"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

miércoles, 13 de junio de 2012

Misántropxs

Desde hace algún tiempo, un fenómeno tiene lugar dentro de ciertos colectivos o espacios pertenecientes al ámbito anarquista, anti-autoritario y/o anti-capitalista. No sabría decir cuándo empezó a producirse, ni de qué forma, pero el asunto es que extraños seres empezaron a dejar de lado las luchas de su alrededor, en las que antes participaban, para pasar a empuñar un discurso basado en una desconfianza general hacia toda la humanidad, e incluso en algunos casos, en un desprecio a la misma, generado por esa desconfianza.

Por ello, su solución a todos los problemas actuales es, sencillamente, señalar que la humanidad debe extinguirse, y, poco a poco, se puede observar cómo van cayendo en una inactividad progresiva hasta que, finalmente, dejan a un lado todo lo que signifique preocuparse por algo que no sea su bienestar personal, reproduciendo una actitud pequeño-burguesa y cómoda que precisamente obedece a las pautas del comportamiento alienante y atomizado que crean e imponen sutilmente los modos de vida del capitalismo y la sociedad actual a través de numerosos mecanismos.

De todos modos, yo no tengo inconveniente en que una persona deteste a la humanidad, o deteste al estilo de vida impuesto y a todxs aquellxs que, como zombis, lo reproducen mientras llaman cínicamente felicidad a una rutina vacía que sobrellevan con pastillas, cigarrillos y consumismo. No mientras luchen por cambiarlo, no mientras de ese descontento surjan unas ganas sinceras de que tanta agonía termine por fin algún día, y para que esas ganas sean realmente sinceras, deben conllevar una práctica en pos de la llegada de dicho día. Es cierto que muchas veces, yo también he tenido días grises en los que me consumían la mala hostia, el tedio y los desencantos cotidianos a los que nos enfrentamos quienes luchamos contra el Estado/Capital cuando por ejemplo escuchamos a la gente en la calle reproducir las mismas mentiras absurdas que han dicho en la televisión, cuando repartiendo un panfleto nos encontramos con que muchxs ni siquiera lo leen, cuando la impotencia nos cierra la boca para que no lo hagan las porras de la policía, cuando entalegan a un compa o cuando vemos a la gente “normal” pidiendo más represión para que se solucionen los problemas que se derivan, precisamente, de la estructura socio-económica que esa represión se encarga de proteger. Son momentos en los que sentimientos de lo más nocivo y dañino nos invaden y nos hacen sentir que deseamos que la policía reviente a hostias a otra manifestación pacífica para que lxs cuatro progres bocazas de siempre dejen de justificar la represión y comprendan por qué reaccionamos con rabia en ciertos momentos o también que se hunda la economía, para que la gente no tenga ya falsas esperanzas a las que agarrarse y no les quede otra que protestar. Todo esto nos sucede porque nos frustran muchas cosas, porque nos puede la desazón y es inevitable tener momentos chungos en los que dan ganas de que todo salte por los aires. Pero no lleva a ningún sitio, y en el fondo lo sabemos.

Decía ya Bakunin que él, deseando ser libre, no podía, ya que se encontraba rodeado de otras personas que, habituadas a su sometimiento, no querían serlo y eso convertía a cada una de esas personas en una nueva cadena para él mismo. Esto nos sirve para entender cómo la conducta de estxs “compañerxs” (no sé si calificar así a alguien que, de entrada, plantea la extinción deliberada de la especie a la que yo pertenezco, con más o menos orgullo según el momento) pone en entredicho si algún día existió en ellxs un compromiso real para con las luchas e ideas que fueron dejando atrás. Y es que, del mismo modo que el movimiento hippie (refiriéndome al real, al de los años ’60, no al sucedáneo post-modernista que hoy es calificado como tal) tenía sus aspectos plausibles pero no dejaba de ser una actitud escapista al preferir alejarse de la sociedad que se detestaba en lugar de trabajar y luchar por transformarla (o por destruirla y construir una nueva), pues el caso de nuestrxs “amigxs” anti-humanxs me resulta similar; No creo que tenga sentido alguno decir que odias a lxs humanxs porque son egoístas, porque son el único animal que mata por placer y que no es capaz de adaptarse al medio que les rodea (teniendo que adaptar el medio a ellxs, aunque sea destruyéndolo todo) o porque es egoísta por naturaleza (falso), ni por ninguna otra de las razones que este tipo de personas acostumbran a usar como pretexto para su postura.

No todxs lxs humanxs son basura. Existen personas jugándose muchas cosas por un mundo mejor, dando la cara de corazón en colectivos, en espacios, en las calles y en sus curros. Existen compañerxs humanxs entalegadxs que siguen en pie de guerra, presas y presos en lucha por intentar mantenerse dignxs, por no resignarse a la miseria que este injusto modelo social les había adscrito desde antes de su nacimiento, librando una lucha diaria por no someterse al auto-secuestro de la falsa vida. Y existe también mucha gente que, engañada, alienada y atontada por la soporífera publicidad y el anestésico imaginario del espectáculo, todavía tiene que despertar, para que junto a ellxs despierten de una vez tantas insurrecciones y revueltas durmientes. Es cierto que ellxs nos desprecian a diario, cada vez que refuerzan, con su pasividad y su complicidad consumista y silenciosa, los barrotes de las jaulas invisibles que nos siguen encadenando a este presente sin futuro. Es cierto, sí, tienen mil y una actitudes miserables y cobardes, pero realmente, ¿cuántxs de nosotrxs nacimos siendo anarquistas, cuestionando el sistema industrial, cuestionando las relaciones que nos rodean?, ¿cuántxs nacimos siendo veganxs, cuántxs nacimos detestando la figura de la autoridad, cuántxs podéis decir que nunca fuisteis “como lxs demás”?, ¿cuántxs hoy podéis decir que no tenéis ni una sola actitud reprochable?, ¿cuántxs podéis negar que algún día también fuisteis parte de este engranaje mortífero que usa como combustible la apatía y el miedo de sus esclavxs?, ¿os habría gustado entonces que alguien, con aires de iluminadx, os despreciase, en lugar de tratar de que entendieseis su punto de vista?, ¿os habría gustado que alguien justificase vuestro sufrimiento diario con que no os merecéis nada salvo el odio, sólo porque bastardxs sin corazón, merecedorxs de la peor de las muertes y con lxs que desgraciadamente compartimos especie, han llevado a cabo atrocidades imperdonables?

La misantropía es una postura que alimenta al enemigo, es egoísta, fácil y sobre todo, injusta. No tiene nada que ver con ser anarquista, ni tampoco con ser anti-social, pues ni siquiera lxs anarquistas de la rama anti-social consideran escoria a sus propixs compañerxs, mientras que yo ya me he encontrado con algunxs “cerebros privilegiados” que echaban en cara a gente luchadora y perseverante sus esfuerzos por cambiar las cosas, alegando que era malgastar tiempo y recursos y que la humanidad no merece nada salvo su auto-destrucción.

He odiado a lxs apáticxs, he insultado a lxs apáticxs, he deseado despertarles de su sueño social a la fuerza si hace falta, he sentido que quería imponer la lucha contra las imposiciones y la autoridad (tan paradójico como absurdo, luego me di cuenta). He echado a perder mi amistad con personas porque se burlaron de las ideas en las que creo, calificándolas de utópicas o de ridículas desde su puto sillón del salón. He llegado a odiar a algunxs familiares por lo mismo, y lo sigo haciendo. Y como estas, más movidas personales. Pero también sigo teniendo un montón de aprecio a mucha gente que, aunque no sean luchadorxs, demuestran más valores que muchxs que se llenan la boca con la lucha para luego comportarse peor que ese enemigo al que dicen combatir. Yo no considero mis compañerxs a quienes siguen circulando como autómatas sin cuestionarse ni una sola de sus acciones diarias, pero tampoco considero, ni consideraré, mis compañerxs a quienes se meten conmigo, con mis compañerxs, con mis seres queridos y con mis sueños, con nuestros sueños.

Si tanto odiáis a la humanidad, y creéis que debería desaparecer, empezad por vosotrxs mismxs (que también sois humanxs, ¿o lo habíais olvidado?). Suicidaros, o al menos desapareced, de nuestros espacios, de nuestros colectivos, de nuestra vista.


Decisión - Humanx basura

Cuando hablas de la extinción no puedo tomarte en serio
creo que es lo más absurdo que he escuchado en mucho tiempo
que se muera todo el mundo, como por arte de magia
no tiene ningún sentido y no es lo que busco

Con alternativas así el capitalismo puede estar tranquilo
Con alternativas así el capitalismo puede estar tranquilo

Cuando dices humanx basura, te metes conmigo y con mis seres queridos
dame una razón por la que deba respetarte
¡si tú eres anti-yo, yo soy anti-tú!

Vete a un centro de menores y dile a lxs chavalxs
que no se merecen nada a excepción del desprecio
ve a la sala de visitas de cualquier talego
y llámales cobardes por no hacer lo que tú haces
luego vete a casa, haz la cena y ponte un DVD
¡luego vete a casa, haz la cena y ponte un DVD!