"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

miércoles, 25 de julio de 2012

Reflexión sobre la participación de la policía en las últimas protestas.

En algunas de las últimas manifestaciones y protestas contra los recortes y medidas del gobierno en el marco de su política neo-liberal al servicio de la Troika, se han visto elementos policiales que, de la mano de su sindicato, el SUP (Sindicato Unificado de Policía), protestaban porque les han quitado su querida paga extra.

Algunos sectores de esas protestas, en su ingenuidad, afirman cosas como "es mejor que estén protestando, a que estén del otro lado dándonos de hostias", "la policía también son trabajadorxs, y tienen derecho a protestar como todo el mundo" o "si la policía se une al pueblo, a lxs de arriba les entrará antes el miedo". Yo sin embargo respondo:

- Que la policía se manifieste no es en absoluto algo merecedor de ovaciones o aplausos. Se manifiestan porque les han quitado su paga, nada más. En cuanto se la devuelvan, volverán a ser lxs mismxs mercenarixs que eran antes, con todo lo que ello conlleva. ¿Acaso no justificaba el SUP hace unos meses, con mentiras y manipulación informativa, la brutalidad contra chavalxs de 16 años en Valencia que protestaban contra los recortes en educación?, ¿acaso no justificaba el SUP hace unos meses, con mentiras y manipulación informativa, la brutalidad contra la peña de las manifestaciones por el primer año de "15-M", o contra algunos de los piquetes que tuvieron lugar por todo el Estado con motivo de la huelga general de Marzo?, ¿creéis acaso que lxs maderxs se volverán más humanxs y honestxs una vez recuperen su capricho, que es por cierto e insisto, lo único por lo que protestan? (no por el fin del capital, no por el fin del Estado, sino simplemente por eso, del mismo modo que un nazi protesta porque en su barrio hay inmigrantes, demostrándose que el acto en sí de protestar no significa nada).

- La policía no son trabajadorxs. Trabajadorxs son lxs paradxs, lxs desahuciadxs, lxs explotadxs durante décadas a cambio de cuatro perras que soportaron humillaciones por un futuro que ahora sin embargo les es arrebatado bajando las pensiones y alargando la edad de jubilación. Trabajadorxs son lxs migrantes que están en las calles huyendo de la policía sólo porque, como nadie les contrata, no encuentran otra salida que dedicarse al Top-Manta, siendo tachadxs de criminales por quienes no entienden que la supervivencia no es competencia desleal. Trabajadoras son las prostitutas, explotadas en los barrios por proxenetas bastardxs que untan bolsillos para escapar de la "justicia". Trabajadorxs son lxs precarixs que cobran por debajo del salario mínimo, bajo amenaza de perder lo poco que tienen y caer en el abismo de la miseria absoluta. Trabajadorxs son lxs minerxs, que el mismo cuerpo de policía reprime brutalmente junto a sus familias, en una guerra sucia contra unas personas que han optado por luchar con dignidad por su futuro, el cual puede ser más o menos criticado, aunque eso es otro tema. Trabajadorxs son lxs estudiantes que, ante las pocas posibilidades económicas de sus familias, tienen que aceptar contratos basura para ganar algo de pasta con lo que ayudar a pagarse su carrera. Ellxs son trabajadorxs, la policía no. La policía es la guardia de hierro privada de un Estado al servicio de un capitalismo genocida que saquea nuestras vidas para sobrevivir. Son lxs encargadxs de mantener a toda costa un statu-quo que lleva por esencia la desigualdad, la injusticia y la violencia. Son máquinas de obedecer, dispuestas a aplicar de forma ciega la ley dispuesta por quienes nos han hecho esclavxs, haciendo que sea más importante un absurdo código penal que la dignidad o la justicia social.

Alguien dijo una vez que el capitalismo es como un gran engranaje, como un gran mecanismo que, para funcionar correctamente, necesita que todos los elementos que lo componen y configuran se encuentren perfectamente conectados y cohesionados, desarrollando constantemente sus respectivos procesos de gestión social, económica y política, para evitar el colapso y las consecuentes reacciones adversas surgidas de la evidencia del absurdo que es tal modo de organización de la vida y del mundo.

Cuando uno o más de los elementos que conforman la macro-estructura del sistema falla, se produce una avería que, de no ser reparada a tiempo, se extiende, como un virus que destruye el tejido del falso Estado de bienestar y deja vislumbrar las contradicciones del dominio, acarreando consigo una serie de problemas sociales que aumentan con el tiempo, y que implican a su vez una respuesta social y popular cuya gravedad varía en función del problema dado. Es entonces cuando se pone en marcha el "servicio técnico oficial" de este sistema, encargado de reparar la avería y aislar sus consecuencias lo antes posible, para evitar un daño mayor que repercuta en el resto de elementos todavía "sanos". Estxs técnics son la policía, las cárceles (y lxs carcelerxs), los psiquiátricos (y lxs psiquiatras, y la medicina psiquiátrica, y lxs celadorxs, que son carcelerxs con bata), los CIE, lxs fiscales, lxs jueces y juezas e incluso lxs ciudadanxs "correctxs" y "responsables" que para intentar optar a un status mayor al que ya tienen, funcionan como siervxs satisfechxs y felices del poder, como esquirolxs, como miserables que venden a sus vecinxs para demostrar lo "bien adaptadxs" que están a una sociedad profundamente enferma etcétera. Ese es el papel, junto a otros cuerpos y energúmenxs, de la policía: reparar y reprimir los estallidos de rabia y desencanto que intentan recuperar su vida y su dignidad desde abajo, una vez han entendido que por la vía institucional y el posibilismo demócrata es imposible cambiar las cosas (¿jugarías al ajedrez con alguien que ha preparado el tablero como le place y que además, conoce de antemano todos los movimientos que vas a hacer?).

Por lo tanto, concluimos que la policía no son trabajdorxs y no tienen derecho a protestar del lado de quienes hace menos de un año eran víctimas de sus pelotazos, de sus porrazos, de sus patadas mientras estábamos en el suelo, de sus burlas y provocaciones, de sus montajes, de su prepotencia, de sus abusos. No son currantes, y es más, haremos lo posible por hacer que sus condiciones de "trabajo" sean cuanto más difíciles mejor.

Es gracioso en cualquier caso reparar en cómo la policía dedica su vida y arriesga su integridad física a proteger a quienes les usan como escudo humano. Si algún/a poli lee esto, me gustaría preguntar: ¿creéis de verdad que a quienes amasan millones, refugiadxs en despachos en los áticos de los rascacielos de las principales ciudades, les importa algo cuando unx de vosotrxs muere o es heridx?, ¿de verdad pensáis que les importáis?, ¿sois tan inocentes de creer que más allá de las oportunistas lágrimas de la televisión y los actos oficiales, vuestras vidas significan algo para ellxs? No sois nada ni nadie, les importáis una mierda y la mejor prueba de ello es que mientras vosotrxs, imbéciles, os coméis las piedras, los cócteles, los cohetes y otras muestras del desprecio que cada vez más personas sienten hacia vuestra institución y hacia vosotrxs, quienes os utilizan como chivo expiatorio siguen amasando pasta y sin llevarse una sola pedrada. No obstante, sé que muchxs de vosotrxs, con tal de destacar por encima de lxs demás, sois capaces de la más humillante de las tareas. Limpiaríais las letrinas de vuestrxs jefxs si os lo pidieran...

- La policía no se ha unido al pueblo, y afirmar algo así ahora mismo es propio de ilusos e ilusas. Insisto, protestan porque les han quitado su paga, pero en ningún caso compartimos causa, ni medios, ni sentimientos. Por otro lado, diré que al poder le compensa sobremanera que la policía proteste, pues de ese modo también se mantiene el falso espejismo de que la policía sirve al pueblo, y sobrevive esa falsa imagen de policía campechanx con la cual la democracia tanto gusta de traficar. De ese modo, lxs demócratas bien-pensantes seguirán creyendo que la policía es su amiga, y que también está explotada como nosotrxs (mentira). De ese modo, lxs demócratas bien-pensantes seguirán creyendo que la policía puede ser usada para servir a los intereses del pueblo (el pueblo puede auto-gobernarse, puede resolver sus problemas y vivir sus vidas en colectividad y horizontalidad, sin amxs ni esclavxs, sin autoridad, no necesitamos policías "amigxs" ni leyes "justas" que coarten nuestro libre desarrollo individual y colectivo en nombre de una supuesta Verdad). De ese modo, quienes hemos identificado a la policía como guardia pretoriana de este imperio, seguiremos siendo lxs "radicales", lxs "violentxs antisistema", "intolerantes" y "sectarixs" que no quieren manifestarse con otra persona sólo porque "es policía". De ese modo, la democracia anula el verdadero contenido de las luchas y empieza su proceso de recuperación del descontento y la rabia, que sabrá aprovechar como un producto más llegado el momento para contentar a la muchedumbre con pan, circo y reformismo.

¿La policía quiere protestar?, pues bien, tirad la placa y el uniforme, entregad las armas, demostrad que vais en serio. Mientras tengáis placa, mientras os vistáis con un uniforme que os convierte por el mero hecho de llevarlo en alguien mejor que nosotrxs, con más poder, con más impunidad, no seréis de lxs nuestrxs, siendo en cambio lxs perrxs de presa al servicio de nuestro mayor enemigo, un sistema terrorista y asesino que se ha hecho ya un hueco entre los más brutales de la historia. Por supuesto, seréis tratadxs como tal.

El día en que la policía demuestre de verdad de qué lado está, y decida lanzar piedras con nosotrxs, asaltar los edificios de lxs explotadorxs y lxs opresorxs junto a nosotrxs, ajusticiar a lxs burguesxs enemigxs del pueblo junto a nosotrxs y organizar la vida en anarquía junto a nosotrxs, serán bienvenidxs. No negaré que lo tendrán extremadamente difícil para convencer a muchxs de nosotrxs de que realmente han cambiado, y también para conseguir que olvidemos, si es que se pueden olvidar años de maltrato, abuso y miserabilidad, pero quién sabe si podríamos llegar a llevarnos bien. De todas formas, mientras no abandonéis vuestro rol de represorxs, será mejor que os apartéis de nuestro lado, ya que apestáis y no queremos oleros. Nos dais asco, os odiamos a muerte y no pararemos hasta sacaros de nuestros barrios, de nuestras ciudades, de nuestras vidas. No es tarde para pedir perdón, pero para hacerlo deberéis dejar de ser la escoria que sois.

Maderxs, cerdxs, asesinxs...