"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

domingo, 21 de octubre de 2012

Dictadas las condenas contra los presos de la lucha callejera Cristóbal Franke "Mono", Víctor Conejero y Gonzalo Zapata.

El pasado 2 de octubre terminaba el juicio contra los tres compañeros, acusados de propinar una fuerte paliza a un madero que iba a caballo durante unos disturbios el 11 de septiembre de 2011, por el aniversario del golpe de Estado militar de Pinochet.

El 5 de octubre, el tribunal leí las respectivas sentencias, que quedaron de la siguiente manera:

Gonzalo Zapata: 541 días de presidio menor en grado medio como co-autor del delito de maltrato de obra a carabineros causando lesiones menos graves.

Victor Conejero: 541 días de presidio menor en grado medio como co-autor del delito de maltrato de obra a carabineros causando lesiones menos graves

Cristóbal Franke "Mono": 2 años de presidio menor en grado medio, como co-autor del delito de maltrato de obra a carabineros causando lesiones menos graves.

Afortunadamente, el tribunal no reconoció los agravantes que pedía la fiscalía (alevosía y haber actuado dentro de un recinto religioso). Así mismo, tampoco reconoció como atenuante lo que la defensa llamó colaboración de los compañeros ante el tribunal. Esto es lógico pues los compañeros, de hecho, no llegaron a reconocer nunca a los tribunales del poder y por lo tanto se negaron a proporcionar nombres o datos que pudiesen luego reutilizar para montajes o que pudiesen ser concluyentes para nuevas represalias. Lo que sí reconoció fue la "irreprochable conducta anterior" de los compañeros y por ello les concedió el beneficio de la libertad condicional, descontando además de sus respectivas penas el tiempo que los compas Cristóbal y Gonzalo ya pasaron en prisión preventiva.

Los compañeros tendrán que estar sin embargo sometidos a control policial constante, firmas en comisaría periódicas y demás medidas restrictivas. Aun así eso es mucho mejor que cualquier cárcel.

“Lo hemos dicho antes, no reconocemos sus tribunales ni sus jueces que nos vengan a sermonear. Estamos orgullosos de lo que somos y nunca nos verán besar la bota del arrepentimiento. Podrán dictar condenas para intentar domesticar nuestra voluntad, mas solo perderán el tiempo. Al igual que los ríos en temporadas de lluvias, por mas que intenten controlarlos, el cause desborda todo limite y sigue su curso porque es salvaje" Palabras de los compañeros.