"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

sábado, 24 de marzo de 2012

[Texto] "¿Por qué nos oponemos lxs anarquistas a las prisiones?", y algunas discrepancias y reflexiones personales al respecto del mismo.

Extraigo del blog de Revista Anarquista Abordaxe (aquí) y difundo un interesante texto en el que tratan de resumirse las principales razones que nos conducen a lxs anarquistas a estar en contra del sistema carcelario. El mensaje anti-carcelario, especialmente si se encuentra enmarcado en un discurso anarquista y/o anti-autoritario, constituye hoy en día uno de los más difíciles de transmitir digamos que "fuera del ghetto", y su sola mención acostumbra a generar un rechazo incondicional que se manifiesta a través de miradas de incredulidad o estupor, miedo o completa incomprensión.

Aquí lo dejo:

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Es un hecho que lxs políticxs y lxs sesudxs opinólogxs de los medios de comunicación llevan tiempo cacareando a los cuatro vientos la tibieza de nuestro sistema penal y la laxitud de nuestras instituciones en materia judicial, dando a entender que en España lxs delincuentes entran en la cárcel por una puerta y salen por la otra cuando no campan a sus anchas sin apenas sanción alguna. Quizá sea por ello que cuando lxs anarquistas decimos eso de "Abajo los muros de las prisiones" o "Las cárceles son centros de exterminio" mucha gente se sorprende y nos mira con incomprensión o rechazo como si habláramos de algo completamente absurdo.

Pues bien, en estos tiempos en los que la petición del endurecimiento del código penal y la instauración de la cadena perpetua son un recurso dialéctico imprescindible para cualquier politicuchx de "pro", cualquiera sea su plumaje, se hace necesario aclarar que España es el país con la tasa de reclusión más alta de toda la Unión Europea (164 reclusxs por cada 100.000 habitantes, frente a 96 en Francia o a 84 en Alemania); y eso que su tasa de criminalidad es una de las más bajas de todo el continente. De hecho en España el número de personas presas prácticamente se ha duplicado en los últimos diez años, superando en la actualidad la astronómica cifra de 76.000 reclusxs ¡y eso que a finales de la época de Franco apenas había 15.000!. Mientras tanto, y en contra de la percepción social, la delincuencia ha disminuido considerablemente durante la última década.

En cuanto al recurrente tema de la cadena perpetua revisable, "tan arraigada en otros lugares de Europa”, decir que en España los sucesivos endurecimientos del código penal han elevado hasta los 40 años el tiempo máximo de estancia en prisión (en los casos de terrorismo, 30 para el resto) mientras que en los países europeos en los que se aplica la cadena perpetua nunca un/a condenadx alcanza tanto tiempo entre rejas. En Alemania por ejemplo, uno de los lugares de Europa donde más tiempo se tarda en revisar esta pena (15 años), la media de tiempo en prisión para lxs que la padecen está entre 17 y 20 años, aumentando a entre 23 y 25 en casos de crímenes con especial ensañamiento. Aquí, sin cadena perpetua, un/a terrorista con delitos de sangre cumple los 40 años de condena a pulso y sin posibilidad alguna de remisión.

Aun así, como lxs anarquistas cuestionamos la esencia misma del sistema penitenciario, al considerar que la delincuencia es un fruto ineludible del injusto reparto de las riquezas, nos encontramos a menudo con la pregunta de "¿Qué hacer entonces con lxs criminales?", planteada con la extrañeza de aquel/la que piensa que "ésto siempre ha sido así" o que es una cosa "de toda la vida". Pero la realidad es otra, puesto que el sistema carcelario tal y como lo conocemos apenas tiene doscientos años de existencia. No fue si no hasta el siglo XIX que se instituye la cárcel como castigo al creciente número de pequeños delitos resultantes de la aparición del capitalismo. La necesidad de castigar un mayor número de infracciones de baja cuantía contra la propiedad privada, y de hacerlo de una forma menos truculenta que recurriendo a los castigos corporales que hasta entonces se estilaban, instauró las bases del sistema punitivo tal y como ahora lo conocemos. Evidentemente no estamos abogando por una vuelta a la época de las galeras y los “tormentos” públicos, solo ponemos de manifiesto que el sistema carcelario no es más que un moderno resultado del ascenso del capitalismo.

Teniendo en cuenta que la abrumadora mayoría de la población reclusa (más de un 70%) lo está por delitos contra la propiedad (robo y hurto) o contra la salud pública (tráfico de drogas), cabría suponer que un reparto más equitativo de la riqueza, la despenalización del consumo de estupefacientes y una mejora del nivel educativo acabarían con la inmensa mayoría de las causas que motivan el inhumano procedimiento del secuestro institucional. Porque resulta que lxs violadores y asesinxs apenas representan una cifra inferior al 10% de lxs encarceladxs, y seguro que en una sociedad más justa y horizontal se encontrarían mejores métodos para lidiar con esta problemática. Aún sin encontrarlos, habríamos eliminado el 90% de las razones que justifican estos modernos centros de exterminio que, al fin y al cabo, no sirven si no para esconder debajo de la alfombra las pruebas del fallo del orden social.

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Notas del blog:

- En la página de la noticia, en el blog de la Revista Anarquista Abordaxe, que he enlazado arriba, podéis encontrar un comentario anónimo (en galego) donde se realiza una buena reflexión al respecto de otra típica pregunta que acostumbra a entrar en escena cuando se habla de estar contra el talego con quienes proceden de una situación de ignorancia sobre el tema o de un no-cuestionamiento de la problemática. Esa pregunta es:

"Suponiendo que sea cierto éso de que lxs violadorxs, asesinxs y digamos, gente peligrosa, sólo constituye un 10%, ¿qué haces con ese 10% si destruyes las cárceles?".

Muchxs de vosotrxs seguro que os habéis topado con ésto millones de veces al hablar del tema de marras (yo por lo menos estoy hasta los santos cojones de la preguntita). De todas formas, y dado que sé que no todxs entenderéis el galego (y mira que es una lengua bonita, ¡muy mal!), he optado por traducir el comentario al castellano y dejarlo también por aquí:

"Llegadxs a ese punto las disensiones entre lxs propixs anarquistas se harían abrumadoras. Imagino que las propias comunidades organizadas asambleariamente tendrían que resolver esas cuestiones, e imagino también que las formas de hacerlo serían muy diversas en una sociedad organizada de forma horizontal. Las tribus magonistas, por poner sólo un ejemplo, utilizan los trabajos comunitarios para la reparación de las faltas contra otrxs o contra la comunidad, aunque apenas conocen el robo y aún menos el asesinato, por algo será. Otra gente podría considerar que la expulsión (temporal o perpetua) de una comunidad determinada podría ser otra forma de alejar los elementos dañinos. Habrá también quien, en casos de mucha gravedad, considere que eliminar a un/a determinadx sujeto sea menos cínico que encarcelarlx de por vida en nombre de toda la sociedad. Muy pocxs, por no decir ningunx, avogarían por los castigos físicos que antecedieron al presidio en el sistema punitivo, ahora bien, yo estoy seguro de que la práctica totalidad de la gente que se encuentra en la cárcel preferiría recibir unos pocos latigazos antes que pasar varios años entre rejas. Digo ésto porque a veces lo que a nosotrxs nos sirve para lavar nuestra conciencia es, al final, mucho más cruel de lo que aparentemente resulta menos humano. Tenemos que pensar también que en una sociedad sin desigualdad social, los crímenes de sangre probablemente se reducirían a casos pasionales o similares, puesto que las muertes para robar o por ajustes de cuentas bajarían considerablemente me parece a mí.

Yo concretamente pienso que el alejamiento de la comunidad, la incautación de bienes o las reparaciones de los daños mediante la realización de los trabajos comunitarios menos apetecibles son buenas opciones. Ahora bien, pienso que es trabajo del pueblo organizado desde la base el de responder poco a poco mediante la práctica a este tipo de cuestiones. Sería trabajo de las asambleas el de juzgar de manera particular cada uno de estos casos.

De todas formas, todo esto no es más que una opinión concreta de un/a anarquista y el panfleto de arriba parece tener una vocación más plural."

- Personalmente, discrepo con la opinión del/de la autor/a o de lxs autorxs del texto de que despenalizar el consumo de drogas reduciría los delitos. Estoy en contra del consumo de cualquier droga, así como del recurso institucional para legalizar el mismo. Los motivos ya los he expresado varias veces en otras entradas, y van desde la certeza de que legalizar el consumo de drogas incluiría la monopolización de sus respectivos mercados por el sistema (lo que indudablemente conduciría a una nueva fuente de riquezas por cierto la hostia de rentable, ¡curiosa forma de hacerle daño, enriqueciéndolo!) hasta la opinión personal de que el consumo de drogas, aunque sea un delito en sí (mucha peña termina adicta por intentar evadirse de la miseria y el malestar que le produce este sistema asesino y al consumirla, termina en el talego, así como la gente que no encontrando otra salida, tras encontrarse en todas partes despidos y patadas en el culo, que trapichear con ella para poder comer, termina afrontando el mismo destino fatal), deriva en muchos casos en conductas anómalas que a su vez, derivan en la comisión de actos nocivos para cualquier forma o proyecto de convivencia social.

Por ello, aunque legalizar las drogas rebajaría, efectivamente, el número de reclusxs (pues venta y consumo pasarían de estar penalizados a estar regulados por ese Estado que tanto odiamos), al mismo tiempo, y dadas las circunstancias de una realidad social cruel y enfermiza que nos afecta de forma devastadora no sólo físicamente, sino también psicológicamente (basta con observar el escalofriante índice de suicidios o de trastornos provocados por el insoportable estilo de vida impuesto por esta sociedad neurótica), derivaría en un consumo voraz que, a su vez, terminaría llevándonos a una sociedad auto-destructiva de politoxicómanxs que intentan huir de sus frustraciones y miserias cotidianas inyectándose y esnifando todo lo que estuviese a su alcance. Aunque, por otro lado, y como dice la banda de neo-crust Leadershit en su canción "Tod@s somos yonkis"; "Todxs somos yonkis, putxs yonkis de mierda enganchadxs a putos deseos de mierda".

Salud, anarquía y agua fría.
¡ABAJO LOS MUROS!.