"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 9 de julio de 2012

Un hombre desahuciado de su casa en Palma de Mallorca destroza a martillazos tres sucursales bancarias y ataca a la policía antes de ser detenido

Esta es una de las noticias que, pese a no contar a priori con un componente específicamente anarquista, sí revelan la rabia que se acumula en el interior de mucha gente que, cansada de los abusos de una cierta élite económica, empieza a dejarse llevar por su descontento y atacan directamente a las estructuras que las han estafado, en este caso los bancos.

Es el caso de Grisa I., ciudadano con nacionalidad española pero con origen en Mali de 30 años de edad, que hace unos días se sumó a la triste lista de personas que, estafadas por las inmobiliarias y sus políticas especulativas, terminaron en la calle tras ser desahuciadas por no poder seguir pagando las desorbitadas mensualidades de su hipoteca.

En el caso de Grisa, durante la madrugada del sábado y martillo de albañilería en mano, arremetió contra varias sucursales bancarias golpeando y rompiendo los cristales y los cajeros automáticos. Al parecer, fue desgraciadamente sorprendido por una patrulla de la policía local, que se dirigía al cuartel de la calle San Fernando para hacer su turno de noche cuando escuchó los ruidos de los golpes contra los cristales y acudió a ver qué sucedía, pidiendo una vez allí refuerzos e iniciándose una persecución. Grisa al parecer habría huído a través de la calle Emili Darder (según la prensa burguesa, golpeando también vehículos estacionados y escaparates de locales comerciales) y en dirección a su antiguo domicilio del que había sido desahuciado días antes. Una vez allí, al parecer se habría atrincherado en el balcón desde donde habría comenzado a lanzar piedras (según la fuente de la prensa corporativa, algunas de más de 1 kg. de peso) contra lxs maderxs y lxs vecinxs que se encontraban en la calle al parecer tratando de evitar que la gente se aproximase a la zona.

Parece ser que al rato, varixs agentes de diferentes brigadas se presentaron en la vivienda e intentaron negociar con Grisa, pero ante el fracaso de estos intentos los media-placa de la policía local habrían entrado por la fuerza en la vivienda equipados con material antidisturbios y habrían logrado reducir finalmente a Grisa, que según habrían informado, demostró tener bastante fuerza física y se resistió dificultando como pudo la intervención policial.

Grisa habría sido finalmente arrestado y acusado de delitos de daños y de atentado contra agentes de la autoridad.

Cabe señalar que, en caso de que sea totalmente verídica la información proporcionada por el medio de donde yo extraje la noticia ("Última hora", aquí), y pese a mi rechazo en un primer momento al coche (en tanto que símbolo de status, en tanto que icono del puto "American way of life" cuyo sucedáneo europeo tantos problemas ha traído y en tanto que una de tantas excusas del capitalismo industrial para imponer una determinada configuración del territorio, y por lo tanto de desplazamiento anulando otras más saludables, sostenibles y económicas, y poniendo en peligro ecosistema y vidas, tanto humanas como no-humanas) debo decir que no comprendo qué sentido tiene romper los coches de la peña mientras escapas, así como tampoco por qué arrojó piedras a lxs vecinxs. Más que nada porque lo encuentro contraproducente, es decir, sólo consigues que lxs vecinxs no se solidaricen contigo y le echen una mano a lxs maderxs en su despreciable labor represiva. De hecho, según aparece en el artículo de "Última hora", cuando la policía sacó del edificio a Grisa para llevárselo, algunxs vecinxs habrían intentado agredirle. En cualquier caso, esto es un simple apunte personal, y puesto que no sé qué clase de vecinxs tenía, ni tampoco en qué circunstancias exactas se produjo el altercado, paso de especular y menos por la red. Lo que sí diré, es que creo que hay demasiados bancos y pocos martillos noctámbulos y va siendo hora de equilibrar la balanza.