"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

viernes, 6 de abril de 2012

Chicago (EE.UU.). Llamamiento para un 1º de Mayo con máscaras y banderas negras

El próximo 1º de Mayo toca recordar, un año más, a los compañeros asesinados por el Estado en el proceso que siguió a los sucesos de la famosa revuelta de Haymarket, una manifestación que se enmarcaba en una serie de movilizaciones solidarias con la huelga de lxs trabajadorxs que se habían alzado en todo el país para reclamar las jornadas de 8 horas (paralizando más de 5000 fábricas y sacando a la calle a cientos de miles de obrerxs que reclamaban unas condiciones de vida dignas, así como su propia existencia). Durante dicha manifestación, en principio pacífica, la policía arremetió violentamente contra lxs manifestantes para intentar disolverla, y por ello un/a desconocidx arrojó un artefacto explosivo contra los agentes. Pese a desconocerse la identidad real de la persona que arrojó la bomba, algunos de los más prolíficos militantes, tanto socialistas como anarquistas, de la ciudad fueron arrestados y, en un juicio amañado y deliberadamente mal-intencionado que tuvo lugar tiempo después, ocho anarquistas fueron culpados del atentado contra los maderos y cinco de ellos fueron condenados a morir (de los cuales, cuatro fueron ahorcados, mientras que uno prefirió suicidarse antes de dar al poder el placer de acabar con su vida). Además, otros tres fueron entalegados. A esos compas asesinados se les conoció internacionalmente como los "Mártires de Chicago".

Hoy, su historia, como el resto de la historia del movimiento obrero, fue pervertida y prostituida por el Estado y el capitalismo, que insultan su memoria y nuestra dignidad haciendo del 1º de Mayo un puto día festivo más, vacío de su verdadera razón de ser, y llamándolo "Día internacional del trabajo" cuando aquellos anarquistas odiaban el trabajo y reclamaban, dentro de su desprecio, como mínimo, unas condiciones dignas, sin perder de vista su objetivo principal, es decir, la sublevación obrera contra todas las estructuras que les sometían y reducían a mano de obra esclava, y por esa razón fueron culpados de un delito que no cometieron y asesinados. Hoy, salvo excepciones, el 1º de Mayo es, para la mayoría del rebaño, otro festivo que la gente pasa mirando la televisión o aprovechando para disfrutar cualquier otra de las alternativas de "ocio" que ofrece el sistema, y el contenido político, disidente, combativo e insumiso que dicha jornada debería haber conservado, se ha perdido en la niebla del tiempo y el olvido de una clase que ya no es tal, que ya no siente como tal, que ya no se comporta como tal, pero que sigue explotada y miserable (como tal).

No obstante, no todxs olvidan y la lucha continúa, no sólo el 1 de Mayo, sino todo el año y en todas partes. Porque no somos cristianxs y no buscamos mártires, buscamos venganza.

Así, anarquistas de Chicago llaman por medio del siguiente comunicado, a recordar a sus compañeros caídos en la misma ciudad siglos atrás de forma digna y realmente combativa. Adjunto el comunicado aparecido en Contrainfos (aquí):

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En solidaridad con nuestrxs compas en Grecia y Oakland, y como una opción táctica y simbólica, La Comuna de Chicago convoca a un Huracán de máscaras y banderas Negras para salir a las calles de Chicago el primero de mayo de 2012. Que sea esta una advertencia para la clase dominante, para que levante diques y se prepare para un huracán en la ciudad del viento. Un huracán no se puede contener, no se puede parar, da un aviso (de nada), y se va tan pronto como llegó.

Hacemos un llamamiento a todxs aquellxs que luchan por la revolución a salir a las calles de todo el país llevando máscaras y banderas negras. Que sea esto un símbolo de nuestra solidaridad y voluntad por resistir y que no permitamos que el Estado policial nos toque a nosotrxs o a nuestrxs compas. Que tiemble la clase dominante, dentro de sus mocasines y sus trajes de chaqueta.

Recuerda Seattle, Recuerda Génova, Recuerda Oaxaca y hagamos que la clase dominante recuerde Chicago.