"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

viernes, 31 de agosto de 2012

Panfleto contra la selectividad.

Recibo en el correo electrónico el siguiente panfleto contra la selectividad, que será repartido en este mes de Septiembre en la universidad complutense de Madrid.

Lo he subido a mi google docs, así que podéis descargarlo aquí en PDF listo para imprimir, fotocopiar y difundir. Yo os dejo el texto que contiene. Gracias al/a la compañerx que lo envió por currárselo y por el aporte:

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TU PASIVIDAD Y TU SILENCIO SON EL SUEÑO TRANQUILO DE AQUELLXS QUE ROMPEN LOS TUYOS.

Acabas de terminar con tu examen y probablemente lo último que quieras hacer es leer este panfleto, ahora lo que quieres hacer es estar con tus colegas, beberte unas cervezas y fumarte unos canutos. Olvidarte de todo un año en el que han estado jodiéndote por todos lados, un año en el que todos los días en tu escuela estaban centrados en aprobar un examen, diciéndote qué es lo que tienes que hacer para aprobar, agobiadx por no tener tiempo para nada, cansadx de hacer todos los días el mismo camino para que un capullo te suelte la chapa. Y algunxs creímos que a la escuela se iba a aprender, qué cosas. Ahora tendrás la ilusión por entrar a la universidad, y digo ahora porque cuando la sufras en tus carnes perderás toda la ilusión con la que empezaste. Clases monótonas y aburridas, profesorxs que parecen policías, trabajos, exámenes semanales, parciales, mensuales, globales y extraordinarios, por si te quedas con ganas. La libertad, la creatividad y el aprendizaje a través de la práctica no son más que un rumor. La universidad, como el instituto, no es más que un centro de exterminio de la razón, de las ganas de aprender y de conocer el mundo que nos rodea. El sistema de enseñanza es la enseñanza del sistema, es la enseñanza de cómo obedecer y ser un/a buen/a ciudadanx. Desde pequeñxs se repite el mismo esquema de la escuela, que luego se reproduce en la vida cotidiana; escucha, obedece y haz lo que te digan.

Poco a poco te irás dando cuenta del espectáculo en el que han convertido la vida, no somos más que pequeños engranajes dentro de la mega-máquina en la que vivimos. La única manera de acabar con la mega-máquina es dejar de ser uno de esos engranajes y pasar a ser el martillo que haga añicos las correas de transmisión de la mega-máquina.

Destruye aquello que no te deja ser libre. Abajo los muros de las facultades.
La conspiración continúa...