"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

martes, 20 de noviembre de 2012

Elogio del piquete, por Manuel Navarrete.


A continuación, difundo el texto escrito por Manuel Navarrete en Insurgente (aquí). No obstante, señalo que al comienzo de su crónica, el redactor habla de "la gente de izquierdas". Renegando de la lógica izquierdista, dentro de la cual considero que NO se encuentra el anarquismo, he sustituido "la gente de izquierdas" por "la gente despierta", como han hecho también lxs compañerxs de Abordaxe en su difusión del mismo texto (aquí).

La razón es la siguiente. Para mí, el anarquismo no es un movimiento de izquierdas, y de hecho aborrezco la ecuación de: “izquierda = bueno – derecha = malo”. Ambas corrientes me parecen inútiles. Los pensamientos, ideas y modos de vida que hay tras las ideas anarquistas van mucho más allá de eso, y desde luego no pueden ser encerradas dentro de una u otra categoría, como si se tratase de otro mediocre producto más dentro del caduco mercado de las ideologías.

Explicado este pequeño detalle, aquí os dejo algunas verdades como puños:

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ELOGIO DEL PIQUETE.

La gente despierta debería luchar con más fuerza contra la televisión realmente existente. Contra todos sus programas y tertulianxs, empezando por aquellxs que se las dan de progresistas. Sólo una transformación cultural masiva y de raíz puede cambiar la correlación de fuerzas entre las clases sociales.

En estos días, los medios de comunicación de la oligarquía no hacen más que hablar de cosas como “la dictadura de los piquetes” y “el derecho a trabajar”. Como lxs tertulianxs enchaquetadxs no recuerdan ya lo que es trabajar y estar hasta el cuello (si es que alguna vez lo supieron), no emplean el argumento estrella de todx esquirol que se precie: no pueden permitirse perder el sueldo de un día de trabajo. Lástima, porque ese argumento es fácil de rebatir recordando todo el dinero que, si no triunfamos en nuestra lucha, van a acabar perdiendo en salario directo e indirecto, por culpa de la reforma laboral, los recortes en sanidad y educación, el pensionazo, etc.

Estxs tertulianxs, que se enchaquetan para reforzar su jerarquía y su alejamiento del populacho, son en realidad diferentes y emplean argumentos que, aunque igual de ridículos, requieren una refutación más elaborada. Quieren resolverlo todo a través de la filosofía, el liberalismo, el "derecho a hacer con mi fuerza de trabajo lo que yo quiera" (aunque sea venderla a un/a explotador/a miserable vendiendo también, aunque en otro sentido, a mis iguales). (No tan) curiosamente, dicen que la violencia no arregla nada, pero apoyan, sin embargo, al piquete terrorista de la policía que custodia la entrada de lxs esquiroles, a base de palos como matonxs cobardes contra jóvenes sin futuro que sólo luchan por su pan.

Admiran a esxs “heroicxs” trabajadorxs que llaman a la policía para que apalee a otrxs trabajadorxs en beneficio del/de la capitalista. A esxs esclavxs que denuncian ante el amo a lxs esclavxs que se rebelan. A esxs que son basura. Que venden a sus compañerxs, aunque, si hay algún éxito gracias a la lucha, tampoco quitan la mano. Que niegan la historia, a pesar de que pueda consultarse en cualquier libro. Que, (no tan) curiosamente, no piden volver a la jornada de 14 horas, ya que la de 8 fue conquistada a base de huelgas generales y “piquetes violentos”. Que no piden tampoco que se les retire el beneficio de tener al menos un día de descanso semanal, en lugar de trabajar de lunes a lunes, a pesar de que eso fue logrado gracias a otrxs trabajadorxs que luchaban y hacían huelgas y piquetes, mientras otrxs como ellxs dificultaban el éxito de sus esfuerzos rompiendo la unidad de acción, besando sus cadenas y trabajando dócilmente. Que tampoco renuncian a la baja por enfermedad, la baja por maternidad, la seguridad social, la prestación por desempleo, porque no son más que gorronxs.

El/la tertulianx, supuestamente intelectual, hace como si ignorara todo esto. Como si el choque no fuera entre dos derechos, entre dos fuerzas, entre dos clases, sino algo más filosófico, artificial y poético: entre dos libertades, entre la libertad para trabajar y la libertad para no hacerlo. Pero eso es una idiotez. En primer lugar, hay 6 millones de personas privadas de su libertad para trabajar, por culpa del sistema capitalista que impide el reparto del trabajo. En segundo lugar, el/la esquirol no está ejerciendo ninguna libertad cuando hace lo que hace, por un motivo muy sencillo de comprender: si te bajan el salario, mientras magnates y banquerxs se enriquecen, y te alegras por ello, estás enajenadx mentalmente. Y la enajenación implica falta de elección, por lo que no es una expresión de ninguna libertad.

Pero, a pesar de todo, muchxs quieren entrar a trabajar, aun estando en contra de los recortes y a favor de la huelga. Lógico. Cualquiera que viva en este planeta, sabe que esxs trabajadorxs (se exprese esto de un modo abierto o velado) están coaccionadxs por su patrón, que les amenaza con despedirles, lo cual convierte el derecho a huelga en mero papel mojado. Muchxs trabajadorxs, que desean hacer huelga pero se ven privadxs de su supuesto derecho, piden a los sindicatos que hagan piquetes, para tener la excusa perfecta y decirles a sus jefxs que no pueden entrar a trabajar. Luego, el Estado capitalista denuncia a lxs piqueterxs por “coacción”, pero no denuncia por coacción a aquella persona que realmente tiene el poder suficiente para coaccionar: el/la empresarix.

El/la empresarix disfraza su piquete coactivo, aunque en realidad no le haría falta: la sociedad capitalista le permite contratar y despedir fuerza de trabajo a su antojo, sin tener en cuenta las necesidades de nadie, salvo su necesidad de acumular más plusvalía. Ellxs son, pues, lxs violentxs; ellxs son lxs que deben ser derrocadxs para construir una sociedad sana, y no este cáncer que padecemos. A ver cuándo nos quitamos de una vez los complejos y hablamos claro. Hay que mirar el marco, el contexto. No podemos dejar que nos den lecciones de moral quienes desahucian familias pobres para que lxs especuladorxs vivan en la opulencia. Quienes recortan las pensiones de quienes han levantado esto trabajando toda su vida, mientras inyectan dinero público a lxs vividorxs de la banca que no saben lo que es dar un palo al agua. Quienes nos acomplejan y engañan, como antaño a lxs indixs con espejitos, mediante su publicidad manipuladora y criminal. Quienes fabrican electrodomésticos para que se estropeen pasado un tiempo y tengas que comprarte otro. Quienes fabrican, además, armas para vendérselas a Israel y que masacre poblados palestinos, o regalan su territorio a bases militares extranjeras desde las que los aviones de la OTAN despegan para bombardear Libia por petróleo.

Lxs de la tele no son tertulianxs bienintencionadxs que deben despertar. Son mercenarixs al servicio de la explotación cuyo único fin es proteger la propiedad privada capitalista. Lxs del congreso no son políticxs equivocadxs con lxs que haya que debatir. Son criminales, fascistas y terroristas a lxs que hay que barrer.

La verdadera coacción es la del patrón, que primero baja el salario y luego amenaza con despedir a quienes protesten. El verdadero piquete es el de esxs perrxs de presa vestidxs de azul, con armas, porras, escudos, cascos y pistolas, mafiosxs violentxs que amenazan y hasta apalean a niñxs si hace falta, como todxs hemos podido ver en las imágenes de estos días (inciso: aquí podéis leer en este blog la noticia relativa al niño de 13 años golpeado por la policía en Tarragona el pasado día 14). Nuestros piquetes no son más que una defensa de lxs explotadxs, de lxs pobres, de lxs de abajo. Y no sólo debemos estar orgullosxs de ellos, sino también reforzarlos.