"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Sobre pacifismo, represión y colaboracionismo. Ni una agresión sin respuesta (venga de quien venga)

---- Antes de que leas esto, quiero aclarar que no se trata para nada de una condena generalizada de las personas que optan por los métodos no-violentos incluso cuando la policía les está agrediendo. Yo personalmente no creo que sea práctico ni positivo establecer jerarquías o caer en la especialización de los diferentes métodos y estrategias de lucha. Valoro tanto la necesidad de la violencia como la efectividad de la práctica no-violenta y la desobediencia civil en determinados momentos o espacios de revuelta. Por ello, respeto que alguien decida no lanzar piedras y comerse las hostias (aunque me resulta incomprensible).

Lo que ni respeto ni respetaré es a quien en nombre del pacifismo, y por no compartir sus perspectivas o sus herramientas de lucha, decide usar contra mí la violencia que rechaza utilizar contra lxs responsables de la mayor parte de nuestras desgracias. Es a esa gente intolerante, a ese "pacifismo" violento e imposicionista, a quien va dirigido el presente escrito.

Pancartas, carteles, brutalidad policial, una respuesta tímida... y montones de personas heridas, tanto manifestantes como transeúntes que, como sucedió en la estación de Atocha o en la propia calle, cometieron el error de cruzarse a los anti-disturbios, los cuales, puestos hasta las cejas de cocaína y sedientos de violencia, gratuita o no, agredieron y provocaron graves lesiones a más de uno (sirvan como ejemplo la chica con la pierna rota, o el tío con una lesión medular). También miedo, mucho miedo, a las hostias de la policía, a las multas, al talego, un miedo que hace papel mojado de aquellas pancartas con lemas que decían que el pueblo del Estado español había dejado de temer, y demás palabrería que demuestra que a la hora de la verdad, como decía Bertolt Brecht, nuestras derrotas sólo demuestran que somos pocos y pocas luchando contra la infamia, mientras al resto sólo les interesa reformar este maldito mundo, volver a su vida de consumismo e indiferencia sentadxs sobre ese sofá podrido pero a la par, tan cómodo, en el que tumbarse y ver pasar sin pena ni gloria sus días, mientras materializan (o tratan de materializar) más ilusiones de plástico.

Se habla en todas partes de que lxs que la liaron en Madrid respondiendo a la violencia policial eran policías secretas. Pues bien, eso es mentira. ¿Que había policías secretas infiltradxs?, pues sí, lxs había. Sin embargo, no todas las personas que, cabreadas, devolvieron alguna hostia, eran policías.

Pero lo peor de todo no es esto. No es la violencia indiscriminada de la policía contra todo el mundo, ni los montones de heridxs, ni el miedo que algunxs aún tienen (y en algunos momentos, tenemos) a situaciones límite en las que o tiras para delante (con todo lo que ello implica) o te largas. Tampoco son las acusaciones absurdas de que si vas con la cara tapada y lanzas piedras, automáticamente eres un/a putx estupa revienta-manis. No, lo peor es la actitud de según qué personajes que, hablando de pacifismo, imponen su modo de lucha sobre lxs demás. Su pretexto es variado, y va desde una empatía con la policía que roza el síndrome de Estocolmo, hasta estúpidas y ridículas consideraciones morales por las cuales prefieren dejarse apalear por los mercenarios que protegen los intereses de un sistema genocida, antes que devolver los golpes.

Lo peor es que, por si fuese poco soportar las retahílas, tan poco convincentes como hipócritas, de quienes al parecer se sitúan en una esfera de moral superior en cuyo interior creen adquirir la capacidad de dar lecciones a la peña, no contentxs con esto, se han dedicado a elaborar nuevas consignas como "Madrid a la lucha pero sin capucha", afirmando que, a partir de ahora, usarán la fuerza para aislar y retener a "lxs violentxs", sean o no polis. Es decir, que si la policía te pega, esta peña no responderá porque "es violencia", pero si tú lanzas una piedra a lxs perrxs del Estado, entonces se abalanzarán sobre ti porque eres "violentx".

Pues bien, yo no voy a hacer valoraciones sobre el resultado que ese sucedáneo de protesta ha tenido. Me importa un bledo, sinceramente, y podéis meteros vuestro reformismo de demócratillas por donde os quepa. A ver si despertáis de vuestro sueño social, Cenicientas, que va siendo hora y en este cuento no hay príncipe azul. De todos modos, quisiera hacer una advertencia: El victimismo ya no nos vale. Sabéis quién os roba, quién os explota y quién os conduce a una existencia miserable (os hemos visto con carteles, panfletos y pancartas donde lo decía claramente). Ahora, tras lo del 25-S, sabéis quién os pega y os ataca, y sabéis quién se defiende (y quién OS defiende) de las agresiones. No os servirá decir que eráis "ignorantes". Sabemos que actuáis en pleno uso de razón, y por lo tanto, como se os pase por la cabeza la idea de intentar reducirme a mí, o a cualquier/a compañerx, simplemente por ir encapuchadxs, como se os ocurra acusarnos de ser estupas por el mero hecho de comportarnos con dignidad, como penséis en atacarnos a nosotrxs por responder a las agresiones previamente recibidas de la policía sólo porque a vosotrxs no os parecen bien esos métodos y mientras aún por encima condenáis el ataque a la poli, en definitiva, como queráis pasaros de listxs, os prometo que vais a lamentar haberlo hecho. Se acabó el buenrollismo con tantx comeflores. O con nosotrxs o con ellxs. A ver si os enteráis, traga-amapolas, de que estamos en guerra y en las guerras o estás en un lado, o en otro, pero si estás en medio, al final, recibes golpes de todas partes. Quien avisa no es traidor. No olvidéis de qué lado de la barricada estáis, o lxs retenidxs seréis vosotrxs, pero en vez en comisaría, os van a retener en Urgencias. Espero haberme explicado con claridad.

Os vamos a bajar de la puta nube de algodón en la que vivís aunque sea prendiéndole fuego al cielo.

Para terminar esta entrada, quisiera reproducir el siguiente texto, encontrado en Mislata Contrainfo (aquí):

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La hegemonía de la No-Violencia.

La revolución es imposible. El avance imparable de la lógica de la no-violencia hace imposible el conflicto radical con el estado y sus esbirros.

Manifestantes “pacíficxs” rodean a un compañero señalándole con el dedo y acusándole de ser infiltrado, violento, etc.. por lanzar un petardo. La masa inepta trata de llevar al compañero hasta la policía para provocar su detención.

Este hecho, sucedido ayer en las movilizaciones de Madrid del 26-S, es una tónica que se viene repitiendo en todas las movilizaciones del ciudadanismo en el Estado español. Su clímax tuvo lugar con la toma de plazas del 15M y ha continuado a lo largo de las convocatorias de este año hasta llegar a las del 25-26S. La legitimación de lxs represorxs que el día anterior han agredido, coaccionado y secuestrado a las personas que se manifestaban en la calle, pone en entredicho los objetivos de este “movimiento” paralelo al 15M, sobradamente conocido por sus objetivos espectaculares y mediáticos, que lejos de proponer una alternativa real o una ruptura con el régimen de opresión democrática demandan una reformulación de la política  del Estado del bienestar y un lavado de cara del capitalismo occidental opulento.

La  desobediencia civil generalizada es un triunfo que como tal tiene que ser reconocido, pero ejercer la desobediencia civil como mero acto estético y/o espectacular, sin un trasfondo de voluntad de cambio social, se convierte en una legitimación del status quo actual. La hegemonía de la no-violencia y la criminalización de la acción directa son caldo de cultivo para la policía y los medios en su trabajo de recuperar para el sistema las protestas y convertirlas en un grotesco pasacalles que pide la transparencia democrática tan pregonada por la cultura occidental, en lugar dar cancha a la expresión de rabia producida por la miseria cotidiana.

Encontramos que, si bien nos es imposible dejar de salir a la calle para protestar contra la miseria que nos rodea y que nos pone la soga al cuello, debemos identificar a nuestrxs compañerxs de lucha en cada rincón, y esta gente que protesta legitimando a quien le agrede, al Estado que nos oprime y a una clase política que nos señala con el dedo y se mofa, son el enemigo.

Hartxs de la situación en las movilizaciones y de la represión y criminalización por parte de este tipo de personas “movimientistas”, debemos hacer piña y movernos en bloques propios, diferenciados de esta casta de masoquistas políticxs con quienes nos es imposible llegar a objetivos comunes.

El incremento de la protesta y la desobediencia debería, irremediablemente, llegar a degenerar las movilizaciones pacíficas en revueltas radicales puesto que la continuidad de las protestas generaría un colapso del pacto social que devendría en la represión generalizada, lo que debería generar una extensión de la solidaridad y la extensión del conflicto social, más aún en la situación actual de tardo-capitalismo en descomposición. Pero asumir que esto tendrá lugar por sí mismo es de una inocencia pasmosa, dado el control absoluto de la opinión pública por los medios y el monopolio de la violencia que detenta el Estado, apuntalado por el discurso de la no-violencia de los movimientos ciudadanistas, tales como el 15M y similares. La presión social contra la acción directa, acusando a compañerxs de infiltradxs, provocadorxs… ha provocado la disminución del conflicto hasta niveles asumibles por el estado como expresión legítima del pueblo, sin ningún tipo de repercusión general, lejos de una marginal estética de la protesta en los medios contra-informativos y videos en internet, y para la recuperación de las escasas escenas de violencia  legítima contra lxs represorxs en los media como la causa de las agresiones policiales, que la gente asume como las culpables de la situación social y de la represión por “lxs funcionarixs policiales”.

La no-violencia no lucha, pide. Pedir es autorizar a una persona o conjunto de personas a otorgar tus peticiones. Pedir es legitimar esta situación.

Por el fin de la democracia, por la anarquía.



Regicidio - No hay guerra, no hay paz.

Me asomo a la ventana y está todo asolado
no te das cuenta porque estás acostumbradx
lxs niñxs juegan en jaulas
y crecen en campos de exterminio
y lxs trabajadorxs se empeñan en mantener este estúpido teatro

No hay guerra, no hay paz (x4)

Nadie se rebela y todavía hay gente con el puño levantado
Nadie se rebela y todavía hay gente que cree que está cambiando algo

Nadie se rebela y todavía hay gente con el puño levantado
Nadie se rebela y todavía hay gente que cree que está cambiando algo