"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

sábado, 29 de septiembre de 2012

[Carta] "Ahora todxs somos personas non-gratas", por un/a anónimx detenidx en el desalojo de la okupa Delta (Tesalónica, Grecia)

Como dice el comentario introductorio de lxs compas de Contrainfo (aquí), 9 de lxs compañerxs detenidxs en el desalojo del prolífico centro social anarquista y okupado Delta, en el corazón de la metrópolis de Tesalónica, en Grecia (aquí la noticia en este blog), fueron puestxs en libertad tras pagar fianza. Todxs están acusadxs de varios delitos menores, por los cuales les han impuesto penas suspendidas de prisión (de 3 a 16 meses) y tres años de libertad condicional. La cantidad total de la fianza es de 7950 €. Sin embargo, es importante decir que un compañero extranjero permanece bajo custodia todavía, puesto que, según testificó un madero en el tribunal, tendría pasaporte falso, algo que lxs compañerxs no saben si es cierto o no, pero que desde luego afecta muy negativamente al compañero, de origen colombiano según el texto que sigue a continuación, recibido en el correo de Contrainfo y escrito por un/a anónimx que se encontraba entre las personas detenidas. El escrito incluye reflexiones de esa persona sobre toda la farsa sobre la cual se fundamentó el desalojo y sobre los duros momentos que vivieron durante su detención.

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Ahora somos todxs “persona non-grata”

Jamás he visto a un hombre
que mirara con tan ávidos ojos
esa tienda diminuta y azul
que los penados llaman cielo
– Oscar Wilde, Balada de la cárcel de Reading

Compas, ¿qué puedo decir sobre los últimos días?, a parte del teatro del absurdo, ¿necesito decir más? Desde el primer día en un juicio kafkiano, a la sociedad del espectáculo por fuera de nuestra puerta principal, nadie puede empezar a entender que la Junta nunca desapareció hasta que tiene una pistola apuntándole a la cabeza a primera hora de la mañana, la cabeza golpeada contra la pared, arrojada al suelo bajo una lluvia de patadas con las botas, en un espectáculo de pantomima hollywoodiense, que tiró abajo la fachada de la democracia griega mostrando su verdadera cara fascista. ¿A quién se creían que habían encontrado cuando entraron al edificio todos encocados?, ¿a terroristas? No, ¡lxs verdaderxs terroristas son lxs del Parlamento que dieron la orden!

Lo que se dio en Delta no fue un acto terrorista, fue un intento de crear un mundo diferente del que dirigen el Estado y el Capital, de tomar el control de nuestras vidas, contra la muerte lenta de todxs en este sistema. Fue un espacio liberado para existir en libertad, para vivir de verdad. No hicimos esto solo por nosotrxs, sino que estábamos abiertxs a la comunidad que nos rodea, más de lo que jamás estará un/a políticx.

Dentro de los pasillos de la ley y la moral, fuimos sometidxs a la tortura de la sociedad-cárcel del Estado en su forma concentrada, diseñada para destrozarnos hasta que gritáramos piedad, ¡pero nos negamos! Incluso cuando nos forzaron a dar las huellas dactilares, no cedimos, con 20 maderos de la MAT en una sala y una pistola en la cabeza, doblándonos el cuerpo de tal forma que no dejaran daños duraderos que anulasen sus registros ante un tribunal.

Dentro de las celdas, segregadxs, a las mujeres se las dejaba salir de la celda, como si el sexismo no fuera una sorpresa incluso en el sistema carcelario, sin considerarlas una amenaza en comparación con el otro sexo. Escondidxs durante horas y horas de lxs presxs sociales, como si fuéramos un virus listo para propagarse, hicimos nuevxs compas en las celdas de comisaría, naturalmente, como si fuéramos todxs el germen de un sistema enfermo. Llegaron a nuestros oídos historias de brutalidad policial hacia todxs lxs prisionerxs, de confesiones forzadas a base de palizas. Aun así, con todo esto, no has sentido la alegría de la solidaridad hasta que no has oído a lxs compas gritando desde fuera, mientras gritas tus pulmones se vuelven a secar, la energía de las celdas volviendo a la vida después de cada consigna.

Como nota adicional, lxs cerdxs decidieron arrojar a nuestras celdas, como medida extra, a dos yonquis camellos chivatos. Esas caras las habíamos visto después de salir de la plaza Rotunda, el llamado victorioso campo de batalla que los maderos han llenado de yonquis y secretas en cada esquina. No hace falta decir que nos quitamos de su vista en seguida, sin permiso de nuestros carceleros, para evitar que se nos mancharan las manos de sangre, o peor, que nuestras palabras llegaran a sus oídos. Dejemos una cosa clara: el Estado puede reclamara cualquier plaza o zona que quiera, pero no son más que símbolos, espacios físicos; nuestro rechazo es mucho más que eso. Por eso, que el jefe de policía se pavonee por Rotunda rodeado de una docena de maderos de la MAT; que la pueble de chivatos, somos mucho más que eso.

El proceso judicial no fue más que un tribunal militar, aunque hasta un tribunal militar habría sido más preciso en el tratamiento de las pruebas. Los jueces ya se habían aclarado sus mentes burguesas con órdenes expedidas desde arriba, sin piedad, como exigió el Ministro de Orden Público y Justicia, pero no esperábamos menos y nunca pedimos su piedad. Esto es la democracia, la que ignoró el hecho de que el pasaporte de un(a) compa de Colombia fuese juzgado falsamente por la madera, que no tenía ningún derecho a ello. La prueba demostró que la identificación de esta persona es auténtica. Solo querían un rehén, arrebatadx de nosotrxs justo al final sin que lo supiéramos. Así funciona la bendita democracia, y no esperábamos menos.

La peor consecuencia posible de este espectáculo es que nos divida.

La encarcelación nos unió a lxs compas, yo incluidx, incluso a pesar las diferencias de opinión. Cuando toda la bota de la opresión cae sobre nuestras cabezas, todas las tendencias, rivalidades, conflictos internos –y me refiero a todo el mundo– pierden el sentido, son más dañinas que constructivas. Vendrán tiempos peores, no cabe duda, mientras el Estado intente infligirnos más miseria, mientras nos esclavice para moldearnos más a su imagen y semejanza.

Son ellxs quienes se benefician de nuestra desunidad y lo saben. En el pasado, me hubiera preocupado más por una tendencia, pero ahora viéndolo desde fuera me puedo hacer autocrítica. Todo lo que importa ahora es que estemos unidxs, resistamos y nos organicemos de la forma en que elijamos, no solo asamblea tras asamblea o texto tras texto, sino con praxis honesta, praxis, praxis contra lo que venga.

A mi amigx de Colombia que sigue secuestradx por el Estado, manos fuera de nuestrx compa.

A el resto de prisionerxs del Estado que conocimos en las celdas, ¡fuego a todas las prisiones, a todas las celdas!

Delta está en todas partes, ¡sigue viva dentro de nosotrxs!

De una persona non grata

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