"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 11 de octubre de 2012

Calama (Chile) Otra muerte en prisión.

Fuente: Refractario (aquí)

En Chile, mientras unos carceleros denuncian a los suyos cuando estos "abusan de autoridad" (su simple existencia constituye un abuso, pero bueno... hay quien prefiere abusar doblemente, como podéis leer aquí por ejemplo), otros callan y cuando romper el silencio se hace necesario para salvar vidas inocentes, el silencio cómplice se convierte en un arma mortal que utilizan los Estados para que nadie cuestione la ideología dominante ni sus imágenes e ídolos, y así asegurarse de que estas sigan matando y torturando impunemente a quien es perseguidx por ser pobre.

Es el caso de Hilda Mora Cuadros, de 31 años de edad y presa en el talego de Calama (norte de Chile) donde cumplía condena por delitos contra la propiedad (en concreto, robar para comer, es decir, asaltar la imagen de propiedad privada que fundamenta todas las injusticias y toda la podredumbre que deforma las relaciones en una sociedad capitalista, y no aceptar la situación de exclusión a la que se vio abocada por la catastrófica organización de ésta).

El pasado 2 de octubre, Hilda se encontraba castigada en una celda de aislamiento por tener en su posesión un teléfono móvil (lo cual va contra las normas de la prisión). Cuando el carcelero encargado de entregarle los alimentos en mal estado y en poca abundancia que las instituciones osan llamar "desayuno" pasó por su celda, se la encontró muerta, y denunció que Hilda se había suicidado con sus propias ropas (no esclareció la manera, pero imagino que por asfixia, ya que no se me ocurre ninguna otra forma de utilizar la ropa para matarse). Aquí habría que investigar qué hay de verdad y qué hay de mentira en la versión del carcelero, pero ya que como todxs sabemos estas cosas rara vez son analizadas en profundidad (por no decir nunca), habrá que conformarse con seguir luchando hasta tirar abajo la última prisión y vengarnos contra el/la últimx carcelerx.

Hilda Mora Cuadros, descansa en paz. Una cama vacía en la prisión es una vida mutilada y desvanecida.
La inducción al suicidio es asesinato...