"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 8 de octubre de 2012

Nueva carta del colectivo del espacio Ruka Inche (Chile)

Ruka Inche fue un hogar de acogida y escuela libre y autogestionario diseñado con la intención de por un lado desnudar las crueles prácticas del sistema educativo convencional y por otro, servir como refugio para quienes nacieron sin suerte y a quienes las miserias del gueto llevaron a la delincuencia y a la exclusión social por parte de un sistema asesino.

Recibo en el correo de lxs compañerxs de la Ruka Inche, y reproduzco a continuación, la nueva carta que el colectivo emite acerca de la cruda situación que tanto el propio proyecto, como el personal del colectivo como algunxs niñxs mapuches o precarixs de la casa y sus familias están sufriendo por parte del Estado chileno y sus aparatos represivos.

En el escrito, aunque es un poco largo, se reflexiona además sobre el modelo educativo dispuesto por el capital (sea privado, es decir, directamente por el capital, o público, es decir, a través del Estado y sus instituciones) y sobre la represión y situación de exclusión que niñxs mapuches y/o precarixs sufren en Chile por la política neo-liberal el Estado, entre otros asuntos transversales, donde mientras unxs se llenan la boca con el "orden", la "democracia" y la "libertad de lxs ciudadanxs" y acusan de terrorismo cuando alguien hace saltar un banco por los aires sin daño alguno para personas, envían a su policía a apalear, torturar y asesinar a lxs jóvenes de los suburbios a las espaldas de las instituciones y de todas esas conciencias tranquilas que escondidas tras los televisores del espectáculo forman las masas consumidoras y apáticas. También sobre cómo lxs niñxs con trastornos de TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) han conseguido abandonar la dependencia de los psico-fármacos para sobrellevar sus movidas derivadas de dicho problema. Yo bueno, ni he tenido origen precario ni vivo en un gueto, pero sí me siento especialmente identificado con esto último, como persona a la que también diagnosticaron esa mierda del TDAH cuando era sólo un crío y al que también trataron de aletargar y atar con más y más pastillas que me anulaban el coco (hasta el día que se las tiré a la cara al carcelero con bata -perdón, al psiquiatra- y decidí no volver a tomarlas y no volver a pisar ninguna de esas clínicas. Una decisión por cierto que se manifestó mucho antes de mi primer contacto con el pensamiento anti-psiquiatría). ¡Psiquiatrizadxs del mundo, uníos!

¡Todo el ánimo para lxs compas de la Ruka Inche!

------------------------

CARTA ABIERTA N°2 COLECTIVO RUKA INCHE … ¡¡¡Encerrando NO se Educa!!!

“…si me preguntaran qué es la cárcel, les respondería sin dudar que es el basurero de un proyecto socio-económico determinado, al cual arrojan todas aquellas personas que molestan dentro de la sociedad: por eso la cárcel alberga principalmente pobres…”

Xosé Tarrío, tras más de 16 años en prisión: no murió… la cárcel lo mato.

Ruka Inche Melipulli  (en mapudungun, la lengua mapuche: "casa de niñxs 4 colinas") se gesta al interior de una casa o “Residencia de protección” para niñxs y adolescentes (como parte de una estrategia de conocer el verdadero funcionamiento de estas instituciones), en abril del año 2011, asumiendo sus trabajadorxs a partir de esta experiencia de intervención social, la idea de valerse de principios anti-capitalistas para trabajar con niñxs y sus familias y fortalecer así una resistencia  activa a toda cárcel. En muy poco tiempo el logro fue mayúsculo: lxs niñxs encontraron un lugar para quedarse. Donde cerca del 80% son niñxs de ascendencia mapuche de alta vulnerabilidad (muchxs de ellxs han sufrido explotación sexual o han sido abusadxs sexualmente, son huérfanxs sin familiar algunx, alto consumo de drogas y alcohol, situación de calle entre otras problemáticas), esta la realizábamos bajo principios anti-autoritarios, anti-represivos, de puertas abiertas (lxs niñxs si deseaban quedarse se quedaban, eso nos dio buen resultado con lxs niñxs ya que permanecían con nosotrxs).

BREVE SÍNTESIS DEL RECORRIDO

Tras 11 meses de iniciada esta propuesta anti-represiva, a fines de febrero de 2012 el Estado de Chile permitió que todos los procesos terapéuticos individuales y familiares de lxs niñxs que vivían en la casa Ruka Inche fueran abortados, lxs adultxs fuimos desvinculadxs laboralmente, debido a las denuncias publicas de la malversación de fondos que como colectivo de trabajadorxs habíamos hecho en contra de la entidad encargada de administrarlos (ver anexo 1) y un mes después lxs niñxs brutalmente desalojadxs por la fuerza y ese mismo día separadxs (ver anexo 2), confabulando para ello las instituciones contrarias a nuestros ideales libertarios (ver anexo 3): policías y el Sename (ente gubernamental creado durante la dictadura militar de Pinochet y con bases del modelo que instauró en el Estado español Franco).

El día 21 de junio (ver anexo 4) de este año esta casa fue cerrada definitivamente por el nuevo abandono de funciones de la ONG Quillagua y el desconocimiento del Sename respecto de nuestras denuncias públicas que se referían a la ineptitud de estxs comerciantes del abandono.

Pero desde marzo la intervención de Ruka Inche operaba totalmente al margen de cualquier institucionalidad, eso nos sirvió para actuar de manera oportuna frente a esta nueva crisis con lxs niñxs, procurando con acciones cotidianas salvaguardar las vidas de niñxs olvidadxs por el ineficiente “sistema de protección”, el cual pretende ser reformado (ver anexo 5) bajo una interpretación de la tecnocracia donde se dividirán las políticas de infancia, pues una irá al Ministerio de Justicia (ente represor del Estado) y otro al de Desarrollo Social (donde destaca la política del Opus Dei de su ministro) pero sin ir a lo medular, que son las faltas de intervenciones especializadas y la continua prolongación de las vulneraciones de los derechos de lxs niños y niñas, porque otros servicios no se hacen responsables (ver anexo 6).

Por esta razón nos manteníamos activxs tanto desde -y en la calle- continuábamos operando, contando como logro que pese a todos los obstáculos, la Ruka Inche  mantiene fuertemente su vinculación con lxs niñxs y sus familias: nuestro principal trabajo hoy es mantenernos alerta y activxs, seguir facilitando la reunión y cohesión del grupo mediante actividades y encuentros periódicos y asegurar con esto la inclusión de cada unx (grandes o chicxs) en las actividades del colectivo.

De forma paralela, hemos trabajado en visibilizar la situación de la infancia desprotegida mediante la exhibición y discusión de los documentales “De la Cuna a las Rejas” (ver anexo 7) y “¿Dónde está José Huenante?" (ver anexo 8) a lo largo del territorio chileno (ver anexo 9), Galicia (ver anexo 10 y 11), Euskadi (ver anexo 12 y 13), Cataluña (ver anexo 14) y Bretaña (ver anexo 15), así mismo en espacios liberados ofrecidos en Argentina, Brasil (ver anexo 16), Alemania, Francia (ver anexo 17) y España (ver anexo 18).

En estas prácticas, alegremente  seguimos creciendo, ya que a la propuesta  se están sumando otrxs niñxs y también otrxs adultxs (ver anexo 19) que en múltiples formas aportan su humanidad cada vez que cualquiera de lxs chicxs necesita afecto, realizar tareas escolares, requiere ser escuchadx o de un apoyo para abandonar las ataduras y cercos de un Estado que siempre nos ha tomado como el mejor objeto para habitar sus cárceles. También continuamos auto-formándonos para no repetir los mismos errores de otras personas que educan pero bajo la lógica de ser replicadorxs del sistema (ver anexo 20), como así mismo sistematizando las experiencias y metodologías tanto construidas como aprendidas de otras experiencias (ver anexo 21), durante este recorrido.

FORMA Y FONDO

Por estar de acuerdo en que la destrucción–construcción debe ser un eje permanente para el cambio social, en el ámbito educacional, la experiencia nos indica la necesidad de tomar en cuenta los aconteceres y las circunstancias que han marcado la personalidad de lxs niñxs (ver anexo 22), es decir, cobra sentido privilegiar la búsqueda de nuevas respuestas al por qué transitar el lugar de la vulneración, sin lo cual,  no podríamos obtener un resultado óptimo de aprendizaje y desarrollo mutuo.

Entendemos que cada persona requiere tratos distintos para unxs y otrxs (ver anexo 23), una razón más para oponernos de lleno al modelo educativo público y privado, donde sin importar cual fuese este, a lxs niñxs se les coacciona para permanecer en salas de clases cerradas: se les adoctrina y manipula, situación totalmente contraria a la que deseamos como soporte para una educación liberadora…

Reconocemos que no somos quienes para obligar a un/a niñx a socializar ni  para obligarlx a adaptarse a una sociedad tan enferma como esta en la que vivimos, ni para mucho menos mantenerlx encerradx (ver anexo 24); no nos interesa obligar a aprender lo que ya está escrito sobre alguna materia en particular; muy por el contrario:  nosotrxs deseamos la libertad con la que, en este mundo de consumo y propiedad privada no se cuenta (ver anexo 25).

Como adultxs en la Ruka cumplimos solo la función de presentadorxs de hechos, situaciones, conocimientos y experiencias, destacando además que debe quedar a vivo juicio de lxs individuxs la critica que lxs niñxs realicen y emitan ante la información otorgada; no podemos tratar a lxs niñxs,  como a unos sujetos estúpidos y moldeables (ver anexo 26) como lo hacen en la mayoría de los establecimientos educacionales tradicionales (los que encima tienen el descaro de auto-definirse en algunos casos como horizontales al momento de educar), (ver anexo 27).

En el área terapéutica, a la fecha hemos constatado que ningunx de lxs niñxs (diagnosticadxs por la medicina tradicional como pacientes psiquiátricxs por ser portadorxs de Trastorno TDAH), ha seguido utilizando psico-fármacos para manejar alguna crisis (ver anexo 28) y que sólo uno de ellxs ha presentado síntomas de enfermedad crónica (que ya portaba), lo que nos motiva a profundizar en el uso de terapias alternativas a las comúnmente utilizadas, en contraposición a la medicación (ver anexo 29) de las conductas auto-agresivas en lxs niñxs, que en el comienzo de la intervención, eran de alta frecuencia.

Emocionalmente, se observa una tendencia a haber aumentado las conductas de auto-cuidado y el deseo manifiesto de re-encontrarse con lxs otrxs niñxs con lxs que se compartió la experiencia en la Residencia. Al mismo tiempo, aparecen a menudo las manifestaciones de sentimientos de afecto profundos hacia compañerxs adultxs que hoy conforman el colectivo.

En este escenario, nuestra estrategia de lucha responde con un modelo para la educación y cuidado que incluye a niñxs que carecen de adultxs responsables que solventen sus necesidades (en un sentido amplio) y que no está enfocado solo en las carencias económicas, sino en la potencialidad de lxs niñxs, en su historia y sus propias experiencias así como en la posibilidad cierta de gestionar formas alternativas a las ofrecidas por el sistema capitalista de reaccionar ante este mundo, con lo cual se persigue el desarrollo pleno de lxs seres humanxs y evitar así que el insumo carcelario siga creciendo.

NO A LA RECLUSIÓN

En nuestra experiencia, para destruir el encierro hay que destruir también las cárceles que el sistema utiliza para lxs niñxs; de una vez por todas hay que abrirlas a la luz pública, superar el morbo e impedir que sigan siendo un lugar de violencia, exclusión, marginación y tortura (ver anexo 30) donde la sociedad patriarcal encierra la miseria que quiere ocultar tal como quien barre la casa y esconde la basura debajo de las alfombras o debajo de los muebles, aparentando que “todo está limpio”, pero  sin embargo huele mal. Así, mientras sigan existiendo habrá que preguntarse:

¿Son los centros de menores lugares que brinden protección a lxs niñxs? ¿Son los centros de menores u hogares la solución para las manifestaciones de los conflictos sociales-económicos y políticos? (ver anexo 31) Y la respuesta en ambos casos será un rotundo no; ciertamente estos lugares cumplen una función, pero ¡no la de proteger a lxs niñxs! los centros de menores son el lugar de castigo para  asustar a quienes no tienen familia o para segregar familias que no alcanzan a dar de comer a sus hijxs; son el espacio que el sistema proporciona para esconder sus más grandes falencias, para someter a quienes se rebelan en todas sus formas y especialmente aplastar a quienes están en una etapa de formación de conciencia; los centros y hogares de menores –lo mismo que las cárceles- son un violento instrumento de dominación en manos de burócratas institucionalizadxs sedientxs de cuidar sus pequeños puestos de trabajo.

La Violencia simbólica e institucional en los “hogares de menores” es un arma de lxs cobardes y pusilánimes y una forma de venganza efectiva de lxs poderosxs, ejecutada en manos de tercerxs asalariadxs (ver anexo 32) que viven del sufrimiento de niñxs y adolescentes porque no valen para otra cosa.

NIÑXS QUE INFRINGEN LA LEY

Como cualquier otra institución, el Estado represor necesita perpetuarse y etiqueta como “delincuencial” toda conducta transgresora del mismo E$tado: es decir, mientras alguien que por las circunstancias de pobreza en las que se encuentra se ve obligadx a robar un poco de comida es consideradx un criminal, una transnacional o un banco que robe los recursos de una nación completa seguirá siendo legal, ahí está el caso argentino el año 2001 con el llamado corralito, donde bancos nacionales, el banco mundial y el FMI retiraban sus activos de dicho país y vaciaban las arcas fiscales y ahorros particulares de todas las personas. (Las leyes, como la R.P.A – responsabilidad penal adolescente N° 20.084- siempre han existido para defender los intereses de las clases privilegiadas en contra de los intereses de lxs desposeídxs, en razón que la “Justicia” jamás ha estado, ni estará al servicio del pueblo).

Utilizando todos los medios de comunicación masiva al servicio del poder, nos bombardean con la idea que existe un alto índice de delincuencia, que se hace necesario reducir la edad para responsabilizar a lxs niñxs y adolescentes, se anuncian más sistemas de seguridad, más policías y cárceles para combatirla, tanto así que el ente internacional de protección de la infancia (Unicef) (ver anexo 33) valida este discurso. Se sigue aumentando la militarización de territorios mapuche y de ciudades del país: con todo, las cifras que reflejan la supuesta delincuencia no disminuye…bajo el pretexto de la inseguridad se esconde toda la artimaña del control social y el uso cada vez más desmedido de la fuerza publica en la represión de quienes resisten, criminalizando y castigando a lxs luchadorxs sociales únicamente para poder legitimar acciones brutalmente represivas.

La pena y el castigo es la columna vertebral del sistema de protección institucional, pues en la practica toda la estrategia de acción de los “hogares de menores” o CTD (Centros Transitorios de Detención o Cárceles de Niñxs), están basados en la acción de condenar una condición social endémica, es decir, propia y desde dentro del sistema capitalista. La noción de castigo está estrechamente ligada a la de obediencia y la de pena para aquellxs que desentonan con el orden socio-económico impuesto desde arriba. Desde pequeñxs nos enseñan que debemos temer y –por esto- obedecer a la familia, la escuela, la iglesia, al jefe en el trabajo; respetar las leyes y a los gobiernos; en resumen, debemos obediencia a  la autoridad y si la cuestionamos merecemos sufrir las penas del infierno ya que desde pequeñxs nos atemorizan a no salirnos de las pautas de crianza, modelos estructurales que impone un sistema, obediencia hacia seres superiores, siempre bajo castigo, amenazando contra la integridad física y/o mental a lxs niñxs, para no solo mantenernos aisladxs de la sociedad sino también para de tal forma someter a la obediencia y el miedo constante, como en el caso de que las familias que no pueden hacerse cargo de sus hijxs, deben sufrir el castigo de la separación; en el caso de lxs niñxs que “no se adapten” a reglas de adultxs o del mismo Estado, como ocurre con la infancia de un/a niñx por ser mapuche (ver anexo 34), donde abunda el sin criterio, deben sufrir con el encierro (ver anexo 35).

Nosotrxs no compartimos esta idea de autoridad, por el contrario, alentamos el espíritu de rebeldía, alegría y desobediencia ante este orden establecido; sencillamente creemos en la abolición de las jerarquías y en que sólo cuando empecemos a vivir en libertad, sin opresión y explotación de ninguna clase, cuando todxs podamos vivir dignamente sin ambicionar las posesiones y privilegios que el sistema otorga a una ínfima minoría, seremos capaces de comprobar  que no necesitamos de cárceles, de leyes ni de policías (ver anexo 36), para poder vivir en armonía.

POR QUÉ EL LLAMADO A SOLIDARIZAR ACTIVAMENTE

La prisión se manifiesta mas allá de sus murallas y en nuestras vidas de manera constante: de alguna u otra forma todxs somos rexs del Estado; permanecemos controladxs y vigiladxs diariamente por los organismos de inteligencia, profesorxs en aulas, nuestrxs vecinxs, la sociedad de consumo… todxs juntxs estructuran el panóptico de un sistema de dominación en el que el poder nos mantiene monitoreadxs para custodiar que mantengamos las mentes ocupadas en la estupidez de lo accesorio en lugar de atesorar lo verdaderamente importante: la libertad. Sin libertad no hay humanidad. Sin libertad no somos nada.

Aferradxs a la Libertad de hacer con nuestras vidas lo que creemos correcto, como colectivo Ruka Inche estamos dispuestxs a comprometer nuestra acción en la materialización de nuestras ideas, que sabemos son compartidas por muchxs, por lo que hemos asumido la tarea de reconstruir un espacio social liberado para niñxs y adolescentes en situación de des-protección y contribuir con la experiencia a que otrxs puedan replicar el trabajo en cualquier otro lugar pero –responsablemente- somos conscientes de que el tiempo apremia y  que cada minuto que demoramos significa riesgo para niñxs en situación de calle, expuestas a condiciones insuficientes para asegurar la vida… De ahí la urgencia de acelerar las redes y extender los compromisos.

En Melipulli contamos con los cojones/los ovarios; en la calle se encuentran lxs primerxs habitantes de esta Ruka Inche: existen lxs niñxs y también personas adultas dispuestas a cuidarlxs y privilegiarse de presenciar cada proceso de desarrollo, pero para ello, se hace imprescindible materializar nuevamente un espacio para trabajar en solidaridad. El llamado es a superar la Falta, se necesita la casa.

(Este escrito no pretende ser mas que la ratificación de algunas ideas y experiencias colectivas compartidas en los últimos  meses y la expresión abierta a sumarse a una forma de solidaridad concreta)

Territorio de Melipulli, primavera de 2012.

Gracias por su solidaridad.

Agrupación cultural educativa deportiva Ruka Inche

Más informaciones en:



Cuenta de apoyo a resistencia:  N°  82860018493, Bancoestado, Chile

A: Agrupación Cultural Educativa Deportiva Ruka Inche

Estos son algunos de los trabajos audiovisuales que hemos realizados con lxs niñxs, para que puedan ver y difundir:

Documental " DE LA CUNA A LAS REJAS... Solo por Ser Pobres "

VERSION ON-LINE (es una versión "protegida" donde fueron omitidas las imágenes de los rostros de sus protagonistas para protegerlxs de represalias por emitir sus testimonios)

Presentación de LA RUKA INCHE por parte de lxs Niñxs de la residencia (parte de los talleres que realizamos con lxs niñxs)

Micro documental: JOSÉ HUENANTE ¿DÓNDE ESTÁ? (cuenta el caso de un niño mapuche que es considerado el primer caso de detenido desaparecido en democracia, secuestrado por policías y de eso ya van 7 años de impunidad)

Anexos:

12           http://halabedi.org/?p=5158