"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

viernes, 15 de junio de 2012

Sabotajes en EE.UU. en solidaridad con Eric Mc David y Marie Mason, eco-anarquistas presxs de larga duración en EE.UU., e información de sus respectivos casos.

En los últimos días, de madrugada, algunas acciones han tenido lugar en EE.UU. en solidaridad con dos eco-anarquistas presxs, Eric Mc David y Marie Mason.

En una zona de bares y un barrio aristocrático de San Luis (Estado de Missouri) el pasado 11 de Junio, de madrugada, un total de 50 parquímetros fueron inutilizados con pegamento, pintura y martillazos, y la acción se reivindicó como gesto simbólico de solidaridad con lxs compañerxs mediante un comunicado que podéis leer en Contrainfo (aquí).

Por otro lado, al día siguiente, noctámbulxs solidarixs en Seattle (Estado de Washington) rompieron las ventanas de un local de la empresa Street of Dreams Corporate Office ("Oficina Corporativa Calle de los sueños", ojo con el nombrecito, rimbombante cuanto menos). Respecto a esta acción, el comunicado podéis encontrarlo aquí.

La razón fue la jornada internacional de apoyo y solidaridad con lxs llamadxs "presxs anarquistas de larga duración". Dejo un panfleto, encontrado en Contrainfo (aquí) que se difundió en un mítin solidario realizado a tales efectos el pasado 10 de Junio.

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Cada día que pasa, más y más especies se extinguen, los bosques quedan reducidos a paisajes lunares, los casquetes polares se derriten en el mar. El reino destructivo y contaminante del Capitalismo se extiende por todo el globo y no hace más que empeorar. Nos quedan dos opciones: seguir en la sumisión mientras el mundo se deteriora a nuestro alrededor o tomar acciones contra las instituciones que controlan nuestras vidas y el planeta. Marie Mason y Eric McDavid no vieron otra opción que resistir. Y ahora, por actuar en defensa de la Tierra sin hacer daño a ningún ser humano, han sido enterradxs vivxs en las prisiones federales, sujetxs junto a muchxs otrxs a una represión siempre en aumento dentro de los muros.

Marie y Eric están en manos del Estado, cazadxs por informadorxs del gobierno, ambxs cumplen sentencias de 20 años de prisión y, en 2010, ambxs perdieron sus apelaciones.

El Estado es despiadado en su ataque a todo tipo de rebelión y la represión abunda en todas partes. El gobierno, con su policía y sus prisiones, sus mecanismos de control e intimidación, ahora está intentando, con toda la intención, acabar con Marie y Eric como individuxs, aislándolxs y silenciándolxs. 

Aquellxs de nosotrxs que esperan ver un futuro donde la vida aun puede ser salvaje y libre debemos defender a lxs secuestradxs del Estado. Debemos construir montañas de apoyo y formar ríos de solidaridad para enfrentarnos a la represión estatal.

Marie y Eric no están solxs. Su lucha y bienestar son los nuestros, así es como debemos entender la solidaridad. Da forma a todo proyecto revolucionario que comenzamos. Por Marie y Eric…

¡NI UN PASO ATRÁS!

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A continuación, dejo algo que escribí con información sobre el caso de Eric y Marie basándome en la información aparecida en Liberación Total hace unos días (aquí).

Marie Mason es una compañera de ideas afines al ecologismo profundo y la defensa radical de la tierra. En 2009 fue detenida tras más de 30 años de lucha tanto por medio de acciones visibles destinadas a la sensibilización y la concienciación popular como de otras acciones clandestinas. La compañera ha estado involucrada en numerosos proyectos, como la edición de varias publicaciones ecologistas, luchas anti-desarrollistas contra infra-estructuras mineras e hidroeléctricas o contra la deforestación de los bosques, entre otros proyectos de destrucción medio-ambiental a los que se opuso activamente en el medio oeste de EE.UU.

La compañera ya había estado bajo la pista del FBI anteriormente, cuando la acosaron y persiguieron alegando su presunta participación en diferentes sabotajes y acciones contra la propiedad llevadas a cabo por células del ELF/FLT (Earth Liberation Front / Frente de Liberación de la Tierra) entre los años 1999 y 2000. Sin embargo, fue en 2009, casi 10 años después, cuando gracias a la colaboración del bastardo de su ex-pareja con el FBI la compañera es arrestada. A pesar de las amenazas y actitudes de hostigamiento a las que es sometida por el gobierno, decide no colaborar con sus perseguidorxs y es por lo tanto condenada a casi 23 años de talego. Desde entonces está tras los muros. La compañera ha tenido numerosos problemas de salud (ignorados o frivolizados en su mayoría por las autoridades penitenciarias, policiales, judiciales y gubernamentales) y se ha encontrado varios obstáculos para acceder a comida vegana. Por si todo esto no fuese suficiente para la cruenta maquinaria de deshumanización y destrucción que supone la cárcel, sea en EE.UU. o en cualquier otra parte, a la compañera la trasladaron a una prisión en Texas, a nada menos que 2000 kilómetros (una distancia equivalente a la longitud aproximada de dos veces el Estado español, contando desde el punto más al este hasta el punto más al oeste, o a la distancia que separa Barcelona de Berlín) de su familia y de sus seres queridxs, que tienen serias dificultades para visitarla y también para escribirle, ya que la compañera se encuentra constantemente vigilada y acosada, y le intervienen el correo cuando les da la gana.

La compañera actualmente está en una unidad especial "médica" (el laboratorio del doctor Mengele en  el campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau también era un lugar "médico") cuyas condiciones, según habrían informado personas de su grupo de apoyo y otrxs presxs además de ella misma, serían similares a las del FIES en el Estado español.

Por su parte, Eric Mc David es un chaval de ideas anarquistas detenido sin más razón que un presunto delito de opinión. Cometió el error de confiar demasiado en una chica llamada Anna, con la que mantuvo una férrea amistad desde 2005, ya que la chica decía compartir la pasión de Eric por la defensa medio-ambiental activa y en caso necesario, ilegal (romper unas leyes injustas no es otra cosa que justicia). Y es que la chica resultó ser una embustera, una informadora del gobierno a la que habían pagado 65.000 dólares por infiltrarse en la escena anarquista y del ecologismo radical con el objetivo de obtener información que luego pudiese servirles para justificar la represión.

Para tan rastrera tarea, la estupa sin placa se dedicó a convencer a Eric y a dos personas más amigas de él (Lauren y Zachary) para que pasasen a la acción directa y el sabotaje. Una vez logró llevarles a su terreno, la chica alquiló una cabaña en el bosque que propuso usar como zulo donde fabricar y ocultar sus explosivos, y sus "compas" accedieron encantados. El refugio era en realidad una cabaña repleta de micrófonos y cámaras ocultas cuyo alquiler estaba siendo pagado por el propio FBI, igual que los transportes, el material explosivo y todo lo necesario para las "viles" intenciones de los eco-anarquistas y la traidora. Cuando consideraron que tenían bastantes pruebas, lanzaron la ofensiva represiva y arrestaron a Eric, Zachary y Lauren.

Presionados por sus familias (que en ningún caso compartían las ideas de estos) y bajo las amenazas del Estado, finalmente tanto Zachary como Lauren se derrumbaron y cedieron, colaborando finalmente con el Estado, mientras que Eric se mantuvo firme y decidió no colaborar, siendo juzgado y condenado a 20 años de cárcel.

Cabe reflexionar sobre lo siguiente para determinar las verdaderas razones que hay tras esta operación policial. Cuando detuvieron a Eric, gracias al trabajo de su infiltrada, lxs perrxs del Estado tenían muchas pruebas materiales pero ¡ojo!, ni el compañero ni sus dos amigos (que finalmente no encontraron otra opción que rendirse), habían realizado todavía ninguna acción. Por ello, lxs juristas criticaron varias veces la arquitectura de la operación represiva y el proceso alegando que no había sido justo porque el compañero había sido manipulado por la propia policía, que enviaron a una infiltrada para que le llevase a un plano en el que se justificase la detención y encarcelamiento, dando por sentado entonces que lo que importaba no era la posible actividad subversiva o destructiva del compañero (que no se había manifestado en la práctica hasta el momento) sino sus pensamientos políticos e ideológicos al respecto de la causa medio-ambiental y de la lucha anti-capitalista. De hecho, varias apelaciones fueron presentadas en pos de la libertad del compañero, pero todas fueron desestimadas. El compañero sigue entre rejas.

Esto es lo que pasa cuando se confía demasiado en una persona juzgando sólo su labia y su capacidad para presentarse como el/la más radical de todo el gueto. Es fundamental que nuestros lazos de afinidad sean más profundos que eso, que nos conozcamos unxs a otrxs, y actuemos sólo con aquellxs de quienes nos fiamos plenamente, aquellxs de quienes conocemos pasado y presente a fondo y no sólo la fachada que esas personas han querido mostrarnos (que puede o no ser real), pues sólo así podremos evitar que cosas como esta nos sucedan a nosotrxs o a nuestrxs compañerxs cercanxs.

Estos dos casos son sólo una pequeña parte de la gigantesca operación-montaje llevada a cabo contra los entornos de ecologismo radical, eco-anarquismo y movimientos por la liberación animal en EE.UU. que lxs activistas conocen por el tristemente infame nombre de "Green Scare" (que se traduce por algo así como "Susto verde"). El nombre es un guiño a la operación conocida como "Red Scare" (Susto Rojo), de arquitectura y desarrollo similar y a través de la cual un gran número de militantes residentes en EE.UU. y de ideologías comunistas y socialistas fueron enmarronadas con montajes e infiltradxs, incluídxs en listas negras, perseguidxs, arrestadxs y deportadxs, allá por los años '50. El objetivo entonces, y hoy, sigue siendo el mismo: Política del miedo, imponer la obediencia, mediante el ejemplo desalentador y disuasorio, a unas leyes, intereses y funcionamiento económico que destruyen las relaciones de solidaridad, que aísla y castiga la dignidad y la oposición activa a las injusticias, que envilece nuestros sentimientos y pervierte nuestros corazones para convertirnos en lxs satisfechxs y apáticxs esclavxs de un sistema genocida, torturador, explotador y destructor de toda forma de vida que no sea capaz de dominar. Castigar el apoyo mutuo, e imponer la competitividad. Robar la identidad, y crear masas borreguiles, sumisas y gregarias que vivan con miedo y aburrimiento una existencia carente de fuerza y rebeldía. Drogarnos con consumismo, estupefacientes y pastillas de vitaminas o anti-depresivos. Concentrarnos en ciudades de arquitectura carcelaria con calles que son meros pasajes de tránsito entre el hogar y el trabajo, llenas de escaparates que prometen el cielo de la nueva religión de la mercancía. En definitiva, tratar de eliminar, sutilmente, a toda posible disidencia que ose plantar cara a la artificialización y mecanización de la vida y de los escenarios en los que esta se desarrolla.

Pero nadie puede domesticar una fuerza que nace, precisamente, de la insumisión a las normas y del apoyo incondicional a quien se juega su libertad y su vida para terminar con el mismísimo origen de prácticamente todas nuestras desgracias.

La mecha sigue encendida...