"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 8 de octubre de 2012

Barricadas y disturbios en Asturias en el 78º aniversario de la insurrección de 1934.

Según ha informado Abordaxe (aquí) a través de varios medios, el pasado 5 de octubre, como conmemoración de la fecha en que comenzó la insurrección asturiana del 34 (un movimiento de aspiración revolucionaria sofocado por la república burguesa y ultraderechista de la CEDA presidida por Lerroux), alrededor de 20 encapuchadxs con pancartas cortaron con neumáticos en ambos sentidos la autopista de Huerna a la altura del kilómetro 59, y luego incendiaron las barricadas. Permanecieron allí y cuando aparecieron las fuerzas represivas, parapetadxs tras la barricada y con lienzos con lemas como "Ni paro, ni miseria, ni estafas al pueblo", lxs revoltosxs las atacaron con lanzamiento de objetos contundentes y de cohetes pirotécnicos. Los enfrentamientos se prolongaron durante más de media hora hasta que la llegada de un helicóptero policial obligó a desaparecer a lxs insurrectxs.

Los sindicatos se desvincularon en masa de la acción (cómo no... vende-obrerxs y barricadas nunca pueden ir juntos) y por lo reflejado en diversos medios tanto del régimen como de una onda más presuntamente "alternativa", esta podría ser cosa de trabajadorxs y paradxs que simplemente están hartxs de esta situación, mientras algunos medios especialmente casposos especularon asociando la pequeña revuelta a lxs "indignad@s". No obstante, lxs "Indignad@s" no tienen nada que ver, pues son quienes ahora, tras lo del congreso el 25 y 26 de septiembre, representan el sector más dócil y manso del espectáculo altermundista, que trata de devolver a los altares del pensamiento-masa la delación y el chivateo contra "lxs violentxs" y de retroceder todo lo andado cuando las luchas mineras demostraron de nuevo la validez y necesidad de la respuesta contundente, reconfigurando el imaginario popular para que todo marche de acuerdo a que nunca se logre cambio sustancial alguno (y de ese modo, perpetuar sus aspiraciones de democracia liberal y de Estado de bienestar, sin comprender en absoluto la realidad social que vivimos y obstaculizando de manera sempiterna el avance de los postulados revolucionarios y que busquen de una vez por todas prenderle fuego a este sistema y su mundo). Voy a insistir por enésima vez en que para mí las luchas mineras son criticables en mogollón de puntos, empezando porque son reformistas (la mayoría sólo querían volver al trabajo, sin cuestionar las estructuras del sistema) y porque el trabajo al que buscan regresar supone la extracción de minerales de la tierra que deriva en serios daños para el medio ambiente, pero sin lugar a dudas tenemos que reconocerles el mérito de poner de nuevo sobre la palestra mediática el debate sobre la violencia revolucionaria.

La protesta fue, una vez más, fruto de la rabia que esta sociedad enferma y sus paradigmas alimentan día tras día. Hablarán de violentxs, de terroristas de baja intensidad, de radicales, de anti-sistema, pero en el fondo los disturbios no son sino una consecuencia de los abusos de este sistema, una consecuencia directa de toda la violencia que día tras día nos vemos obligadxs a padecer, y que aunque no sea directa en tanto que no la percibimos a través del dolor físico, es igualmente humillante, atroz, injusta y por supuesto, intolerable. Sean quienes sean, una vez más, las barricadas nos regalan una sonrisa cómplice al leer tan grata noticia. Que se extienda pronto...

¡Que vuelvan aquellos años salvajes!, ¡huelga general y revolucionaria!