"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Y continúa la polémica contra el pacifismo dogmático. Dos nuevos textos sobre el 25-S.

El asunto de la Santa Inquisición pacifista que tras lo del 25 y 26 de septiembre en Madrid, pretende que la lucha social (en su totalidad, como proceso cotidiano que se manifiesta a través de muchas luchas menores, y a través de esfuerzos, proyectos particulares o colectivos etcétera) retroceda una vez más a los tiempos de la violencia como tema tabú, el reformismo, los cauces institucionales, lo democráticamente recuperable etcétera, ha dado mucho, pero mucho que hablar en la red y en la calle.

En Internet, para bien o para mal (es una buena pregunta, darle tantas vueltas a un tema que, en mi opinión, no debería dar lugar a debate alguno, ¿es bueno o perjudicial?), desde blogs y espacios de contrainformación (como este, que aunque me queje también he sido partícipe de "la tertulia") hasta los tablones de comentarios de las respectivas versiones digitales de los periódicos burgueses, se pueden encontrar todo tipo de opiniones.

En la calle, sucede igual, se reproduce el mismo circo patético que trata cuestiones poco relevantes y evitan decir lo que pasa de verdad, se excusan determinadas actitudes que son imperdonables porque "vienen de la gente" (la gente también puede ser nuestra enemiga), y demás vicios nefastos que hacen flaco favor al avance teórico/práctico de la revuelta y del derrumbe definitivo del capital, el Estado y sus agentes y estructuras.

En todo esto, surgen a veces reflexiones que, en mi opinión, son, aunque reiterativas (en la misma medida en la que lo es la actitud estúpida del pacifismo sectario), también acertadas e interesantes. Es el caso de los dos textos que difundí en este blog al respecto, el de "La hegemonía de la No-Violencia" (que añadí después de una reflexión propia sobre los hechos, aquí) y el de "Ni policía, ni black bloc, ni violentxs aisladxs", que podéis encontrar aquí

Pues bien, a continuación difundo dos más, que he encontrado estos días navegando por la red y que me parecen geniales. Primero el turno de este, editado por lxs compañerxs de la Federación de Anarquistas de Gran Canaria (fuente aquí), titulado "A veces para dar la cara hay que taparla" y firmado como "Un encapuchado":

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"A veces para dar la cara hay que taparla"

Hemos visto ejércitos policiales trepanar cráneos a golpes de porra; levantar cueros cabelludos con sus pelotazos de goma; dar patadas y puñetazos a diestro y siniestro (incluso a quienes, absurdamente, los defendían); humillar, vejar, acorralar y amenazar; hemos visto todo esto y nuestra mirada se ha desviado, no obstante, hacia lxs que no ejercían más violencia que la de prepararse para la autodefensa.

Todo esto me recuerda a esa gente que, viviendo inmersa en el mayor robo financiero de la historia, en el gran desfalco producido por la bancocracia, asistiendo a casos como el de Bankia y sus adláteres, todavía lanza diatribas contra personas como “El Solitario”. La “inmoralidad” de la “moral propietaria” ha hecho mella en nosotrxs y preferimos atacar a quien roba un banco que a quien usa un banco para robar. De igual modo, ante un escuadrón armado hasta los dientes, con pistolas de fuego real al cinto, con vehículos que pueden cascar huesos como nueces, preferimos atacar, “por violentxs e insensatxs”, a quienes van armadxs con endebles palitos y se cubren con tapas de cubos de basura. 

Estamos tan mediatizadxs, somos animales tan acostumbradxs al hábitat de los mass media, tan domesticadxs por la televisión, que hacemos propio el discurso de la propaganda gubernamental. Estamos tan inmersxs en esta sociedad policial, estamos tan policializadxs, que la mayor parte del tiempo tenemos al “policía interior” fuera, y no nos falta tiempo para darle la razón a la aseveración de Stirner: “El celo moral que domina a la gente es para la policía una protección mucho más segura que la que le podría proporcionar el gobierno”. Sí, estamos “enceladxs”. También estamos tan absorbidxs por el mensaje ciudadanista, hemos sido tan bombardeadxs por la moral burguesa, por el “decálogo del/de la buen ciudadanx”, por las teorías de conciliación del “activismo civil”, que todo lo que se sale del guión es peligroso, pernicioso, inconveniente y debe ser destruido. “Hay que ser violentxs con lxs violentxs”, esa es la piedra de toque de lxs demócratas de extremo-centro (transversales, se dicen ahora).

Lo más doloroso del caso es que muchas de estas críticas han venido de lxs propixs “compañerxs libertarixs”. Unx creería que la experiencia en conflictos como los de Chile o Grecia nos podía haber servido para algo, pero no. Si en Chile transciende del discurso anarquista empezar a comprender a lxs encapuchadxs (El/La Ciudadanx - La capucha no esconde: Muestra), aquí todxs son “villanxs”, “provocadorxs”, “que no respetan los acuerdos del soviet supremo”. Se pretende enviar a las multitudes a que sean golpeadas y detenidas en masa, con la ingenuidad de que no hay sitio para todos y todas (¿se les ha olvidado a lxs anarquistas su pasado, y cómo durante la República se habilitaron barcos para seguir encerrando anarquistas o como se recurrió a la “deportación”?). En vez de, si están en desacuerdo, reducir el asunto a discusiones internas, se han lanzado a la caza del zorro tal y como han hecho los medios oficiales.

Quieren prohibir “llevar capuchas y taparse la cara”, exigir que “se respeten los acuerdos del grupo convocante”, denunciar públicamente a lxs que “lleven mástiles sospechosos y escudos”. Absténganse entonces de hacer convocatorias populares y limítense a hacerlas privadas especificando que hay “derecho de admisión”. Cuándo entenderemos que si se convoca al “pueblo” (a la “ciudadanía”, en su jerga), esta convocatoria deja de pertenecerle a quienes la idearon desde el mismo momento en que se hace pública. Ni las manifestaciones ni los conatos revolucionarios pueden depender de los deseos y preferencias del grupo convocante en grado de preponderancia. No existe un comité que decida cómo ir a una manifestación, qué se puede llevar puesto y qué no, y si existe tiene dos nombres: o “comité central del partido bolchevique” o “comisión de fiestas y verbenas de su respectivo pueblo”.

Visto lo visto, la violencia desplegada por los cuerpos represivos, lo anormal no era llevar escudos y taparse la cara, lo anormal es que el resto no hicieran lo mismo y que le añadieran al equipamiento cascos, muchos cascos. Podemos hablar de estrategia si se prefiere, pero me niego a seguir usando esa palabra para no hablar de términos tan molestos como “delación” y tan naturales como “miedo”. Muchos hablan de “estrategia” para no hablar con honestidad y sin ningún tipo de complejo de lo que unx está dispuesto o no hacer en la lucha social, y, como han descubierto sus propios límites, quieren estigmatizar a lxs otrxs para desvirtuar la situación. Quieren convencerse de una cosa: “no es que yo me haya quedado atrás, es que ellos y ellas han ido muy lejos”. Y con ese pretexto cargan tintas contra las víctimas y dejan indemnes a lxs verdugxs.

¿Que en el grupo de marras encapuchado había infiltradxs policiales? Eso es evidente. ¿Que esa parafernalia facilita su trabajo? Más bien les ayuda a saber dónde deben ubicarse, pero eso lo hacen ya las banderas y por eso no prescindimos de ellas. Además, lxs infiltradxs, en infinidad de manifestaciones a “cara descubierta”, siempre se han empotrado entre nosotrxs. Vistiéndose casualmente se camuflan igual, y si quieren liarla no tienen más que tirar de braga y gafas de sol, como hemos visto en multitud de ocasiones (en el propio 15-M), sin que la vestimenta de ningún sector de la manifestación fuera “especialmente llamativa”.

Personalmente, nunca me he tapado el rostro, pero lxs modernxs Torquemadas están invitándome a hacerlo.

Creo que podemos disentir de lo que se nos antoje, pero sin la virulencia y el espíritu criminalizador de nuestrxs enemigxs. Es triste contrastar cómo gente que se dice anarquista ha unido su voz a la de Fernández Díaz, Gallardón, Cifuentes, Cosidó, Fornet o Schlichting.  Ya nos advertía Elisée Reclús, pacifista hasta la médula, con respecto a lxs “propagandistas por el hecho” (cuyos actos desaprobaba): “Personalmente, cualesquiera que sean mis juicios sobre tal o cual acto o tal o cual individux, jamás mezclaré mi voz a los gritos de odio de hombres/mujeres que ponen en movimiento ejércitos, policías, magistraturas, clero y leyes para el mantenimiento de sus privilegios”.

Hoy muchxs “revolucionarixs conscientes” mezclan sus voces con lo más vil de la prensa mercenaria y lo más abyecto del alcantarillado gubernamental.

Fdo.: Un encapuchado


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Ahora, quiero difundir el siguiente, que trata sobre el dantesco a la par que curioso y polémico "espectáculo" que montó cierta niñata con una a todas luces patológica necesidad de llamar la atención cuando la policía empezó a repartir hostias y ella, delante (cómo no) de todas las cámaras habidas y por haber, se desvistió de cintura para arriba para luego ponerse como si estuviese rezando a la diosa árbol de lxs alienígenas de Avatar. Hay quien dice que la tía es una metáfora de la lucha pacífica y su capacidad para dejar estupefacta la violencia (hombre, yo si en medio de una carga policial una tía se quita la camiseta y se coloca como si estuviese en trance también me quedo flipando, pero no porque sea no-violencia, sino porque pensaría que le falta un tornillo) y en fin, han surgido todo tipo de vicios mediáticos en torno a ese hecho en concreto (sin duda una buena excusa para desviar la atención de la violencia policial y centrarla en lo anecdótico pero intrascendente). ¿Mi opinión?, la expresaré antes de poner el texto:

En una entrevista a la susodicha, cuando le preguntaban si prefería palos o flores, ella respondía que prefería "Meditación y rezos". Vale, muy bien tía, genial, mola muchísimo ese rollo místico neo-hippie y post-moderno que te gastas y sin duda quedará la mar de "cool" en la portada de las revistas donde (reconócelo) esperas con todas tus ganas salir después de esto.

A mí la acción de esta tía no me dice nada. Muy bonito, poético, simbólico y todo lo que os de la gana, sí, no lo negaré, pero reaccionando de esa manera sólo consigues llevarte más hostias y que aún por encima, duelan el doble (no llevas ropa que amortigüe, aunque sea levemente, los golpes que, con toda seguridad, terminarás recibiendo por mucho que medites y reces a una u otra deidad inexistente)

Esto por no hablar de que es muy sencillo charlatanear de paz, amor y misticismos estúpidos cuando eres modelo y te vistes con la ropa que fabrican en el tercer mundo niñxs de 8 años esclavizadxs por multinacionales asesinas, esas corporaciones y esos intereses genocidas de los cuales tus “meditaciones” no nos salvarán. Ahora lloriquea si quieres, que el mundo no es rosa y eso no va a cambiar. Bienvenida a la realidad. En fin, supongo que mola mucho el rollito del exhibicionismo “reivindicativo” y si además, le pones una énfasis de pacifismo rancio made in 15-Modas, pues mejor que mejor.

En todo caso, y al margen de la intención más o menos pura de la tía al llevar a cabo tal acto, seguro que a los medios burgueses que manipulan la realidad para perpetuar este status quo que nos asfixia, les parece mucho mejor hablar de “iconos” del “movimiento” que se desnudan en público antes que hablar de las piedras que volaron contra la policía y que no sólo no llegaron sólo de policías infiltrados, sino que tampoco fueron producto exclusivo de lxs anarquistas o los “grupos antisistema” que mencionaron algunos medios especialmente casposos. Vinieron de parte de una variada masa de personas que, aunque poco numerosa, y desde luego, de lo más heterogénea, comparten una rabia contra la miseria cotidiana en la que vivimos sumergidxs y el deseo sincero de dejar de ser simples espectadorxs para tomar sus vidas por la fuerza y atacar a todo aquello que no les deja ser libres. Pero a nosotrxs no nos engañan tan fácilmente.

Dejo a continuación el texto a cuyo respecto venía esta explicación de mi postura. El texto lo he sacado del blog de Silvia Delgado Fuentes (aquí), al cual yo llegué a través de la difusión del mismo texto (aunque en galego reintegrado) que hizo uno de lxs compas de la web Abordaxe (aquí):

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Bragas revolucionarias

Hoy me pregunto cómo se puede llegar a ser tan gilipollas.

Resulta que estos días hemos visto a la gente tomar la calle, llenarla de rabia, de proclamas furiosas, de dignidad y en medio de todo esto, en mitad de las ostias que se dieron a mansalva, en el puto centro de este desafío, con las jaurías acechando, ávidas de demostrar quien es el que manda, una joven estúpida, aparece desnuda acostada en el suelo con un cartel a sus pies, explicando no sé qué del amor.

Obviamente ha tenido su minuto de gloria. Pero no por eso da menos náusea.

La gente ahora mismo vive con menos de nada, caen como pedradas los salarios, los trabajos, los desahucios, el hambre acecha, la paz es una quimera, se suman lxs detenidxs, lxs heridxs, lxs encarceladxs, nos dan caña por todos los lados con mordaza, miseria, impunidad y democracia de guerra y a una joven no se le ocurre otra cosa que dar rienda suelta a su mediocridad enseñando las bragas.

Me repugna este folklorismo revolucionario.

Y quizá haya quien diga, que fue una heroicidad con las porras golpeando los cráneos, habrá quien diga, que es la metáfora de la resistencia pacífica, en fin, seguro que habrá tantxs boludxs como ella, pero a mí que no me vengan con cuentos, gente así jode verla.

¿Podría alguien explicar a estas personas que se besan frente a las cámaras, que invitan a lxs policías a pasar al otro lado, que silban las banderas republicanas, que se denudan o follan o hacen lo que les viene en gana que si la gente sale a la calle con toda esta violencia a cuestas es porque está todo vendido, es decir, el pan, el techo, el abrigo?

Que alguien les explique que es un asunto muy serio, que si quieren notoriedad mejor elijan el atajo de masturbar a lxs tiranxs.


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En fin, nada más... que cada unx saque sus conclusiones. Pero si el pacifismo quiere declararle la guerra a los movimientos que luchan por acabar con un mundo que está en guerra permanente usando la única herramienta que lxs amxs nos dejan (la violencia), que tengan claro que se arrepentirán.

Quiero dejar, para cerrar esta entrada, una viñeta del gran Kalvellido, que viene muy a cuento de todo esto: