"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 12 de marzo de 2012

Audio de la entrevista a Carmen y Pastora, madres en lucha.

Audio extraído de Boletín Tokata: Aquí.

Carmen y Pastora son, respectivamente, la madre de Diego Viña y de Xosé Tarrío.

Ambas perdieron a sus hijos por la negligencia y brutalidad del sistema penitenciario y/o represivo del Estado español.

Diego Viña era un joven que, encontrándose detenido después de que su padre (ex-guardia civil con problemas de alcoholemia, dato a tener en cuenta) le pusiera una denuncia falsa por supuestos malos tratos en el ámbito familiar, falleció cuando, al parecer, "se suicidó" (ejem...) ahorcándose con sus pantalones en una celda del cuartel de la guardia civil en la localidad galega de Arteixo y a tan doloroso final le siguieron una serie de circunstancias no menos escabrosas y extrañas que, el pasado mes de Febrero, quedaban una vez más en humo cuando la misma Audiencia Nacional que ha encarcelado a compañerxs por luchar por un mundo más justo valiéndose para ello de montajes y embustes, desestimaba la demanda contra la guardia civil de la madre de Diego y demostraba que se mantiene en sus trece de dejar impune un crimen de Estado.

Más información de su caso en este blog, aquí y aquí.

Respecto a Xosé Tarrío, no era ningún santo, no obstante, se volvió libertario y desobediente porque no entendía, igual que nosotrxs, un mundo de órdenes y normas absurdas que diseñaban a la gente para vivir frustrada y regocijarse en el pozo de sus miserias. Sus circunstancias fueron las que fueron y nadie tiene derecho a juzgarle. No hay mejor forma de descubrir su vida que leyendo su libro, "Huye, hombre, huye: Diario de un preso FIES", un relato ciertamente desgarrador sobre la realidad de los talegos españoles por parte de alguien que los ha vivido en primera persona y que, pese a mantenerse fuerte, acabó muriendo tras los muros del campo de exterminio de Teixeiro (¡ui!, he dicho campo de exterminio, perdón, quería decir centro penitenciario para la re-inserción social). La causa de la muerte de Tarrío no es otra que la miseria, el aislamiento, las palizas y torturas de los carceleros y el silencio cómplice de educadorxs sociales, las constantes hostias de la vida y el no poder estar con lxs suyxs para afrontarlas juntxs. Xosé Tarrío murió de cárcel.

De todas formas, y aunque insisto en que deberíais leer el libro si no lo habéis hecho ya, podéis leer también si queréis una biografía resumida que escribí hace algún tiempo sobre el compañero, aquí.

Carmen y Pastora, además, son del colectivo "Nais contra a impunidade" (en castellano, Madres contra la impunidad), destinado a seguir luchando y trabajando para que se conozca la verdad sobre sus hijos y sobre lo que sigue pasando, un problema que al gobierno no le interesa resolver, por lo mismo que tampoco les interesa "reinsertar" a pobres en una sociedad diseñada a placer de lxs ricxs.

Os dejo la entrevista donde ambas madres hablan claro sobre sus versiones de lo que ha pasado con sus hijos y donde hacen declaraciones contundentes sobre el sistema carcelario que distan mucho de las que ha interesado difundir en los medios del poder, que con su sensacionalismo y sus mentiras son, por cierto, cómplices del asesinato de Diego, de Xosé y de todas las personas que siguen muriendo y sufriendo en las cárceles de la democracia donde también se tortura y se asesina. Vosotrxs también matasteis a Diego, vosotrxs también matasteis a Xosé y vosotrxs también matasteis y seguís matando compañerxs y gente inocente cuyo único crimen es seguir vivas en una sociedad que quiere pobres bajo tierra, anuladxs y frustradxs, en vez de gente rebelándose contra sus leyes y sus normas por su dignidad y por sus vidas.

Aquí podéis ver el perfil de este colectivo en la red social N-1 y poneros en contacto con ellas.

Aunque vuestras hostias impongan el silencio, nuestros recuerdos seguirán gritando la verdad.
Xosé y Diego, no olvidamos ni perdonamos ni perdonaremos nunca.
Cada carcelero muerto es una sonrisa en nuestros rostros.
Abajo los muros, presxs a la calle.