"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

martes, 10 de abril de 2012

Sobre la reforma legislativa

Vuestra reforma legislativa busca intimidarnos, que nos rindamos, que dejemos de soñar y nos convirtamos en otro más de los fantasmas que pueblan vuestras calles muertas, buscando la pasión y las ilusiones bajo los escombros de sus principios y del encanto de sus vidas, hoy vacuo y convertido en una sucesión cíclica de vivencias vacías que ya no saben a nada, en escenarios de teatro en ruinas. Queréis vernos apáticxs, queréis que vendamos nuestras almas a los bancos y al reino de la mercancía, que perdamos la esperanza. Nos habéis pegado con vuestras porras y con vuestros puños y botas, nos habéis disparado pelotas de goma, nos habéis hecho tragar gases lacrimógenos hasta vomitar, nos habéis insultado y provocado, nos habéis detenido y torturado en comisaría donde nadie podía ver lo que hacíais, nos habéis engañado y os habéis reído de nuestro desencanto, habéis asesinado compañerxs, habéis hospitalizado compañerxs, habéis encarcelado compañerxs (y amigxs). Y aún así, aquí seguimos, con una sonrisa más grande que la de ayer, porque sabemos que estamos haciendo algo bien, que nos tenéis miedo, cada vez más, y éso nos alegra. Nos gusta saber que no dormís tranquilxs, que vosotrxs, bastardxs miserables y sin corazón, también sois conscientes de que sin vuestra armadura de placas, sin vuestras armas y sin el amparo de las leyes de este Estado de ladronxs, mentirosxs y asesinxs, vuestros cuerpos son tan frágiles como lxs nuestrxs. Vosotrxs no tenéis sangre en las venas, pero sois, igual que nosotrxs, de carne y hueso, y lo sabéis perfectamente. Bajo esa capucha y ese casco percibimos vuestro miedo, y vosotrxs el nuestro, pero el nuestro se ha convertido en nuestra fuerza, ¿que a qué tenemos miedo?, a rendirnos, a éso tememos.

Tenemos miedo a llegar a casa cada tarde suplicando al televisor que aletargue nuestra mente. Tenemos miedo a ahogar nuestra rabia entre alcoho, tabaco y anti-depresivos. Tenemos miedo a guiar nuestro criterio por medios de comunicación cuya manipulación salta a la vista. Tenemos miedo a alimentar multinacionales que se enriquecen y fomentan los genocidios más atroces, soslayados siempre bajo la "intervención humanitaria" o la "lucha anti-terrorista". Tenemos miedo de mirar los cielos y no ver pájaros, porque la metrópolis los ha asfixiado a todxs. Tenemos miedo de no poder huir a un bosque y beber agua del río porque está envenenada por vuestra industria. Tenemos miedo de llegar al final y, al mirar atrás, no ver más que resignación, ilusiones rotas y aquel espejismo de lo que un día fuimos, demacrado, atormentado y difuso en un pasado que no es el que soñábamos de niñxs, cuando aún reías, cuando aún tenías pasión y encontrabas en esta vida el placer y la fuerza invencible que hacían de ti un ser libre, y que hoy has perdido completamente. Tenemos miedo a ser unx más.

No obstante, ese miedo nos da fuerza para seguir y no convertirnos en lo que no queremos ser, y hace que el miedo a vuestras hostias, a vuestras penas de cárcel e incluso a terminar bajo tierra nos parezca insignificante llegado el punto de inflexibilidad de jugártelo todo a una carta, sólo por unos ideales que ni siquiera sabes con certeza si algún día se realizarán, que la gente califica de utópicos pero que son mucho más, mucho, mucho más, que esa A circulada pintada en una pared que tan poco te dice a ti pero que tanto tiene que contarnos a nosotrxs.

No podéis pararnos y éso es lo que más os jode. Seguid pegándonos, asesinándonos, torturándonos, aislándonos e insultándonos, nosotrxs seguiremos en pie, en pie de guerra. Porque si somos fuertes, será hasta vencer o caer.

Nuestros sueños son vuestras pesadillas.
Estamos en guerra.