"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 28 de junio de 2012

La asamblea del mundo será un niño reunido.

La frase que da título a esta entrada me conmovió desde que la leí por primera vez en una pared de mi ciudad, donde acompañaba a un gran mural de graffiitis que varios artistas habían decorado y que hoy ha sido sustituido ya por varios murales más.

La cosa es que me encanta y me transmite varias cosas, pero la principal (y quizás la que hace que me guste tanto) es la que me recuerda que, lxs desobedientes, somos, en esencia, niñxs que se resistieron a crecer en un mundo de adultxs. Hemos sido desterradxs de las promesas de la vida moderna, y entre ellas se encuentra ese futuro soñado que todxs queríamos alcanzar cuando éramos críxs para poder hacer todo lo que no nos dejaban. Beber cerveza, ver pelis para mayores de 18 años, salir por las noches, jugar con petardos... pero joder, qué idiotas fuimos de no reparar en que lo realmente placentero no era poder hacerlo sin ser castigadxs ni perseguidxs, sino hacerlo de todas formas, experimentar con todo aquello que nuestras némesis, lxs adultxs, ponían fuera de nuestro alcance, del mismo modo que hoy intentamos jugar con la vida de la que los bancos, la publicidad y las leyes tratan de privarnos a toda costa. Tantas horas perdidas esperando a crecer, en lugar de aprovechar la emocionante pasión de ser niñxs capaces todavía de esbozar sonrisas sinceras y de destrozar con pocos movimientos todos los dogmas y todas las normas del colegio, de nuestrxs padres, de "nuestro" mundo.

Bueno, al margen de textos sensiblones y ñoñerías nostálgicas, dejo el poema de Juan Gelman del que se extrae la susodicha frase. El poema son unas palabras que el autor dedica a sus datos personales, a todas esas cifras, identidades y códigos que nos hacen encajar en este mundo poniéndonos un número y un nombre que, qué ironía, precisamente nos aleja de lo que somos en realidad y nos hace encajar en la masificación silenciosa del anonimato que proporciona la "responsable" normalidad capitalista.

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Referencias, datos personales -  Por Juan Gelman

A mí me han hecho los hombres que andan bajo  
el cielo del mundo  
buscan el brillo de la madrugada
cuidan la vida como un fuego.
   
Me han enseñado a defender la luz que canta conmovida  
me han traído una esperanza que no basta soñar  
y por esa esperanza conozco a mis hermanos.  
   
Entonces río contemplando mi apellido, mi rostro en  
el espejo  
yo sé que no me pertenecen  
en ellos ustedes agitan un pañuelo  
alargan una mano por la que no estoy solo.  
   
En ustedes mi muerte termina de morir.  
Años futuros que habremos preparado  
conservarán mi dulce creencia en la ternura,  
la asamblea del mundo será un niño reunido.