"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

sábado, 27 de octubre de 2012

El delegado del gobierno en Galiza justifica la brutalidad policial contra un sindicalista en Ferrol.

El pasado 4 de octubre, una protesta del sindicato CIG se desarrolló en la localidad coruñesa de Ferrol, como respuesta al acto de apertura de la campaña electoral del infame Partido Popular. Durante dicha protesta (que se desarrollaba de forma normal hasta que la madera intervino) se produjo una fuerte carga policial en la que hubo varias personas heridas y detenidas. Una de esas personas es Xesús A. López Pintos, quien ocupa el cargo de secretario comarcal de la CIG en la zona de Terra de Trasancos. Xesús sufrió amenazas y golpes de la policía incluso cuando ya estaba reducido e inmovilizado, y denunció además, una vez liberado, los malos tratos de los que fue víctima en comisaría, donde mientras permanecía bajo custodia, continuaron los golpes, los insultos (tanto hacia él como hacia sus ideales independentistas y hacia la propia organización sindical) y las amenazas.

La noticia llegó finalmente incluso a los medios burgueses, aunque esto, en mi opinión, tiene su razón de ser en el hecho de que los cámaras de varios medios de comunicación presentes durante los hechos fueron así mismo increpados por los maderos por el simple hecho de grabar su actuación al más puro estilo de los grises en las postrimetrías de la dictadura franquista y comienzos de la "democracia". Así, y aunque no me guste hacerlo, pues se trata de un medio burgués y manipulador, dejo un vídeo obtenido de un telediario de La Sexta donde podéis observar algunas imágenes de la actuación de los bastardos de la UIP (Unidad de Impresentables con Porra):


Para más inri, conviene señalar que fuentes de la ciudad de Ferrol identifican al madero macarra con un conocido neo-nazi de la zona, aunque esto no está confirmado. En cualquier caso, su comportamiento no desmiente precisamente los rumores, y menos si atendemos a las declaraciones de Xosé que relató que, una vez le introdujeron en el vehículo policial, le dijeron "ya verás cuando estés en comisaría", y que una vez allí, continuaron con cosas como que iba a estar allí 48 horas comiendo mierda o "lxs de la CIG sois unxs hijxs de puta y os vamos a matar" (según ha contado tanto él mismo como el medio Galiza Livre, de donde yo saco la mayoría de información y cuyo artículo podéis encontrar aquí, en galego reintegrado).

Todo esto viene al hecho de que el señor Samuel Juárez, delegado del gobierno central en Galiza, ha justificado la brutalidad policial con que supuestamente la protesta sindicalista sería ilegal y además, lxs manifestantes estarían, supuestamente, actuando de forma violenta, insinuando que los antidisturbios simplemente se habían defendido de acuerdo con la ley. Eso de que lxs manifestantes actuaron "de forma violenta" es falso, y si bien hubo gente que se encaró con la policía, esto no sucedió hasta que la madera empezó a repartir empujones, hostias e insultos por doquier. Yo lo único que sé es que si voy por la calle pegándole hostias gratuitamente a la peña, tarde o temprano me van a romper la cara. Pues si la policía va de lista, cuando les devuelvan las hostias que no lloriqueen. Quizá el problema es que la ley sigue siendo democráticamente fascista, o que lxs maderxs siguen siendo unxs perrxs sarnosxs babeando por unas migajas, putxs esclavxs satisfechxs de la peor calaña, capaces no sólo de no luchar contra el capital que genera su miseria y el Estado que la gestiona, sino de actuar para defender a quien les explota.

No sois seres humanxs, carecéis de alma, de corazón, de identidad, de principios. Sois simples máquinas de obedecer, de reprimir y matar. Yo mismo recuerdo como si fuera ayer aquella ocasión cuando, mientras me tomaban los datos y yo explicaba por qué consideraba que había actuado de forma justa (y hablamos de justicia social, no de vuestra paradójica justicia al servicio de la injusticia), el madero me mandó callar con prepotencia (aunque lo raro sería que lo hubiese hecho con amabilidad) y añadió que "la ley es la ley" y que un "agente de la ley" ha de actuar "de acuerdo a la ley y no según sus principios". Pues bien, lo único que os merecéis es toda nuestra rabia, nuestro más profundo desprecio y una venganza digna, por todos los siglos de explotación, miedo, impotencia, humillación y rutina a la que habéis sometido a lxs oprimidxs. No sois más que escoria. A este hombre le llamasteis "acojonado", pero aquí lxs únicxs que no se atreven a salir con el número de placa, que no se atreven a dar su nombre y que cuando salen a la calle sin uniforme y sin armas van mirando a los lados y atrás, sois vosotrxs, cobardes.

A pesar de mis importantes y más que numerosas discrepancias y diferencias políticas con el sindicato CIG (Confederación Intersindical Galega), al cual pertenece la víctima de esta historia, he creído conveniente difundir la presente noticia en este espacio por considerarla relevante en cuanto prueba, una vez más, la forma en que el Estado justifica, sea como sea, los excesos de sus mercenarios, echando balones fuera y culpando siempre a quien únicamente protesta contra las injusticias y los atropellos a los que este sistema opulento, criminal e inhumano les somete cada día.

Maderxs, Cerdxs, Asesinxs.