"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 11 de octubre de 2012

12 de octubre. Concentración por la muerte de Diego Viña en Arteixo (A Coruña)

Coincidiendo con la misa de la patrona de la guardia civil, la iglesia de la localidad de Arteixo (provincia de A Coruña, Estado español) vuelve a convertirse un año más en el escenario para exigir la verdad sobre la muerte de Diego Viña. Pese a que podéis encontrar más información al respecto del caso de Diego Viña en este blog aquí y aquí, resumiendo, Diego Viña era un joven que ingresó el 8 de octubre de hace 8 años en los calabozos del cuartel de la guardia civil en Arteixo, después de que su padre, ex-guardia civil con problemas con la bebida, le denunciase por un presunto delito de malos tratos en el ámbito familiar, siendo detenido y puesto bajo custodia de lxs maderxs (su madre refutaría posteriormente y en varias ocasiones la existencia de tal delito, quejándose sin embargo de forma clara de muchas actitudes del padre denunciante). Todo lo que pasó luego es un misterio. Se sabe que le negaron el tratamiento médico que el joven necesitaba, y que aunque a pesar de eso sufrió una crisis nerviosa, siguieron sin proporcionárselo, además de negarse a trasladarle a un centro sanitario (negar la medicación que necesita una persona mientras permanece bajo custodia policial, así como negarse a trasladarle a un lugar donde pueda recibir atención médica adecuada son dos actos constitutivos de TORTURA, cuya responsabilidad recae directamente sobre la guarrada cerril, perdón, la guardia civil, no quiero ofender no me vayáis a matar a mí también). Por si fuera poco, durante el tiempo que Diego permaneció en calabozos las cámaras de vigilancia se apagaron (por lo que tampoco ha quedado registro audiovisual que permitan esclarecer su muerte).

Diego apareció en su celda ahorcado con sus pantalones. La versión de la guardia civil es que se suicidó, pero todo lo expuesto en el párrafo anterior, así como otras irregularidades póstumas tales como la desaparición de los pantalones con los que supuestamente él se ahorcó (yo es que me inclino más por la opinión de que no se ahorcó, sino que le ahorcaron). Por cierto, cuando los pantalones fueron requeridos en el juicio, uno de los maderos llamados a declarar se limitó a decir que los habían "tirado a la basura". Tiran a la basura una prueba de un posible caso de asesinato (o en cualquier caso, una prueba necesaria para investigar un suicidio) y no sólo no hay nadie que intente indagar dentro de las filas represivas, sino que las únicas personas que se atreven a rasgar el silencio impuesto por los medios de comunicación y sus mentiras (es decir, familiares y amigxs de Diego y algunxs anarquistas y/o personas solidarias) han sido objeto de represión en dos ocasiones.

Hace tres años, durante una concentración en memoria de Diego convocada por estas mismas fechas, el modesto contingente manifestante entró en la iglesia donde los picoletos celebraban su puñetera misa y cerraron durante unos instantes breves la puerta para luego gritar consignas. Pues bien, varias personas, entre las que se encontraba la madre de Diego (a la que sin embargo nadie hizo caso cuando exigía la verdad sobre la muerte de su hijo), fueron multadas por delitos de "retención ilegal" y "contra la libertad de culto". ¡Toma castaña!, ¡no sólo nos cargamos a tu hijo y no hacemos puto caso de tus denuncias! (que siguen esperando a que el Tribunal Supremo tenga tiempo de prestarles atención), sino que, además, ¡te multamos por protestar!

En fin, al año siguiente a estos hechos, la concentración tiene lugar una vez más y vuelve a haber multas para todo cristo, esta vez por "injurias a una institución del Estado" (o sea, por gritar "¡¡La guardia civil tortura y asesina!!" en el transcurso de la protesta).

Al año siguiente no hay multas, pero es básicamente porque lxs allí presentes, ante la amenaza de una nueva sanción bajo cualquier pretexto, deciden morderse los labios y dejar que hablen sus pancartas, mientras toda la piara de uniformados junto a sus familiares desfilaba por delante de lxs solidarixs que no olvidan a Diego ni olvidan quién le mató (la razón, simplemente, no se conoce, por lo que tampoco puede ser olvidada).

Por eso, un año más, es necesario recordar a Diego y dejar claro al Estado y a sus asesinxs a sueldo que ninguna muerte quedará impune. Mañana, día 12 de octubre, a las 12:00 de la mañana, frente a la iglesia de Santiago de Arteixo, concentración en memoria de Diego y de todxs lxs presxs y/o detenidxs que murieron estando bajo custodia por la negligencia manifiesta (o la brutalidad deliberada) de quienes carecen de escrúpulos, dignidad y valor para dar la cara.

Aquí podéis encontrar un audio donde habla la madre de Diego Viña junto a la madre de Xosé Tarrío (conocido autor del libro "Huye, hombre, huye: Diario de un preso F.I.E.S.", cuya lectura recomiendo encarecidamente a quien no le haya echado un vistazo, y muerto en la cárcel de Teixeiro, en la provincia de A Coruña también) y ambas comparten sus dolorosas reflexiones en la entrevista que concedieron a Kuartoscuro.