"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 14 de junio de 2012

Llamamiento para acciones de bloqueo el próximo 18 de Junio y reflexiones propias y compartidas sobre las huelgas de minería y naval en el Estado español.

Reproduzco el siguiente llamamiento que recibí en el correo electrónico, para tomar parte en las acciones de bloqueo convocadas por el sector minero en lucha para el próximo lunes 18 de Junio:

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18 de Junio, llamamiento a paralizar el país.

Compañerxs, hemos sabido que será finalmente el 18 de Junio cuando toda la cuenca minera salga a las calles. NOS LLAMAN A PARALIZAR EL PAÍS. Queremos difundir la convocatoria por la paralización de las calles, carreteras y caminos en TODAS PARTES el 18 de Junio. Apoyamos a lxs minerxs y defenderemos nuestros mismos intereses contra este sistema que quiere desangrarnos relegándonos el papel de esclavxs. El 18 de Junio, difundid, la gente tiene que saber que se está hablando de PARALIZAR EL PAIS.

Asturias ya está virtualmente aislada del resto del país: han sido desconectadas por lxs minerxs las principales vías ferroviarias y hay cortes generalizados de carreteras. Que se organicen asambleas y grupos de acción en todas partes, con piquetes, el objetivo: CORTAR AVENIDAS Y CARRETERAS EN LOS PRINCIPALES PUNTOS DEL ESTADO. Debemos ser un motor que movilice, agite, difunda y conciencie al máximo en favor de la lucha contra el despotismo bancario, contra la mafia financiera que nos desangra y mueve hilos, vinculando esta convocatoria con la huelga de transportistas que se prevé para finales de Junio.

Máxima difusión

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Antes de nada, tengo que decir que yo personalmente estoy en un dilema. Por un lado, debo señalar que yo no apoyo para nada ni la minería ni las distintas actividades del sector naval, pues todas ellas me parecen formas de explotación totalmente desmesurada de la tierra y de poner los recursos naturales al servicio de la industria, expoliando el medio ambiente para beneficio de unxs cuantxs, sin que tenga importancia a cuántxs animales cueste la vida o cuánta distancia nos aleje de nuestra autonomía y de nuestra autosuficiencia esa dependencia del progreso y de unos recursos limitados que son saqueados a un ritmo cada vez mayor.

Sin embargo, apoyo las huelgas de lxs minerxs y de los astilleros y encuentro en ellas oportunidades para agitar y participar, aportando una óptica más radical e incendiaria a una situación cada vez más inflamable. Creo que debemos solidarizarnos con ellxs, creo que debemos compartir con ellxs momentos tanto de reflexión como de acción, llevar nuestros discursos y debatir juntxs cómo podemos aunar esfuerzos para ir más allá del modelo tradicional de huelga asimilada por el capital y mediada por el Estado a través de los sindicatos. Que las asambleas horizontales surjan y se extiendan, que la acción directa nos permita organizarnos nosotrxs mismxs para bloquear sus carreteras, saquear sus grandes superficies y atacar a sus esbirros. Que la auto-gestión en lo individual y en lo colectivo sustituya los podridos modelos de producción, distribución y consumo de bienes creados por el sistema, y que la revuelta sea incontrolable para cualquier entidad política, irrecuperable y fuerte, para poder llevar a cabo huelgas salvajes sin más conclusión que la destrucción de la economía y relaciones vigentes y para poder hacer frente a las embestidas que, siempre que una protesta se les va de las manos, el capital lanza contra la clase obrera y trabajadora.

Explicada mi postura particular al respecto, quiero compartir también el texto siguiente, escrito por un compañero del Estado español y aparecido en la web de Contrainfo (aquí), sobre las últimas huelgas en la minería y el sector naval que han tenido lugar en el Estado español.

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Se intensifica el conflicto en las zonas mineras iniciado a finales de Mayo por la disminución del 63% de las ayudas del Estado al sector, en la línea del control económico de la UE. El día 30 de Mayo se inició una huelga indefinida convocada por los sindicatos mayoritarios en los pozos de varias comunidades (Asturias, León, Teruel, Palencia) mientras los propios sindicatos negocian con el Gobierno. El balance, por el momento, es de más de un centenar de carreteras, autovías y autopistas cortadas con barricadas, decenas de cortes de vías de tren, enfrentamientos directos con las fuerzas del orden y represión, la Guardia Civil en este caso, y encierros en varias minas. 

El conflicto laboral también está explotando de nuevo en otro sector combativo históricamente, como es de los astilleros. Se están llevando a cabo centenares de despidos en un sector que ya se vio ampliamente afectado y reconvertido hace unos años. A finales del mes pasado Navantia Ferrol protagonizó algunos disturbios enfrentándose a policías, periodistas y a algún sindicalista de la misma empresa, ocupando el ayuntamiento y prendiendo fuego a sus puertas.

El reciente anuncio del rescate con fondos europeos para salvar la banca que, para mayor cinismo de lxs políticxs profesionales, es una señal de que las cosas se están haciendo bien ahora, implicará nuevas medidas de ajuste para empeorar las condiciones de vida de lxs explotadxs. Más asfixia para lxs que ya van justxs, ya sabemos lo que significa: depresiones, suicidios, giro hacia el fascismo… Pero también revueltas, acción directa, comunicación entre explotadxs...

Si bien las luchas del sector industrial presentan muchos de los aspectos clásicos de la defensa colectiva de la vida digna ante la toma de decisiones externa de carácter económico-gestor, no se ve una toma de postura pública decisiva sobre lo que significa el trabajo asalariado, la economía, la política, el medio ambiente. Está claro que el avance es significativo respecto de aquellxs que no hacen otra cosa que quejarse pasivamente, mendigar caridad pidiendo migajas, escribir cartas al periódico o huelgas parciales mínimas que no afecten al normal funcionamiento del capitalismo. Pero que las acciones se queden en “defender nuestro trabajo” o en “que nos busquen alternativas” dejaría la situación, aunque consiguieran su propósito inmediato, en una cuestión de tiempo para seguir padeciendo como objetos las decisiones de lxs gestorxs de la explotación y las vidas de lxs explotadxs.

Para ver temblar de verdad al poder y recuperar la autonomía de nuestras vidas, con lxs que vivimos, es imprescindible, al menos comprender, y hacer esa comprensión compatible en todos los sentidos, qué papel jugamos como trabajadorxs en este sistema, qué papel tienen esas ayudas que dan a nuestro trabajo, cuál es el papel de lxs políticxs que toman esas decisiones y de lxs políticxs laborales (sindicalistas) que negocian nuestras condiciones de vida. Nosotrxs no nos reconocemos en la exigencia de más explotación.

Podemos estar segurxs de que ver esa lucha que están llevando a cabo, pasando por encima de los tabús que intentan meternos por los ojos, con la propaganda y la ley (encapucharse, hacer barricadas, armarse frente al enemigo, etcétera), y que muchxs están asumiendo como propios (aunque lo defiendan como estrategia…) no les va a gustar. Pero también podemos estar segurxs de que continuar las negociaciones a través de los sindicatos en buena medida les relaja. Porque, muchas veces antes, se han servido de estos cuando han querido desinflar el conflicto social.

Decidir no es fácil, puesto que son las propias vidas las que están en juego. Respetamos y apoyamos las decisiones de lxs sujetos activxs que luchan para decidir sobre sus vidas y animamos a que se lleven las contradicciones del capital tan lejos como puedan, más allá del aquí y el ahora. Ya han empezado a inquietar. En una editorial reciente de uno de sus voceros en los medios de comunicación burgueses, han desautorizado la extensión y el mantenimiento de los incidentes en pro de la imagen de los sindicatos. 

Todo un llamado del poder económico de izquierdas para que salgan a la palestra los perros guardianes de lxs trabajadorxs, los sindicatos.

Ladran, luego cabalgamos.