"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

domingo, 3 de junio de 2012

Documental Fugarse del infierno, en memoria de Xosé Tarrío

Corrían los años '70 cuando, tras la muerte de Franco, se concedía la amnistía a lxs presxs políticxs. Este hecho, así como una levemente creciente toma de conciencia social sobre la situación dentro de las cárceles para lxs presxs tanto políticxs como comunes, condujo a muchxs internxs a movilizarse para exigir la amnistía total y reconocimiento de unos derechos fundamentales para las personas presas, que garantizasen el mantenimiento de su dignidad y de su salud.

Nacía así la APRE en 1980, pero el proyecto no cuajó y se reconstituiría en 1990 la APRE (R), Asociación de Presxs en Régimen Especial Reconstituída, en torno a la cual se desarrollarían diferentes metodologías de lucha enfocadas al cumplimiento de esas exigencias básicas. Motines, fugas, chapeos en las celdas, huelgas de hambre y otras acciones empezaron a proliferar, y fue entonces cuando Antoni Asunción, entonces responsable de Instituciones Penitenciarias por el siempre "democrático" y "progresista" y "amigo de lxs pobres" PSOE, impondría el infame FIES, Fichero de Internxs de Especial Seguimiento, a través del cual comenzaba la salvaje represión contra toda iniciativa que desde dentro de la cárcel intentase visibilizar la situación al exterior.

De este modo, numerosxs presxs fueron trasladadxs a cárceles lo más lejos posible de sus lugares de procedencia (dificultándole así a sus familias, por norma general de escasos recursos, el ir a visitarles), y articulando todo un sistema represivo que sería conocido como "la cárcel dentro de la cárcel", consistente en módulos de diferente grado, a cada cual más precario y atroz que el anterior, y donde se llegó a introducir a personas en celdas de tamaño muy pequeño y paredes sordas, blancas e inexpresivas, donde debían pasar 22 de las 24 horas del día completamente aisladxs, sin comunicarse con nadie, y sin tener nada para entretenerse. Las dos horas restantes les permitían salir al patio, pero también debían hacerlo solxs, e incluso aquellas dos horas suponían una tortura, encerradxs como animales salvajes en patios de altos muros que apenas dejaban filtrarse la luz del sol. Todo ésto, unido a las torturas que, cotidianamente, sufrían lxs presxs por parte de carcelerxs sádicxs sedientxs de violencia gratuita y que esperaban cualquier excusa para golpear a cualquiera, terminó por deshumanizar completamente a muchas personas, que fueron poco a poco devoradas por la cárcel y convertidas en carne de cañón.

En todo este contexto, las luchas colectivas y organizadas fueron aplastadas, y sólo la resistencia a título personal de lxs presxs más fuertes pudo mantener viva la llama de la revuelta cuando todo parecía perdido.

Algunas personas terminaron sometiéndose, pero otras se mantuvieron activas en su intento de vivir dignamente aún cuando incluso sus más a simple vista insignificantes y elementales resquicios de esencia y condición humanas, habían sido deformados y violados. Esta última categoría encontraría en su camino a no pocxs presxs muertxs. Suicidios, asesinatos por parte de carceleros e incluso de presxs sin conciencia que trataban con Instituciones Penitenciarias, quienes les prometía mejoras como reducciones de condena o hacer la vista gorda ante ciertas cosas a cambio de terminar con otrxs presxs, y enfermedades provocadas por las inhumanas condiciones de las prisiones, eran algunas de las causas. Una de estas personas muertas fue Xosé Tarrío, que escribiría un libro desde dentro titulado "Huye, hombre, huye: Diario de un preso FIES", cuya publicación por la editorial Virus, junto a la lucha del colectivo anti-carcelario Salhaketa (gracias a la cual sería puesto en libertad el preso Patxi Zamoro, primer preso con régimen FIES) terminarían devolviendo a las prisiones el espíritu combativo y revitalizando las experiencias colectivas que, tanto dentro como fuera de las prisiones, todavía hoy se mantienen en pie de guerra, si bien no con tanta fuerza como entonces, pero sí con el mismo sueño.

En cada paso de esta lucha, en cada panfleto, en cada pintada, en cada sabotaje, en cada chapeo, en cada cabeza que no se agacha, en cada muestra de solidaridad, está presente Xosé Tarrío, y están presentes todxs lxs presxs que día a día siguen perdiendo la vida consumidxs por la brutalidad del sistema carcelario y de la sociedad-cárcel cuyo atroz statu-quo éste trata de proteger y de mantener impune.

Por ésto, y de cara a la charla que este martes próximo tendrá lugar en la biblioteca anarquista de Santiago de Compostela, sobre la realidad carcelaria de los últimos años y las luchas tanto internas como externas por transformarla y/o derribarla, difundo aquí el siguiente documental, titulado "Fugarse del infierno", y dedicado al compañero Xosé Tarrío, y a quienes como él lucharon contra el proceso de exterminio que se lleva a cabo en las cárceles españolas entre el silencio cómplice del rebaño social, y las mentiras repetidas por los medios de comunicación.

Al margen un poco del contenido del documental, y como reflexión personal, también creo que hace falta hacerse una pregunta sobre un concepto que es clave en todo ésto: ¿qué es la reinserción?, ¿qué reinserción?, ¿reinserción en dónde y para qué, dónde hay que reinsertar?, ¿en esta sociedad enferma, neurótica, atomizada y alienada?, ¿en esta sociedad de apatía, consumismo y miseria?, ¿en esta sociedad de control social, represión y relaciones rotas?, ¿en este decorado artificial, colonizado por el imaginario capitalista que destroza medio-ambiente, extermina especies animales enteras que son convertidas en máquinas de producir alimento, ropa y ocio esclavista, que devora lazos solidarios para transformar a las personas en mecanismos?. El problema quizás no sea, tan siquiera, que el actual modelo carcelario no sea capaz de reinsertar (que en cualquier caso, está claro que no lo es), sino que no hace falta reinsertar, porque es el actual diseño de nuestros marcos relacionales y del sistema socio-económico vigente el que no tiene cabida en una comunidad que se diga humana, avanzada, justa y sostenible. No son las personas las que necesitan castigo por no adaptarse a vuestra mierda de mundo, es al revés. Es vuestro mundo el que necesita arder para que las personas podamos volver a reconstruir todo lo que vuestra avaricia y sed de sangre han arrasado, para que podamos recuperar el control sobre nuestras vidas, sobre nuestros sentimientos y sobre nuestro destino, ese control que nos habéis robado con el espejismo de la prosperidad y del triunfo, ilustrado por carteles publicitarios que no dicen nada.

"No es saludable estar bien adaptadx a una sociedad profundamente enferma" Jiddu Krishnamurti

Cárcel = Negocio = Tortura.

Parte 1:


Parte 2:


Parte 3: