocidades, bien porque el patriarcado continúa provocando la aparición virulenta de agresiones y comportamientos sexistas que derivan en violencia de género, violaciones y demás conductas execrables...

Desde aquel 8 de diciembre, se les recuerda de diferentes maneras. Sabotajes, manifestaciones tanto en una onda más tranquila como en una línea más insurrecta, concentraciones ante la cárcel, tocatas solidarias... A día de hoy, con motivo del 2º aniversario, de hecho, están teniendo lugar unas jornadas de solidaridad y recuerdo también cargadas de movilizaciones y actos de homenaje y por la destrucción de la sociedad carcelaria (de las que lamento no haberme enterado antes para poder contribuir a su difusión).

Ni olvido ni perdón. Estado chileno asesino.