"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

viernes, 22 de junio de 2012

Por qué no debes ir a Ikea

Dejo a continuación varios datos que tal vez desconozcas sobre la susodicha empresa, y que espero que te hagan reconsiderar tu colaboración con sus actividades financieras y con su oscuro pasado y presente de xenofobia y condiciones laborales infra-humanas, explotación infantil, y otras cosas.

Ikea. El paraíso del interiorismo y la decoración, el lugar donde las personas que todavía se lo pueden permitir compran todo tipo de mercancías modernas con la que amueblar sus patéticos sueños, acomodados sobre la miseria de lxs sin-suerte, sueños que han pasado a ser, con el tiempo, la razón misma de su triste existencia.

La empresa tiene su sede en Holanda aunque su dirección es danesa, y abarca la friolera de 186 sucursales, repartidas en 31 países. Su sucia mercancía, a la venta en el supermercado multinacional del mundo capitalista, conlleva una serie de dinámicas de producción, transporte y consumo que te hacen cómplice (en caso de comprar ahí) de varias atrocidades:

Sus técnicas de márketing sintetizan el modelo estratégico de publicidad de otras multinacionales que también son conocidas por esclavitud infantil y terribles condiciones de trabajo. Una de sus imágenes publicitarias es la de concienciadxs con el medio ambiente. Tiene gracia que vaya de ecologista una corporación que día a día transporta por aire, mar y tierra toneladas de muebles, generando un gasto en combustible tremendo que hará las delicias de sus amigas las empresas petroleras, eso por no hablar de la procedencia de la madera que usan para fabricar sus muebles, que por otro lado, no son ajenos a la obsolescencia programada, y se rompen a los pocos años, algo que, además, acaba con la fabricación de muebles tradicional y con el valor sentimental que el mueble fabricado artesanalmente tenía para las generaciones posteriores que, tras heredarlo, veían en él las huellas de sus seres queridos. El mueble pasa a ser por lo tanto un nuevo objeto de consumo, una mercancía, destinada a generar unos beneficios cuanto más grandes mejor sin importar las consecuencias que su puesta a la venta tenga para tercerxs, ni tampoco la pésima calidad del producto

Otra de sus grandes estrategias es la venta de muebles que han de ser montados por lxs clientes. Así se da una impresión de cercanía con lxs consumidorxs y se hace de la compra, además, una actividad lúdica y familiar, fomentando supuestamente el bricolaje y recordando a esa imagen norteameriyanki del padre bonachón montando el mueble en el taller del garaje junto a su hijo que le admira en todos los sentidos. Patético, mediocre, vomitivo a más no poder, menuda mierda. Sin embargo, funciona, y de este modo, se consigue que, lxs consumidorxs, ya convencidxs y entregadxs al estilo de vida de escaparate, encuentren en Ikea la alternativa a los muebles artesanales "aburridos" y que no "están de moda", y además, de esa manera tan "divertida". ¿Que dónde está el problema?, pues en que por culpa de esta empresa, el pequeño negocio tradicional de la ebanistería y la carpintería se ha ido a la mierda, y hoy cuentan con el oligopolio prácticamente absoluto sobre ese mercado.

En cuanto a las condiciones de trabajo de sus empleadxs (o mejor dicho, de sus esclavxs mal remuneradxs), abordemos la cuestión primero centrándonos en las condiciones de trabajo que se han dado en sus sucursales del "mundo capitalista". Ikea es conocida por fomentar el trabajo precario entre personas jóvenes (al igual que otras muchas marcas transnacionales). Contratos basura mal pagados, empleadxs mejor pagadxs que se encargan de espiar en todo momento a lxs demás, chivando a lxs jefxs toda actividad sospechosa o que no sea de su agrado, machismo verbal y acoso a las empleadas, despidos masivos y represión a las personas afiliadas a sindicatos u organizaciones... vamos, lo de siempre, prácticas y estrategias de explotación laboral a la vieja usanza, ensañándose claro está con las personas más jóvenes que cada vez lo tienen más complicado para encontrar un empleo y muchas veces tienen que contentarse con currar en la caja o reponiendo las estanterías de sus grandes superficies.

Pero en lo que concierne al llamado tercer mundo, la cosa es aún peor, aunque por otro lado y por desgracia, no es nada a lo que no nos tengan acostumbradxs ya otras marcas como Disney, Chicco, Adidas, Mattel-Lego, Nike, Mc Donald's... Y es que, a pesar de la política racista de la empresa con sus empleadxs y peces gordos, parece que no hace ascos a explotar a esas "razas inferiores" si es en sus propios países, previamente empobrecidos por la economía capitalista, especialmente para la mano de obra de países empobrecidos de Asia y el este de Europa, de la que se aprovechan con una crueldad que poco tiene que envidiar a algunos campos de trabajo de la Alemania nazi (por cierto, ¿sabéis que el fundador y presidente de Ikea, Ingvar Kapvard, era un antiguo activista pro-nazi durante la 2ª G. M.?, así es, y cabe señalar que, aunque él se refirió varias veces a esa etapa de su pasado como "su mayor error" y llegó a disculparse por carta con sus empleadxs judíxs, la política de la empresa parece seguir sus pasos, ¿sabéis que, aún hoy en día, Ikea no contrata a personas de origen africano o de otras etnias minoritarias?, todos los altos cargos de la compañía son, de hecho, de la misma región que el presidente ultra-derechista).

El documental "La trastienda de los horrores", emitido por primera vez en la televisión pública sueca en 1999, mostraba imágenes horribles de cómo es el trabajo para miles de personas en las sub-contratas de países como India, Camboya, Vietnam, Indochina, Tailandia o Malasia en Asia, o del este europeo como por ejemplo, Rumania. Algunas de esas imágenes mostraban a hombres esqueléticos sumergidos en óxido y agua contaminada mientras montan sillas, y a mujeres que cosen telas en masa, en lúgubres sótanos sin ventilación, vigiladas en todo momento y mientras sus niñxs duermen en su regazo, tal vez inocentes a la miseria que les rodea y a las "maravillas" del indolente modelo occidental a la que dicha miseria sirve.

Estas personas trabajan sin derecho a estar en un sindicato (y bajo amenaza de represalias en caso de afiliarse o buscar ayuda), manipulan productos tóxicos sin protecciones de ningún tipo, en espacios que no están acondicionados para ello (además de que son lxs currantes, y no la empresa, quien ha de correr con los gastos médicos derivados de accidentes provocados por el ahorro de la directiva en los gastos más elementales de seguridad), y tienen una jornada de una media de 15 horas diarias (sin contar el trabajo nocturno al que ocasionalmente les obligan a someterse y sin contar las horas extra). Además, algunxs obrerxs que viven lejos de las fábricas donde trabajan, se ven forzadxs a pernoctar en ellas porque, si se fuesen a casa no llegarían a tiempo a la mañana siguiente y todo el tiempo perdido se les descontaría de su ya de por sí ridículo salario.

Por supuesto, entre esas plantillas se encuentran numerosas personas menores de edad.

El juego va así, la gran empresa sub-contrata a otras, encargadas de fabricar los productos que, a su vez, contratará a una fábrica que es donde se encuentran lxs trabajadorxs en condiciones inhumanas. De este modo, la empresa principal (Ikea) se pone la imagen humanitaria alegando que su grupo industrial (Sweedwood, que abarcaría 33 fábricas en 10 países) está controlada con lupa por lxs supervisorxs (casualmente, en esas fábricas nunca pasa nada raro). Sin embargo, es sabido que por ese grupo industrial no pasa ni un 10% de la producción total de la empresa, y el 90% procede de otras fábricas a las cuales resulta muy complicado y costoso realizar un seguimiento, ya que se cuentan por miles y están repartidas por gran parte de los países más pobres, y además, la mayoría se pasan por el forro los acuerdos humanitarios y las leyes y son capaces de negar su vinculación con Ikea ante el mismísimo San Pedro, aunque luego fabriquen sus muebles a precios de risa, fomentando así de forma cruel la esclavitud, la brutal lógica capitalista de la desigualdad y la competitividad, la destrucción medio-ambiental y la imposición de un estilo de vida basado en el consumo descontrolado de sucedáneos y cajas de cartón que, entre estanterías, susurran que debemos comprarlas para tener dignidad, nombre y futuro, que sin su contenido no somos nada ni nadie; todo ello, maquillado con hipócritas campañas publicitarias que lo disfrazan todo para que lxs consumidorxs puedan comprar sin remordimientos de conciencia, para que podamos ser felices construyendo nuestras "vidas" entre horarios laborales y sueldos, desvelándonos por mantener un trabajo de mierda que pocas veces nos llena y todo para poder ser parte de ese espectáculo de masas que es la "vida Ikea", decorada con la sangre, el sudor, las enfermedades y las muertes de todxs lxs desposeídxs que fabrican las ilusiones del/de la ciudadanx occidental medix.

¿Qué puedes hacer tú?, lo primero, no comprar nunca más ahí, y promover el boicot entre tus amigxs, familiares y compañerxs del trabajo. Transmite esta información, e infórmate tú también al respecto por tu cuenta y por otras fuentes, no sólo de Ikea, sino también de las demás marcas que se han apropiado de nuestras vidas y de nuestros deseos para vendernos después la mierda con la que hemos de contentarnos. Después, si tienes ganas de vengarte, recuerda que la madera es un material que arde la mar de bien y si es de tan mala calidad y está tan llena de mierda química como la de Ikea, entonces ya te imaginarás. Una buena lluvia de cócteles molotov al Ikea de tu ciudad cuando esté cerrado por la noche y hala, a disfrutar de los fuegos artificiales.

En cualquier caso, no vuelvas a comprar ahí o serás cómplice de todo esto (y ahora que lo sabes, no podrás excusarte en tu ignorancia).

Capitalismo asesino.
Bienvenidxs a la explotación infantil independiente de tu casa.