"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

martes, 23 de octubre de 2012

Declaración del compañero Jose Rodríguez en el juicio contra Lucha Revolucionaria.

A continuación, difundo la declaración que el compañero Jose Rodríguez realizó en el juicio de Lucha Revolucionaria a favor de lxs compas juzgadxs (dos de lxs cuales, Nikos y Pola, siguen prófugxs junto a su pequeño hijo, ¡que vuestras alas se agiten lejos de sus rejas!) en Atenas, hasta donde el compañero viajó desde Madrid para prestar su participación en la defensa de lxs compañerxs de Lucha Revolucionaria.

Una reflexión que no tiene desperdicio. Recomendada sin duda.

Todxs somos Lambros Fountas.

Sacado de Contrainfo (aquí):

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La guerrilla es una forma de lucha contra el orden establecido que viene de lejos. En el Estado español es bien conocida con ese nombre hasta los tiempos de la dictadura del general Franco.

Guerrillerxs fueron lxs llamadxs “maquis”, militantes anarquistas como Wenceslao Jiménez Orive, Ramón Vila Capdevila, Marcelino Massana, Cesar Saborit, Francisco Sabaté Llopart o José Lluís Facerías, que hasta 1963 continuaron el combate contra el fascismo y el capitalismo iniciado el 18 de julio de 1936, cruzando continuamente la frontera francesa en dirección a Barcelona cargados con mochilas llenas de armas, propaganda y material de imprenta para las publicaciones clandestinas.

Otros grupos como el de Francisco Ponzán Vidal, asesinado por la Gestapo en Francia el 17 de agosto de 1944, ayudaron a evadirse, en colaboración con lxs aliadxs, a miles de judíxs y otrxs perseguidxs del régimen nazi.

Todxs ellxs sin excepción fueron acusadxs de “terroristas” y “bandidxs” por los medios de comunicación del régimen de Franco.

Años antes también fueron considerados “terroristas” y “bandidos” hombres de acción del anarcosindicalismo catalán como Buenaventura Durruti, Ricardo Sanz, Aurelio Fernandez o Juan García Oliver, miembros de los grupos “Los Solidarios” y “Nosotros”, autores de las muertes del gobernador de Bilbao Regueral y del Cardenal Soldevilla (implicados en la creación de los grupos de pistoleros de la patronal responsables del asesinato de Salvador Seguí y de decenas de sindicalistas entre los años 1918–23).

“Los Solidarios” fueron también los autores del asalto al Banco de España en Gijón y del intento de dar muerte al Rey de España Alfonso XIII en 1926.

Estos mismos hombres de acción posteriormente estuvieron a la vanguardia de las fuerzas populares que en la calle detuvieron el golpe de Estado fascista del 18 de julio de 1936, que desencadenó la más profunda revolución anarquista que haya visto nunca hasta la fecha la humanidad.

“Pistoleros” fueron llamados también militantes anarquistas como Pedro Mateu, Ramón Casanellas y Lluís Nicolau, que dieron muerte al presidente del gobierno Eduardo Dato en 1921, responsable del asesinato de decenas de detenidos sindicalistas en Cataluña y otras regiones mediante la aplicación de la “ley de fugas”.

Muchos otros “pistoleros” (en realidad, militantes de la CNT) actuaron en ese periodo (1918-1923) enfrentándose con las armas en la mano a los patrones que se negaban a aceptar las justas reivindicaciones obreras de aquellos años (jornada laboral de 8 horas, aumentos de salarios, condiciones de vida dignas) en una lucha que dejó centenares de muertos en ambos bandos.

“Gangsters” llamaron los medios de comunicación y buena parte de los grupos de oposición democrática a Salvador Puig Antich y a Oriol Solé Sugranyes, miembros de los MIL-GAC (Movimiento Ibérico de Liberación – Grupos Autónomos de Combate), grupo que colaboró con las luchas obreras recaudando fondos mediante las expropiaciones a Bancos y realizando ediciones de textos de formación para la clase obrera.

Puig Antich fue asesinado por el fascismo mediante el garrote vil el 2 de marzo de 1974; Oriol Solé fue asesinado en las cercanías de la frontera francesa por la Guardia Civil, disparándole cuando se encontraba de espaldas y desarmado tras la espectacular fuga por las alcantarillas de la cárcel de Segovia de una treintena de presos políticos en abril de 1976.

Tras sus muertes fueron reivindicados como “mártires” de la causa antifascista por buena parte de la oposición democrática que no quiso colaborar con ellos en vida por sus posiciones netamente anticapitalistas.

El periodo de la “transición a la democracia” tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 no mejoró la situación; el tres de marzo de 1976 cinco obreros mueren y decenas más son heridos de bala por la Policía Armada española en la ciudad de Gasteiz (Vitoria). ¿Su crimen? Participar en una asamblea pacífica en el marco de una huelga que duraba tres meses. La prensa española y lxs portavoces del gobierno hablaron de la “violencia” de lxs obrerxs para justificar su alevoso asesinato.

188 personas fueron asesinadas en el periodo 1975–83 por la Policía y los grupos terroristas fascistas. Muchos de estos crímenes quedaron impunes.

Agustín Rueda Sierra, compañero anarquista y autónomo que fue detenido en 1978 mientras cruzaba la frontera desde Francia junto a otro compañero portando unos explosivos (continuando de esta forma la lucha de lxs “maquis”) fue torturado hasta la muerte por los carceleros de la prisión de Carabanchel (Madrid) el 13 de marzo de ese mismo año, tras descubrirse en el interior de la prisión un túnel que iba a servir para la fuga de lxs miembros de COPEL (Coordinadora de Presxs en Lucha), organización asamblearia creada por lxs presxs sociales para reclamar amnistía y profundas reformas del sistema penitenciario.

En 1982 el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) llega a La Moncloa. En 1983 surge el GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), organización para-policial responsable de secuestros, torturas y 23 asesinatos de refugiados vascos y ciudadanos franceses hasta 1987.

Altos cargos del gobierno socialista, policías y hasta un general de la Guardia Civil fueron condenados muchos años después por las actividades del GAL; sin embargo, de los centenares de años a los que fueron condenados solo cumplieron una mínima parte, estando actualmente en libertad la mayoría de los condenados por el terrorismo de Estado.

Tampoco hubo condenas para los que asesinaron con 113 disparos de sub-fusil a cuatro miembros de los C.A.A. (Comandos Autónomos Anticapitalistas) en la emboscada y fusilamientos de Bahía de Pasaia el 22 de marzo de 1984. La versión oficial habló de “tiroteo” entre “terroristas” y Fuerzas de Seguridad. Así es la calidad de nuestra democracia.

Desde el 11 de septiembre del 2001 la lucha contra el “terrorismo” se encuentra en el epicentro de las políticas de represión y criminalización de la resistencia en general, sea pacífica o no. Es obvio, pues, que las leyes y políticas “anti-terroristas” son aplicadas para defender el Sistema económico, político y social vigente.

Son lxs poderosxs, y sus portavoces oficiales en los medios de comunicación, lxs que determinan qué es un “acto terrorista” y qué no. Para ellxs, para vosotrxs, los bombardeos de la OTAN, las políticas económicas que condenan a la esclavitud a millones de personas en el mundo o las brutalidades policiales no son actos de terrorismo, y si lo son los actos de resistencia a esta barbarie o la mera intención de hacerlo.

Estamos orgullosxs de la historia de lucha y resistencia del movimiento libertario-anarquista, y no renegamos ni de lxs hombres/mujeres de acción, ni de la guerrilla. No les consideramos “terroristas”. Les recordamos como compañerxs que dieron lo mejor de sí mismxs en la lucha contra el capitalismo y el Estado, en la lucha por la liberación de la clase oprimida a la cual pertenecemos.

Hoy en día, el capitalismo ha vuelto a mostrar su auténtico rostro criminal y anti-popular. Bajo el yugo de las políticas económicas neo-liberales, muchxs están volviendo a sufrir condiciones de vida intolerables. Muchxs también están volviendo a descubrir la cortina de humo que esconden los términos “terrorismo” o “violencia”, lanzados desde arriba como arietes contra los movimientos de lucha que surgen hoy en día.

En este sentido, yo y otrxs compañerxs libertarixs-anarquistas, consideramos plenamente válidas las motivaciones por las que Lucha Revolucionaria ha pasado a la acción. Les consideramos como dignxs herederxs de un amplio movimiento de lucha, en Europa y fuera de ella.

Herederxs de las luchas de nuestrxs “maquis”, nuestrxs milicianxs y nuestrxs hombres/mujeres de acción, herederxs en la idea de combatir por todos los medios al capitalismo criminal, herederxs en la idea de una sociedad más justa e igualitaria, donde la explotación y la injusticia sean abolidas.

En el Estado español, la figura de Nikos Maziotis es bien conocida en los medios libertarios-anarquistas desde el año 1999, por el movimiento de solidaridad generado tras su arresto por el fallido atentado contra el Ministerio de Industria y Desarrollo, movimiento en el cual yo y otrxs compañerxs participamos mediante la difusión de comunicados.

En la actualidad, otro movimiento de solidaridad similar se ha creado con la organización Lucha Revolucionaria, tras el asesinato de Lambros Foundas y los arrestos. He tenido la suerte de conocer este año a lxs compañerxs Nikos, Pola y Kostas, y desde luego están a años-luz del estereotipo del "terrorista sanguinario" con el que nos bombardean los media.

Por esto también les consideramos herederxs en la distancia, ya que nosotrxs, la clase oprimida, lxs trabajadorxs, lxs excluidxs, no tenemos patria: nuestras aspiraciones, nuestras luchas y sueños de libertad son los mismos en el Estado español, en Grecia o en la América latina: mismo es el enemigo en este mundo globalizado, y misma es la respuesta popular, que no se frena ante su criminalización y su represión.

Así, la solidaridad con lxs imputadxs en este proceso es parte integrante de la lucha internacional contra el Capitalismo y el Estado; un nuevo capítulo de la lucha individual y colectiva contra el dominio y la autoridad.

Y, desde nuestro punto de vista, no solo como libertarixs-anarquistas sino también como excluidxs y explotadxs, nuestra lucha es justa y necesaria, y solo puede ser juzgada por nuestrxs iguales.

¡Viva la lucha revolucionaria!

¡No Pasarán!

Madrid – Atenas, septiembre 2012.