"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

sábado, 12 de mayo de 2012

Nuevo abuso policial en Euskal Herria (Estado español)

Información robada de La Haine: Aquí.

En el barrio de Iturrama (Iruñea, Navarra, Estado español), un joven fue objeto el pasado jueves 3 de Mayo de un nuevo caso de abuso de fuerza y malos tratos por parte de las fuerzas del orden, en este caso, por parte de la guardia civil.

Si bien mis discrepancias con la ideología del detenido son obvias y numerosas, decidí difundir su caso en tanto que resulta relevante como una muestra más de la clase de escoria que todavía se acumula en esos cuerpos represivos que nos son vendidos como defensores de nuestra seguridad y bienestar.

Según relata la nota enviada por un colectivo del barrio al portal La Haine, el joven estaba en la calle el pasado jueves 3 de Mayo cuando se detuvo para pegar sobre una señal de tráfico una pegatina a favor del acercamiento de presxs políticxs vascxs a Euskal Herria. En ese momento, y sin mediar en provocación alguna, fue abordado por dos patrullas de la guardia civil, iniciándose una persecución por la calle Avenida de Navarra que concluyó cuando los maderos le encañonaron con su pistola, apuntándole a la cabeza, y le ordenaron a gritos que se tirase al suelo.

Una vez estaba reducido, fue detenido y trasladado a la comandancia, denunciando que, durante el traslado, sufrió maltrato psicológico, asegurando que los guardias civiles le increparon y amenazaron constantemente mediante situaciones como la de uno de ellos que comentó "¿Le llevamos al paredón o a la comandancia?", a lo que otro de los maderos, habría contestado "¡Va!, llévalo a la comandancia que no me apetece meterle un tiro en la nuca".

Una vez en comandancia, pasó 24 horas detenido, y luego fue puesto a disposición judicial. El juez le imputó nada menos que dos denuncias de 3.000 € (los maderos le acusaron de colocar dos pegatinas en lugar de una, por lo que la cantidad ascendería a 6.000 laureles, ésto pasando por alto lo excesivo de una sanción de 3.000 euros por poner una puta pegatina) así como también le imputan una denuncia por desobediencia y resistencia a la autoridad.

No entraré ahora a hacer un análisis exhaustivo ni a profundizar en la temática carcelaria porque ya lo he hecho en anteriores entradas de este blog y, además, no quisiera extenderme demasiado. De todas formas, sí hay que tener presente que la mayor parte de núcleos de allegadxs de personas presas son gente o bien de pocos recursos o bien de recursos limitados (es decir, que todavía pueden comer y pagar su hipoteca pero no están para columpiarse con gastos extraordinarios). Esta situación se agrava con el actual contexto socio-económico donde los derechos y garantías del pueblo se esfuman al mismo ritmo que aumenta la opulencia, totalitarismo y caudal de lxs nuevxs burguesxs. En esta encrucijada, y al margen de cuestiones de independentismo, nacionalismo, patriotismo, sean de izquierdas o de derechas y con los que, insisto, no tengo nada que ver, cabe reflexionar sobre el papel que juega, dentro de toda la maquinaria represiva del Estado y el Capital, la dispersión de personas presas. Hagamos preguntas:

¿Cuántas personas pueden permitirse irse a la otra punta del Estado a visitar a sus seres queridxs hoy en día?, ¿cuántxs presxs son objeto de la tortura de los carceleros y les rompen y roban sus fotos y recuerdos, así como cualquier otra cosa que les conecte con el exterior?, ¿qué es la dispersión sino una extensión de la realidad de la celda de aislamiento?. El objetivo de la dispersión no es otro que el de dificultar a las personas allegadas el ir a visitar a sus parientes o amigxs, provocando que éstxs, en el tiempo que va de una visita a otra, se sientan solxs y experimenten problemas de salud (física y mental) causados por esa sensación de soledad, aislamiento, frustración, preocupación por lxs suyxs etc., unida a los demás apéndices del cruento proceso de deshumanización que constituye la experiencia carcelaria para cualquier ser humanx (no siendo para aquellxs que ya entran sin humanidad, que por otro lado son, casualmente, lxs que mejor viven y lxs que le hacen el trabajo sucio a lxs perrxs guardianxs de II.PP.*).

Esto por no hablar de la posibilidad de sufrir accidentes por el camino, aunque éso sí que ya tiene una razón más azarosa. Cabe señalar a modo de ejemplo el caso de unxs independentistas galegxs que, hace unas semanas, sufrieron un accidente de coche mientras iban a Madrid a visitar a uno de sus compañerxs presxs. Lxs accidentadxs están bien, pero su coche quedó en siniestro total.

Por ésto y por más, no más dispersión, acercamiento de lxs presxs a casa y, cómo no, que caigan los muros de las prisiones. El verdadero criminal es este sistema asesino, si no existiese desigualdad ni relaciones autoritarias y vacías, tampoco existiría el delito.

No cedamos al chantaje de la persecución y la represión para quien no acepte miseria y sumisión.

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* II.PP. = Instituciones Penitenciarias.