"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

viernes, 22 de junio de 2012

Texto: Mineros, ecología, 15-M - Por Carlos Taibo

Carlos Taibo, además de teórico en varios campos del pensamiento antagonista (aunque yo sólo conozco sus aportaciones en temática anti-desarollista, la verdad), es profesor de ciencias políticas y de la administración en la universidad autónoma de Madrid. No entraré en el debate sobre lo que algunxs compañerxs me han replicado al hablarles de sus textos ("sus textos son todo pedantería universitaria", "catedrático intelectual de mierda" y demás sandeces), a mí personalmente las cosas que he leído de él (pocas, también tengo que reconocerlo) me gustaron bastante, y de hecho, en Galicia dio una charla sobre decrecimiento y anti-desarrollismo a la que tuve el placer de asistir y que me moló bastante.

Difundo el presente texto suyo, que tras leerlo en La Haine (aquí), considero interesante en cuanto a sus aportaciones críticas a la lucha de lxs minerxs, las cuales comparto totalmente, sobre todo, en su referencia a la siempre ignorada cuestión medio-ambiental (parece que algunxs quieren un mundo "nuevo" pero artificial, envenenado y perecedero).

He cambiado los morfemas de género usando el inclusivo, como suelo hacer con todos los textos de este blog. Lo siento si os molesta. Al final también he añadido mi crítica a lo único con lo que no estoy de acuerdo en el texto.

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El rescate de la UE ha hecho que [en los medios comerciales] pase, injustificadamente, a segundo plano la lucha de lxs minerxs.

Obligadxs estamos --parece-- a rescatarla, y ello aunque resulte difícil evaluar cuál es la intensidad del debate que han suscitado, en los últimos días, y en el mundo que resiste, las protestas correspondientes. En esas condiciones, y aunque uno corre el riesgo de otorgar relieve excesivo a lo que probablemente no lo tiene, no me queda más remedio que apuntar una intuición: algo hemos hecho mal todxs cuando no parece que tengamos otra cosa que discrepancias sobre cuestiones de fondo.

Empezaré diciendo lo que creo que es, en estas horas, lo principal: sobran los motivos para apoyar, con todo lo que esté a nuestro alcance, la protesta minera. ¡Faltaría más! Si en todas partes intentamos hacer frente a agresiones y recortes, cómo habría de faltar nuestro apoyo a quienes, en el mundo de la minería, denuncian los efectos de unas y otros. Señalado eso, que repito es lo principal, no queda más remedio que pronunciarse sobre algunas disputas que están en la trastienda. Estoy pensando ante todo, claro, en la que se pregunta por la actitud --no de ahora: de siempre-- que la resistencia minera ha asumido en relación con una cuestión tan vital como es el respeto del medio natural y los derechos de las generaciones venideras. Tengo la impresión --la certeza, por mejor decirlo-- de que las protestas de estas horas apuntan directamente al legítimo propósito de garantizar salarios y preservar puestos de trabajo. Pero, aunque no ignoro la delicadísima situación de muchas familias, echo de menos, inequívocamente, algo más.

Algunxs compañerxs me dicen que, aun compartiendo mi preocupación por el silencio que la dimensión ecológica de la crisis provoca en el movimiento minero, no es éste el momento para airear esas desavenencias. Puede que tengan razón. Pero me veo obligado a preguntar cuándo llegará, entonces, ese momento. Llevamos treinta años con la misma trifulca. Primero fueron las discrepancias que el futuro de la industria militar levantó entre nuestrxs pacifistas y lo que hoy llamamos sindicatos mayoritarios; lxs primerxs reclamaban el cierre de las fábricas correspondientes, en tanto los segundos exigían, sin más, que se preservasen los puestos de trabajo. Luego llegaron las disputas en lo que hace a una sangrante industria, la automovilística, descaradamente subvencionada por los sucesivos gobiernos españoles. Ahora nos topamos con una discusión --creo yo que insorteable-- sobre el porvenir de muchas de las industrias extractivas, lamentablemente lesivas para el medio natural y no menos lamentablemente vinculadas con un estilo de vida insostenible (el nuestro, claro, no el de lxs minerxs). Cuando se me dice que la revuelta de hoy obedece al propósito de exigir que se cumpla lo que nuestrxs gobernantes dieron por bueno años atrás, quiero preguntarme si no es prudente discutir eso que unxs y otrxs acataron.

También he oído con frecuencia estos días que la responsabilidad en lo que se refiere a la sinrazón de buena parte de la actividad extractiva no es de lxs trabajadorxs de ésta, sino de las empresas o, más aún, del sistema. Me gusta poco el argumento. Si, como productorxs o como consumidorxs, acatamos las reglas del juego que impone ese sistema, somos al cabo co-responsables de la lógica de éste. Y estamos renunciando a la tarea de transformar la realidad. Cuando algún/a colega, de buen tono, ha sugerido que entre lxs ecologistas no faltan las gentes que, obsesionadas con el medio natural, han olvidado lo que significa la lucha social de siempre, no me queda más remedio que darle la razón. Para a continuación preguntarme, eso sí, cuántxs son lxs trabajadorxs que, a más de mantener viva esa lucha social, muestran conciencia plena y consecuente en lo que respecta a nuestros deberes con el planeta y con las generaciones venideras. Todxs somos parte del sistema que padecemos, y no sería saludable que olvidemos que nuestra conducta no siempre está a la altura de las circunstancias.

Otra cara de la discusión de estos días la ofrece una colisión, sospecho que un tanto artificial, entre el 15-M y lxs minerxs. En algún caso intuyo que nace de un malentendido. No le daré mayor relieve a las frases proferidas por algunos mineros que, ante la policía, consideraron conveniente afirmar que no eran como esxs pacifistas del 15-M. Y no se lo daré porque no lo tiene, aun cuando me parece que lo suyo es recordar que lo que lxs periodistas llaman indignadxs no son moco de pavo. No está de más que recuerde al respecto lo que con mucho tino nos dice Raimundo Viejo: “Estudiantes e indignadxs, contrariamente a esa flipada de lxs minerxs que rula por la red, no sólo consiguieron echar a lxs mossxs de plaça catalunya; lo hicieron, además, sin necesidad de cohetes, dinamita, capuchas, ni toda la parafernalia: puro aikido de la multitud”.

Me preocupa más la actitud de quienes, las más de las veces desde fuera --ni son minerxs ni son quincemayistas--, han procurado airear eventuales diferencias entre unxs y otrxs. Estas gentes, claramente sobrepasadas por lo que el 15-M ha acabado por suponer, parecen decididas ahora a recuperar el terreno perdido y escudarse detrás de lxs minerxs. Por fin la clase obrera habría reaparecido para dejar a cada cual en su sitio y, de forma más precisa, para revelar bien a las claras la condición de un movimiento, el del 15 de mayo, en el que faltan la conciencia de eso, de clase, y la voluntad de transformación revolucionaria.

¡Caramba! Bien puedo imaginarme la reacción de un/a indignadx que lo esté de verdad: sean cuales sean las carencias del 15-M --le preguntará al/a la avispadx zorrocotrocx de turno--, ¿desde qué púlpitos hablarán estas gentes que ahora me ocupan? ¿Será que lxs minerxs, legítimamente entregadxs a la tarea de defender empleos y salarios, están a punto de tomar el Palacio de Invierno? ¿Lo harán con ellxs las direcciones, entumecidas, de CCOO y UGT, luego de aceptar, durante decenios, lo inaceptable? ¿Escucharemos por fin que reaparecen las palabras alienación y explotación en el lenguaje sindical al uso? ¿Nos llegará algún mensaje que invite a concluir que el objetivo de acabar con el capitalismo empieza a recobrar peso? ¿Tendremos conocimiento de alguna iniciativa en la que la palabra autogestión revele bien a las claras la perspectiva de superar el mundo del trabajo asalariado y la mercancía? En fin, ¿recibiremos noticias de que la conciencia de los límites medioambientales y de recursos del planeta invita a poner sobre la mesa otros valores y otras actitudes?

No conviene que nos engañemos. La protesta minera es un interesantísimo ejemplo de que algo empieza a explotar entre nuestrxs trabajadorxs. Y el 15-M refleja bien a las claras que una parte de la gente ha empezado a percatarse de lo que tenemos entre manos. Hagamos lo que esté a nuestro alcance para acercar posiciones. Y consigamos al respecto, en particular, dos cosas. Por un lado, que el 15-M rompa definitivamente con los espasmos meramente ciudadanistas que siguen operando en su interior. Y por el otro que cada vez sean más lxs trabajadorxs que se sumen a la tarea de una resistencia frente al capitalismo que incorpore los valores de la autogestión, la lucha antipatriarcal, la contestación antiproductivista y el internacionalismo solidario. Tarea no nos va a faltar.

Rojo y Negro

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Mi crítica viene al respecto de sus comentarios respecto al 15-M, y especialmente, con respecto al 15-M en Barcelona. ¿Que echaron a los mossos d'esquadra de Plaza Cataluña?, lo siento pero sólo he visto a los mossos retroceder en la huelga del pasado 29-M y no fue precisamente ante lxs pacifistas. ¿A qué llama Carlos Taibo "echarles de Plaza Cataluña"?, porque que yo sepa (no he estado allí, pero los numerosos vídeos e imágenes, así como crónicas escritas al respecto hablan solos y solas) lxs maderxs sólo se piraron cuando se cansaron de hostiar a pacifistas que entre gritos de dolor y monsergas victimistas, se defendían moviendo las manos en el aire (tal vez esperando que algún poder mágico oculto y desconocido apareciese de la nada y les salvase de la brutalidad policial) y además, no sólo no usaron la contra-violencia como respuesta a la de la policía, sino que condenaron abiertamente a quienes lo hicieron, actuando como ciudadanxs-policía.

Ya he reconocido en anteriores entradas y vuelvo a repetir, que hay determinados colectivos o movimientos surgidos a raíz del llamado 15-M (como por ejemplo ciertas asambleas de barrio en algunas ciudades del Estado) que, a mi entender, están llevando a cabo un buen trabajo en terrenos que son transversales a los de una lucha anti-capitalista, tales como la lucha contra el racismo policial y en defensa de las personas migrantes (ver entradas en este blog o en otros sobre lo sucedido en el barrio de Lavapies, en Madrid y sirva eso como ejemplo), la okupación de espacios para vivir o las redes de reciclaje de productos y consumo consciente, por no hablar de que algunas de las personas que empezaron a tomar conciencia en aquel 15 de Mayo de 2011, hoy encuentran cada vez más afinidad en las ideas anarquistas.

No se me malentienda, por favor. No pretendo realizar aquí un reparto de carnés de perfectx activista, ni de perfectx revolucionarix, ni tampoco declararme en posesión de ninguna receta mágica que seguir al pie de la letra. Mi objetivo no es criticar tampoco de forma estéril y gratuita a un amplísimo elenco de personas que, a su manera (más o menos adecuada, o más o menos reprochable) están evidenciando un descontento hacia lo existente. Las recetas mágicas no existen, las vanguardias apestan y la crítica a un movimiento se hace en la calle, en las asambleas o individualmente si lo preferís, pero siempre demostrando y a través del hecho. De todas maneras, dar por sentado que un descontento hacia ciertos apéndices del sistema es, per se, revolucionario o digno de nuestros esfuerzos y tiempo, me parece sencillamente ridículo, y con el 15-M ni os cuento.

No hay que dar a ese amplio (por no decir directamente indefinido) espectro ciudadanista más importancia de la que tiene (tampoco menos), ni tampoco vamos a reconocerles victorias que nunca sucedieron. El pacifismo de ciertas personas ha hecho (y sigue haciendo) un enorme daño a la lucha revolucionaria en general, y sigue allanando el camino para la represión y facilitando las hostias de la policía. Por lo tanto, tal vez no todo el ámbito "15-Modas" (como algunxs les llamamos por aquí) sea moco de pavo como Carlos Taibo dice, y de hecho, yo personalmente confié en que fuesen algo más, pero hace bastantes meses que rompí mis relaciones con ellxs en la ciudad donde vivo, porque un servidor se cansó de escuchar gilipolleces pseudo-filosóficas y discursos Tonynegristas de boca de quienes días antes estaban en sus casas tan cómodxs, sin preocuparse del cambio social, y justificando con argumentos de telediario su pasividad, personas que sólo salieron para protestar cuando les bajaron el sueldo y aún por encima, con un pestazo socialdemócrata que echaba para atrás toda iniciativa anti-capitalista y ya no digamos anti-autoritaria. Tal vez fuese imprudente por mi parte, tal vez fuese la postura fácil, tal vez si hubiese seguido incidiendo en sus asambleas circenses hubiese logrado que comprendiesen e incluso compartiesen mi postura, pero es que la paciencia tiene un límite y algunxs tenemos una lucha que atender.

A las cosas por su nombre.