"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

sábado, 19 de mayo de 2012

De cómo la extrema derecha se aprovecha de las condiciones creadas por el Capitalismo

El acaparamiento de los recursos de todxs por una minoría privilegiada provoca desigualdad y miseria. Las multinacionales de las potencias mundiales colonizan y saquean impunemente los países subdesarrollados financiando en la sombra las guerras que justifiquen la intromisión. Una vez allí, extienden sus imperios forzando a su población a trabajar a precios de risa mientras sus prácticas agotan sus acuíferos, destruyen sus minas, deforestan sus selvas y envenenan sus mares, todo para mantener a flote una sociedad de consumismo compulsivo que no produce para sobrevivir, sino para mantener un cierto nivel de vida de gran rentabilidad para lxs que mandan, basado en producir y consumir cosas que no necesitamos pero que la publicidad ha creado para que llenemos el vacío que en nuestro interior ha ido dejando la falta de objetivos y de incentivos en una vida basada en currar y comprar mientras pasamos las horas muertas en sucedáneos de ocio que reproducen también, al fin y al cabo, la misma lógica de la explotación y la servidumbre.

En este contexto, desde esos países arruinados comienzan a llegar a los nuestros cantidades cada vez más grandes de inmigrantes, que movidxs por las mentiras de los medios que pintan Europa y EEUU como el sueño de la democracia próspera, deciden buscar aquí el futuro que nosotrxs les robamos. Lxs pocxs que no mueren ahogadxs o que no son detenidxs, torturadxs y deportadxs, cuando no encarceladxs en CIE’s (Centros de Internamiento de Extranjerxs) o asesinadxs por la Frontex y otros cuerpos represivos, se encuentran con que todo era mentira, y terminan trabajando sin contrato, huyendo de la policía en las calles por no tener papeles, son objeto de palizas por parte de ciudadanxs xenófobxs y, en el mejor de los casos, terminan logrando los papeles, y acceden al mismo nivel de vida miserable que el resto de esclavxs satisfechxs de ese país, provocando que la situación se perpetúe ad eternum y que aquellxs de sus semejantes que no tienen tanta suerte, sigan huyendo y sufriendo el vilipendio del Estado y el expolio del Capital.

Las únicas soluciones del poder (además de la persecución y hostigamiento ya descritos) son regular el tránsito y la estancia de las personas migrantes o establecer absurdos tratados que supuestamente mantienen a raya los excesos de las grandes corporaciones en otros países, tratados que, como el de Kyoto, nunca se cumplen y que fluctúan a golpe de talonario y soborno mientras lxs teóricxs neoliberales justifican el latrocinio patrocinado por los mass-media y su silencio cómplice. Esto no soluciona nada, sólo permite que la situación siga empeorando mientras se viste la indiferencia de falsa condescendencia mediante hipócritas instituciones como por ejemplo la ONU, que continúa legitimando las injusticias capitalistas mientras arroja arena sobre los cadáveres de sus víctimas con discursos tan emotivos como oportunistas.

Entre todo este caos, la extrema derecha aprovecha la ignorancia popular impuesta por los buitres de los medios corporativos de “información” al respecto de la realidad de la situación, para extender el odio racial y la xenofobia amparados en un falso populismo que dice ponerse del lado de la clase precaria española contra las políticas “socialistas” (confundiendo interesadamente entre la socialdemocracia neoliberal del PSOE y el socialismo real, y conste que yo no soy socialista, ni tampoco creo que el anarquismo entre en el juego izquierdista) que  han permitido la entrada en el país de tantxs migrantes que les han “robado el trabajo” a lxs ciudadanxs de a pié, dándoles “ayudas” (a mí me gustaría saber, sinceramente, a qué se refieren exactamente los grupos de ultraderecha cuando dicen que lxs migrantes reciben ayuda del gobierno) y “excusando su delincuencia”. 

De este modo, embaucan a la clase precaria autóctona y ganan puntos para sus propuestas de repliegue nacionalista y sus políticas de autocracia conservadora y de patriotismo exacerbado y asqueroso.

Nosotrxs, como anarquistas y como personas con sentido común, tenemos claras varias cosas:

- Ninguna persona es ilegal, tenga o no papeles y menos en un mundo donde hay fronteras para las personas pero no para la explotación, la violencia o las desigualdades sociales.

- Las divisiones territoriales realizadas por los distintos Estados a lo largo de la historia, y la clase de intereses a los cuales éstas responden, son un reflejo del imperialismo y del patriotismo, dos realidades que deberían haber desaparecido hace mucho pues sólo han traído guerras y enfrentamientos en nombre de abstracciones estúpidas como lo son la patria, el honor nacional o las razas (en tanto que elementos a exaltar o discriminar, no en tanto que razas en sí, pues las razas existen, pero ninguna tiene por qué estar ni por encima ni por debajo de cualquier otra).

- No sobran migrantes, sobran seres sin escrúpulos que destruyan sus vidas y sus lugares de origen, así como ciudadanxs irresponsables y apáticxs que consuman los productos de todas esas empresas genocidas aún a sabiendas de las actividades que éstas llevan a cabo en otros países (aprovisionamiento e impulso de gobiernos dictatoriales y colaboración fáctica en campañas de propaganda para derrocar gobiernos democráticamente instaurados que, pese a mis reticencias con la figura gubernamental, se oponen activamente y con valor a la consolidación de los planteamientos neoliberales que sirven de piedra angular a la globalización del capitalismo occidental, financiamiento de las guerras, explotación infantil, asesinatos y persecución de sindicalistas o pueblos indígenas que obstruyen los proyectos y obras de las corporaciones, destrucción del medio ambiente, explotación laboral, violaciones constantes de las libertades y los derechos humanos más fundamentales, utilización de grupos paramilitares a modo de sicarios económicos… ¿sigo?).

- La ultraderecha nunca se ha preocupado por el malestar popular salvo cuando ese malestar les servía para vender su propaganda. La ultraderecha siempre ha ido de la mano de la burguesía, y si no, echemos un vistazo a la historia y a ver si alguien es capaz de mencionarme una sola expresión de la extrema derecha que no contase con el beneplácito de la burguesía o que, en caso de contar con aprobación popular, no hubiese alcanzado esa aprobación mediante la falacia y el exterminio de toda disidencia que por activa o por pasiva promoviese ideas contrapuestas con el respectivo imaginario dominante.

- El patriotismo es una enfermedad. Ninguna bandera representa a un pueblo, lo único que representa es su sometimiento a una burguesía, sea esa burguesía invasora o local.

- La xenofobia es un “valor” intrínseco al funcionamiento de los Estados capitalistas. La supuesta integración democrática de personas de otras razas, así como también de disidentes del género, homosexuales y demás colectivos en mayor o menor medida divergentes con lo que se puede considerar una sociedad uniformizada, no es más que una ilusión que soslaye la represión y el hostigamiento y los vuelva quirúrgicos, indoloros, invisibles, para así disfrazar la represión de heterogeneidad y pluralidad cuando lo único a lo que esas personas, insisto, en el mejor de los casos, pueden aspirar, es a ser explotadxs y humilladxs día tras día de la misma forma, por lo que esa homogeneidad persiste y lo que se combate y reprime brutalmente es a quien, en su calidad de migrante, de homo-trans-bisexual o de rebelde del género, de feminista o de artista supuestamente crítico o crítica, osa ir más allá de lo establecido y se pronuncia más allá de esa condición, cuestionando no sólo la represión camuflada que, sutilmente, sufre por su condición de migrante, de putx, de politoxicómanx, de presx, de desobediente, de mujer etcétera, sino también la existencia en sí de la represión y de todos los mecanismos y engranajes que la ejercen, consienten y perpetúan. No existe la pluralidad, es mentira, igual que el resto de espejismos que configuran la ilusión de la prosperidad y el avance dentro de este mundo falsificado y representado por la publicidad y las ilusiones de escaparate.

- La única basura a eliminar de nuestras calles, de nuestras vidas y de nuestro mundo sois lxs bastardxs fascistas que os aprovecháis cínicamente del sufrimiento de gente inocente y que utilizáis la demagogia hasta el punto de culpar a las víctimas de haber provocado los desastres globales cuya única responsabilidad (y lo sabéis perfectamente, aunque entiendo que no os interese reconocerlo) recae sobre esas élites cuya policía os protege, cuyas políticas os favorecen y cuya construcción nacional defendéis como estúpidxs con banderas e himnos.

Vosotrxs y vuestro asqueroso mundo sois el enemigo, no lxs migrantes.

Muerte al fascismo, a la patria, al Estado, al Capital, a la xenofobia y a toda forma de exclusión.