"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

miércoles, 20 de junio de 2012

Sobre la manifestación contra el desalojo de la Casika del pasado día 16

A las 18:30 del pasado sábado 16 de Junio, cientos de personas solidarias y activistas se habían reunido ya en los aledaños de la estación de RENFE de Móstoles Central, en el municipio madrileño, para dar la cara por un histórico referente del movimiento okupa en el Estado, el Centro Social Okupado La Casika, con una trayectoria de más de 14 años de auto-gestión, lucha y soporte para un amplio elenco de causas, campañas y colectivos, individualidades afines y otros proyectos. Toda una leyenda amenazada ahora por el ayuntamiento (hay-untamiento de bolsillo) y sus planes especulativos, así como por las empresas que hay detrás de esos planes (que os habéis creído vosotrxs que esto es cosa exclusiva del ayunta, ¡anda ya!).

Arrancaba ya a las 18:55, entre pancartas de diversos colectivos y movimientos sociales tanto de Madrid como del resto del Estado aunque encabezada por una del propio colectivo de la Casika donde se podía leer "La Casika no se toca. En defensa del casco viejo", y de diferentes tendencias (independentistas castellanistas, banderas anti-fascistas y banderas negras).

La manifestación hizo varias paradas. La primera fue en el propio edificio de la okupa, donde se leyó un texto de bienvenida. También se leyó otro en la plaza de la cultura, que puso punto final a la marcha, y luego, uno más en el balcón de la casa, donde se recibió a la manifestación una vez finalizada. En el comunicado leído en el balcón de la Casika, se recordó el derribo de la última vivienda okupada del conjunto de La Favela, en la misma localidad de Móstoles. La Favela era un conjunto de viviendas vacías que fueron okupadas y rehabilitadas para extender el movimiento okupa local, y promover alternativas al fuerte problema especulativo que ya por aquel entonces asolaba la ciudad, con la total complicidad de los poderes públicos y sus órganos represivos. Prueba de ello es que el juicio contra la Favela falló finalmente a favor del capital y de lxs "legítimxs" propietarixs que si bien se quejaron de las okupaciones, no se habían preocupado del estado del inmueble durante años, y de hecho, desconocían completamente lo que especificaba el registro del catastro y tampoco sabían el estado en el que las personas que okuparon las viviendas se encontraron el interior.

El martes 18 de Noviembre de 2008, varias dotaciones de la policía nació-mal se presentaron en la puerta de los números 1 y 3 de la calle Malasaña para llevar a cabo los correspondientes desalojos, aunque hay que reconocer que con una amabilidad fuera de serie, sobre todo si observamos la prepotencia que suelen tener en los desalojos -bueno, en los desalojos y en todas sus putas intervenciones- esperando que les devuelvas alguna hostia o les insultes para tener excusas para joderte más. La policía dejó a lxs okupantes recoger sus cosas y no actuó con la violencia que suele caracterizarles cuando el propietario de las viviendas, allí presente, fue abucheado y recibido con insultos como "especulador" y "mafioso". La movida fue que lxs okupantes de la Favela lograron conservar una de las cinco viviendas.

Pues el domingo 3 de Mayo de 2009, unos meses después y sin previo aviso, dotaciones de la policía nacional junto a un camión de bomberos se presentaron en el lugar. Una de las personas en el interior se asomó a una ventana para ver qué pasaba y un madero se dirigió a él diciéndole que tenían que salir que los bomberos tenían que hacer una obra y que "sólo iban a tirar unas tejas", pero al instante y ante la desconfianza de lxs compañerxs que había dentro, empezaron a golpes con mazas contra el tejado, destrozándolo y empezando a derribar la casa con gente en el interior. La gente comenzó a avisar a todo el mundo de que saliesen afuera porque estaban tirando el techo y apenas habían terminado de salir cuando el tejado entero se desplomó. Fue un milagro que no hubiese heridxs graves, e incluso muertxs. De hecho, tal fue la inmediatez con la que empezaron a tirar abajo la estructura del tejado que uno de los cascotes que se desprendió del falso techo le cayó en la cabeza a un compañero, que tuvo que ser trasladado al hospital. Si hubiese tardado un poco más, quizá en vez de un pedazo de techo habría sido una viga, y quizá no habría forma de curarle la herida. A eso siguió una concentración solidaria y una dantesca escena de activistas destrozadxs rebuscando sus cosas entre los escombros, mientras la policía apalizaba a un grupo de migrantes árabes que recriminaron su actitud con insultos. Un gran número de activistas se desplazó entonces a ayudar a lxs migrantes y se produjeron tensiones con lxs maderxs, que respondieron militarizando la zona hasta bien entrada la noche.

Al parecer, el pretexto del poder fue que el tejado estaba en ruinas, y eso sirvió a las instituciones para mandar la casa a tomar por culo con peña en el interior.

Bueno, terminadas las clases de historia, volvemos a la Casika y al momento presente.

Cabe señalar la actitud rastrera del ayuntamiento que trató de boicotear la manifestación poniendo trabas y buscando por todos los medios que se cambiase el recorrido aunque sin lograrlo. Tambíén hay que destacar el carácter familiar y lúdico de la movilización, que albergaba tanto a activistas dispuestxs a luchar por la Casika hasta donde haga falta, como a ancianxs y niñxs, madres y padres, vecinxs del barrio que habían visto madurar el proyecto y consolidarse como leyenda palpabley como prueba del potencial que la auto-gestión puede tener si se cree en ella y se lleva a la práctica en un discurso político coherente.

Esto se notó en las declaraciones que hizo a Radio ELA gente de la casa, donde negaban ser un centro basado en generar relaciones asistencialistas o en caer en el modelo tipo ONG que algunos CSO tanto de la comunidad de Madrid como de otros puntos del Estado ya habían asimilado (o mejor dicho, que ya había asimilado a otros CSO del Estado). Señalaron que eran gente del barrio, y de la ciudad, que entendían los problemas de lxs vecinxs porque los padecían con ellxs, y que de esa convivencia y esas luchas conjuntas nacen frutos como estos, miles de vecinxs de aquí y de allá saliendo a la calle juntxs para defender, rompiendo la legislación vigente si es necesario, el derecho fundamental a la cultura, a los espacios donde poder auto-realizarnos y desarrollar nuestras inquietudes y afinidades, y donde poder auto-educarnos en los márgenes del dominio.


Nada más, salvo felicitar antes de nada a las personas allí movilizadas desde todas partes. A lxs vecinxs que no se han quedado en casa ni se han callado, gritando contra quien ahora quiere robarles el que durante años ha sido el único espacio en Móstoles donde soñar, pensar, debatir, experimentar y desarrollarse libremente, el mismo ayuntamiento que nunca se ha preocupado por ofrecer alternativas culturales que no pasen por los circuitos de la cultura-mercancía que ofrecen las grandes corporaciones. A lxs activistas de la Casika, por como se lo han currado estos 14 años y medio, y por como se lo siguen currando hoy en día, negándose a desaparecer en el silencio resignado y ante las amenazas, sacando más pecho. Felicidades a todxs.

Que se enteren de que si desalojan la Casika, no desalojan sólo un centro social okupado, nos desalojan a todas, nos rompen los sueños a todas, nos derrumban las ilusiones a todas y nos tocan a todas. Advertidxs quedáis, quien siembra vientos...

Solidaridad con la Casika.